¿Qué es la musicoterapia?


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Por definición la musicoterapia es la curación mediante la música ( terapia= curación,tratamiento, y música= combinación de sonidos y ritmo)  . Pero, ¿así de simple?, no, la terapia mediante la música va mucho más allá, podríamos decir que este poder de la música se utiliza en la consecución de objetivos terapéuticos, manteniendo, mejorando y restaurando el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y social de las personas. Podríamos decir que es a la vez un arte, una ciencia y un proceso interpersonal.

Según la American Music Therapy Association (AMTA):

“Es la utilización de la música y/o de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado, con un paciente o un grupo de pacientes, en un proceso para facilitar y promover la comunicación, la relajación, el aprendizaje, la motricidad, la expresión, la organización y otros relevantes objetivos terapéuticos con el fin de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.”

“»Es el uso de la música en la consecución de objetivos terapéuticos: la restauración, mantenimiento y acrecentamiento de la salud tanto física como mental. Es la aplicación sistemática de la música, dirigida por el musicoterapeuta en un ámbito terapéutico para provocar cambios en el comportamiento.”

La musicoterapia hace uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos directos e indirectos a nivel psicológico, psicomotriz, orgánico y energético.

“La musicoterapia tiene su origen en la noche de los tiempos. Los primeros musicoterapeutas son los chamanes, médicos brujos tribales quienes comienzan a utilizar cánticos, salmodias, susurros y estructuras rítmicas repetitivas para inducir estados de conciencia a nivel colectivo con fines catárticos y religiosos. Se tienen evidencias del uso ritual de la música en casi todas las grandes culturas de la antigüedad. Los griegos (Pitágoras, Platón, Aristóteles …) y los egipcios nos cuentan acerca de los efectos psicológicos de diferentes escalas y modos musicales. De la misma manera, hindúes, chinos y japoneses antiguos, reconocen en sus ragas y modos pentatónicos, estructuras musicales aplicables a diversas actividades y estados de ánimo. A partir de tales tradiciones, durante el presente siglo se ha sistematizado el estudio de los efectos psicológicos y orgánicos de la música y se ha reconocido a la musicoterapia como vertiente terapéutica de valor concreto.”

Juan José Lopera

Médico y Terapeuta (Sintergética, Musicoterapia y Sanación)

musicoterapiaHay muchas disciplinas relacionadas con este método, psicología, psiquiatría, psicoterapia, educación especial, etc. y tiene diversas aplicaciones en muy distintos campos.

Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Se utilizan trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.

También se pueden utilizar trozos musicales para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.

Se ha comprobado como la música es capaz de afectar notablemente a la actividad cerebral y por tanto afectar a los patrones cognitivos, y a las funciones vegetativas (frecuencia cardiaca, ritmo respiratorio, etc). También parece ejercer una cierta influencia en la capacidad de aprender y en la estimulación psicomotriz.

Beneficios de la musicoterapia en los niños

Todo lo que es música, para un niño, siempre es positivo. Pero debemos tener en cuenta que ésta debe ser siempre adaptada a sus oídos, a su capacidad demusicoterapia1 escucha; a su edad.

A un niño, la musicoterapia le puede ir muy bien para mejorar el aprendizaje, la coordinación, controlar la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, entre otros. Pero, sobre todo para ayudarle a organizarse a nivel interno. La influencia de la música es mucho mayor de lo que creemos.

Cuanto antes se exponga la música al niño más beneficios le aportará, sea como terapia o sea como uso lúdico. De hecho, el uso de canciones para enseñar habilidades académicas, sociales y motoras a niños pequeños se ha convertido en una práctica común para algunos profesores y educadores de música y, por supuesto, para muchos musicoterapeutas de los Estados Unidos.

Hay muchos estudios que demuestran que la música y sus componentes producen patrones de actividad eléctrica cerebral. Esto lleva a una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro no sólo como rector de los procesos cognitivos sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.

 musicoterapia3 Logrando una estimulación musical en la que participen activamente se promueve el desarrollo físico, mental, intelectual, sensorial y afectivo de los niños. Esto repercutirá favorablemente sobre otros de los objetivos educativos a los que se aspiran tales como la atención, la concentración, colaborando en el desarrollo de la imaginación y la creatividad así como en la desinhibición.

Con este tipo de actividades se busca desarrollar también la coordinación motriz, el movimiento, la marcha, lograr cierta discriminación auditiva; y que adquieran destrezas y medios que le mejoren la expresión oral, perfeccionando la articulación, vocalización, el control de la voz, incluso se logra mejorar la respiración y el funcionamiento de los órganos que intervienen en ella.

Se refuerza la autoestima y la personalidad mediante la realización personal, y se acentúan pautas de conducta que facilitan su integración social y liberan la energía reprimida.

También es efectiva para la recuperación de los bebés hospitalizados en cuidados intensivos.

Algunas piezas de música clásica y autores propios para musicoterapia:

He enlazado las piezas que  ya están incluidas en este blog, el resto las iré insertando poco a poco.

Obras relajantes:

Beethoven: Minueto, Sinfonía heroica, Para Elisa, sonata Claro de Luna

Brahms: Vals op.39 N15,Canción de cuna

Bach: Largo de concierto en la suite en si bemol, concierto de Brandemburgo.

Bach: Aria en sol

Pachelbel: Canon

Schubert: Sinfonía inacabada, Ave María

Vivaldi: Concierto para oboe

Mozart: Concierto nº 3 para violín

Chopin: Tristeza

Albinoni: Adagio

Saint-Saëns: Carnaval de los Animales

Offenbach: Barcarola

Tchaikowsky: Sexta sinfonía

Debussy: El mar, Claro de Luna

Wagner: Preludio de Parsifal

Fajerman: Flowers of Love

Stivell: Renacimiento del arpa

Haendel: Música acuática

Obras Estimulantes:

Wagner: La gran marcha de Tannhauser, el final de los Maestros cantores, la Obertura de Rienzi

Boccherini: Minuetto

Mozart: Minueto Don Juan

Borodin: El Príncipe Igor

Popular escocesa: Días Lejanos

Popular napolitana: Santa Lucía

Obras energizantes:

Elgar: Pompa y Circunstancia

Verdi: Marcha triunfal de Aida

Tchaikowsky: Marcha Eslava

Mozart: Marcha Turca, Las Bodas de Fígaro, Serenata, Sinfonía Júpiter

Faure: In Paradisum

Toselli: Serenata

Rossini: Obertura de Guillermo Tell

Schubert: Momento musical

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Esopo


84-261-3393-2 Esopo fue un fabulista griego, se cree que vivió alrededor del año 600 a. de Cristo. Pocos datos existen sobre su biografía y ya en la época clásica su figura real se vio rodeada de elementos legendarios.

Según una tradición muy difundida, nació en Frigia, aunque hay quien lo hace originario de Tracia, Samos, Egipto o Sardes. Sobre él se conocieron una gran cantidad de anécdotas e incluso descripciones sobre su físico recogidas en la Vida de Esopo, escrita en el siglo XIV por Planudo, un monje benedictino, si bien es dudosa su validez histórica.

Así, se cuenta que Esopo fue esclavo de un tal Jadmón o Janto de Samos, que le dio la libertad. Debido a su gran reputación por su talento para el apólogo, Creso le llamó a su corte, le colmó de favores y le envió después a consultar al oráculo de Delfos, a ofrecer sacrificios en su nombre, y a distribuir recompensas entre los habitantes de aquella ciudad. Irritado por los fraudes y la codicia de aquel pueblo de sacerdotes, Esopo les dirigió sus sarcasmos y, limitándose a ofrecer a los dioses los sacrificios mandados por Creso, devolvió a este príncipe las riquezas destinadas a los habitantes de Delfos.

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Las fábulas de Esopo pertenecen a lo que se denominó la época arcaica, éstas toman su fuente en los relatos populares y es considerada por algunos autores como una sátira. En sus fábulas hay una enseñanza moral, no una doctrina. Recogen experiencias de la vida cotidiana que forman un conjunto de ideas de carácter pragmático.

Acompañados por Il trovatore de G.  Verdi  podemos ver algunos de los distintos «personajes» que ilustran las obras de este fabulista:

Las tres hilanderas – Hermanos Grimm (para la cooperación)


Erase una niña muy holgazana que no quería hilar. Ya podía desgañitarse su madre, no había modo de obligarla. Hasta que la buena mujer perdió la paciencia de 2908809155_587145fca1tal forma, que la emprendió a bofetadas, y la chica se puso a llorar a voz en grito. Acertaba a pasar en aquel momento la Reina, y, al oír los lamentos, hizo parar la carroza, entró en la casa y preguntó a la madre por qué pegaba a su hija de aquella manera, pues sus gritos se oían desde la calle. Avergonzada la mujer de tener que pregonar la holgazanería de su hija, respondió a la Reina:
– No puedo sacarla de la rueca; todo el tiempo se estaría hilando; pero soy pobre y no puedo comprar tanto lino.
Dijo entonces la Reina:
– No hay nada que me guste tanto como oír hilar; me encanta el zumbar de los tornos. Dejad venir a vuestra hija a palacio conmigo. Tengo lino en abundancia y podrá hilar cuanto guste.
La madre asintió a ello muy contenta, y la Reina se llevó a la muchacha. Llegadas a palacio, condújola a tres aposentos del piso alto, que estaban llenos hasta el techo de magnífico lino.
– Vas a hilarme este lino -le dijo-, y cuando hayas terminado te daré por esposo a mi hijo mayor. Nada me importa que seas pobre; una joven hacendosa lleva consigo su propia dote.
La muchacha sintió en su interior una gran congoja, pues aquel lino no había quien lo hilara, aunque viviera trescientos años y no hiciera otra cosa desde la mañana a la noche.
Al quedarse sola, se echó a llorar y así se estuvo tres días sin mover una mano. Al tercer día presentóse la Reina, y extrañóse al ver que nada tenía hecho aún; hilanderaspero la moza se excusó diciendo que no había podido empezar todavía por la mucha pena que le daba el estar separada de su madre. Contentóse la Reina con esta excusa, pero le dijo:
– Mañana tienes que empezar el trabajo.
Nuevamente sola, la muchacha, sin saber qué hacer ni cómo salir de apuros, asomóse en su desazón, a la ventana y vio que se acercaban tres mujeres: la primera tenía uno de los pies muy ancho y plano; la segunda un labio inferior enorme, que le caía sobre la barbilla; y la tercera, un dedo pulgar abultadísimo. Las tres se detuvieron ante la ventana y, levantando la mirada, preguntaron a la niña qué le ocurría. Contóles ella su cuita, y las mujeres le brindaron su ayuda:
– Si te avienes a invitarnos a la boda, sin avergonzarte de nosotras, nos llamas primas y nos sientas a tu mesa, hilaremos para ti todo este lino en un santiamén.
– Con toda el alma os lo prometo -respondió la muchacha-. Entrad y podéis empezar ahora mismo.
Hizo entrar, pues, a las tres extrañas mujeres, y en la primera habitación desalojó un espacio donde pudieran instalarse.
Inmediatamente pusieron manos a la obra. La primera tiraba de la hebra y hacía girar la rueda con el pie; la segunda, humedecía el hilo, la tercera lo retorcía, aplicándolo contra la mesa con el dedo, y a cada golpe de pulgar caía al suelo un montón de hilo de lo más fino. Cada vez que venía la Reina, la muchacha escondía a las hilanderas y le mostraba el lino hilado; la Reina se admiraba, deshaciéndose en alabanzas de la moza. Cuando estuvo terminado el lino de la primera habitación, pasaron a la segunda, y después a la tercera, y no tardó en quedar lista toda la labor. Despidiéronse entonces las tres mujeres, diciendo a la muchacha:
– No olvides tu promesa; es por tu bien.
3 hilanderas Cuando la doncella mostró a la Reina los cuartos vacíos y la grandísima cantidad de lino hilado, se fijó enseguida el día para la boda. El novio estaba encantado de tener una esposa tan hábil y laboriosa, y no cesaba de ponderarla.
– Tengo tres primas -dijo la muchacha-, a quienes debo grandes favores, y no quiero olvidarme de ellas en la hora de mi dicha. Permitidme, pues, que las invite a la boda y las siente a nuestra mesa.
A lo cual respondieron la Reina y su hijo:
– ¿Y por qué no habríamos de invitarlas?
Así, el día de la fiesta se presentaron las tres mujeres, magníficamente ataviadas, y la novia salió a recibirlas diciéndoles: CAIFS52J
– ¡Bienvenidas, queridas primas!
El novio les preguntó extrañado dirigiéndose a cada una de ellas:
– ¿Cómo tenéis este pie tan grande?
– De hacer girar el torno -dijo ella-, de hacer girar el torno.
Pasó entonces el príncipe a la segunda:
– ¿Y por qué os cuelga tanto este labio?
– De tanto lamer la hebra -contestó la mujer-, de tanto lamer la hebra.
Y a la tercera
– ¿Y cómo tenéis este pulgar tan achatado?
– De tanto torcer el hilo –  replicó ella – de tanto torcer el hilo.
Asustado, exclamó el hijo de la Reina:
– Jamás mi linda esposa tocará una rueca.
Y con esto se terminó la pesadilla del hilado.

Y, ¡qué mayor ejemplo de colaboración es tocar esta pieza de Brahms a cuatro manos!: