El labrador y el árbol – Esopo


Un labrador tenía en sus tierras un árbol que no daba frutos y que sólo servía para dar cobijo a los gorriones y las cigarras. El labrador decidió entonces que de nada le servía y se dirigió con un hacha a talarlo, pero los gorriones y las cigarras que lo habitaban le suplicaron que no lo hiciera.ElArbolDeLaFelicidad

No, por favor, no lo derribe o nos quedaremos sin hogar. Si nos permite permanecer aquí alegraremos sus días con nuestro canto”.  Pero el labrador no les hizo ningún caso y golpeó con fuerza el hacha en la base del árbol. Repitió la operación una segunda vez y una tercera, y en ésta, el árbol se rajó y dejó a la vista un panal repleto de sabrosa miel.
El labrador, tras probarla, quedó encantado con su sabor, y por tanto, decidió no derribar el árbol y cuidarlo como si fuese sagrado, ya que de ese modo, dispondría de miel cada vez que la necesitase.
Las cigarras y los gorriones conservaron su hogar, pero no gracias al buen corazón del labriego, sino a su interés.

Moraleja

No tiene mérito el hecho de hacer el bien por provecho

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La ardilla y el caballo – T. Iriarte


Mirando estaba una ardilla
a un generoso alazán
que, dócil a espuela y rienda,
se adiestraba en galopar.
Viéndole hacer movimientos
tan veloces y a compás,
de aquesta suerte le dijo,
con muy poca cortedad:
– «¿Señor mío,ardilla
de ese brío,
ligereza
y destreza
no me espanto,
que otro tanto
suelo hacer, y acaso más.
Yo soy viva,
soy activa,
me meneo,
me paseo,
yo trabajo,
subo y bajo,
no me estoy quieta jamás».

 El paso detiene entonces
el buen potro y, muy formal,
en los términos siguientes
respuesta a la ardilla da:
«Tantas idas
y venidas,
tantas vueltascaballo
y revueltas
(quiero, amiga,
que me diga),
¿son de alguna utilidad?
Yo me afano,
mas no en vano.
Sé mi oficio,
y en servicio
de mi dueño
tengo empeño
de lucir mi habilidad».

 Conque algunos escritores
ardillas también serán,
si en obras frívolas gastan
todo el calor natural.

Algunos emplean en obras frívolas tanto afán como otros en las importantes

La zorra y la cigüeña – La Fontaine


Sintiéndose un día muy generosa,

invitó doña zorra a cenar a doña cigüeña.

La comida fue breve y sin mayores preparativos.

La astuta raposa, por su mejor menú,

tenía un caldo ralo, pues vivía pobremente,

y se lo presentó a la cigüeña servido en

un plato poco profundo.la zorra y la cigüeña

Esta no pudo probar ni un sólo sorbo,

debido a su largo pico.

La zorra en cambio,

lo lamió todo en un instante.

Para vengarse de esa burla,

decidió la cigüeña invitar a doña zorra.

— Encantada — dijo –,

yo no soy protocolaria con mis amistades.

Llegada la hora corrió a casa de la cigüeña,

encontrando la cena servida

y con un apetito del que nunca están escasas

las señoras zorras.

El olorcito de la carne, partida en finos pedazos,

la entusiasmó aún más.la zorra y la cigüeña 2

Pero para su desdicha, la encontró servida

en una copa de cuello alto

y de estrecha boca, por el cual pasaba

perfectamente el pico de doña cigüeña,

pero el hocico de doña zorra,

como era de mayor medida,

no alcanzó a tocar nada,

ni con la punta de la lengua.

Así, doña zorra tuvo que marcharse en ayunas,

toda avergonzada y engañada,

con las orejas gachas y apretando su cola.

Para vosotros escribo, embusteros:

¡ Esperad la misma suerte !

No engañen es a otros,

pues conocen tus debilidades

y te harán pagar tu daño en la forma

que más te afectará.

La leyenda del tigre y el zorro


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Un tigre hambriento consiguió atrapar un zorro y se dispuso a devorarlo. Disimulando su terror y sacando fuerzas de flaqueza, el zorro, en su intento por sobrevivir, dijo:

—¡Un momento! ¡Deténte! Te aseguro que yo soy el rey de los animales del bosque. Tal es el mandato del Dios Celestial que nadie puede desobedecer. A pesar de tu mucha fuerza, no podrás hacerme ningún daño, pues, si lo intentaras, serías severamente castigado por el Cielo.

—¡Vaya! —exclamó sorprendido el tigre—. Jamás había oído cosa semejante. ¿Cómo puedes demostrarme que efectivamente eres el rey de los animales del bosque por decreto del Dios Celestial?

—Nada es más fácil que eso —declaró el zorro, aparentando seguridad y arrogancia—. Ahora vamos a dar un paseo por el bosque. Tú sígueme a corta distancia y observa cómo todos los animales huyen de mí.

Componiendo la figura y pisando con firmeza, el zorro comenzó a caminar airosamente, seguido a corta distancia por el tigre. El felino se quedó totalmente perplejo cuando comprobó que los animales salían corriendo al paso del zorro, sin percatarse de que era del feroz tigre y no del inofensivo zorro del que huían.

¿Sabrías sacar tú una moraleja?

Leyenda china

La zorra y el erizo – Esopo


Zorro-Erizo

Una zorra que nadaba a través de un río rápido fue llevada por la fuerza de la corriente a un barranco muy profundo, donde quedó durante mucho tiempo muy magullada, enferma, e incapaz de moverse. Un enjambre de moscas hambrientas que chupan sangre se habían colocado sobre ella.

Un erizo, que pasó por ahí, vio su angustia y preguntó si él debería ahuyentar las moscas que la atormentaban.

– De ningún modo, por favor no las molestes.

–¿Cómo es eso? ¿no quiere usted ser librada de ellas?

— No, porque estas moscas que usted ve ya están llenas de sangre, y me pican, pero muy poco, y si usted me libra de éstas que ya están saciados, otras más hambrientos vendrán en su lugar, y terminarán de beber toda la sangre que aún me queda.

Moraleja:

Tomar decisiones con buen juicio ofrece el mayor beneficio