La mariposa azul


Cuenta una leyenda que hace muchos años, un hombre enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas. Las dos niñas eran muy curiosas, inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente invadían a preguntas a su padre, para satisfacer su hambre de querer saber. A veces, su padre podía responderles sabiamente, sin embargo, las preguntas de sus hijas le impedían darles una respuesta correcta o que convenciera a las pequeñas.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas de vacaciones a convivir y aprender con un sabio, que vivía en lo alto de una colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas le planteaban sin ni siquiera dudar. Sin embargo, las dos hermanas decidieron hacerle una picara trampa al sabio, para medir su sabiduría.

Una noche, ambas comenzaron a idear un plan: proponerle al sabio una pregunta que éste no fuera capaz de responder.

– ¿Cómo podremos engañar al sabio? ¿Qué pregunta podríamos hacerle que no sea capaz de responder? – preguntó la hermana pequeña a la más mayor.

-Espera aquí, enseguida te lo mostraré -indicó la mayor.

La hermana mayor salió al monte y regresó al cabo de una hora. Tenía su delantal cerrado a modo de saco, escondiendo algo.

-¿Qué tienes ahí? -preguntó la hermana pequeña.

La hermana mayor metió su mano en el delantal y le mostró a la niña una hermosa mariposa azul.

-¡Qué belleza! ¿Qué vas a hacer con ella?

-Esta será nuestra arma para hacer la pregunta trampa al maestro. Iremos en su busca y esconderé esta mariposa en mi mano. Entonces le preguntaré si la mariposa que está en mi mano está viva o muerta. Si él responde que está viva, apretaré mi mano y la mataré. Si responde que está muerta, la dejaré libre. Por lo tanto, conteste lo que conteste, su respuesta será siempre errónea.

Aceptando la propuesta de la hermana mayor, ambas niñas fueron a buscar al sabio.

-Sabio -dijo la mayor -. ¿Podría indicarnos si la mariposa que llevo en mi mano está viva o está muerta?

A lo que el sabio, con una sonrisa pícara, le contestó: “Depende de ti, ella está en tus manos”.

Leyenda japonesa

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Paso honroso


La acción sucedió en el Año Jacobeo de 1434. El caballero leonés, Suero de Quiñones, de familia insigne, pidió audiencia al rey Juan II de Castilla para exponer una petición. El rey se hallaba por entonces en el Castillo de la Mota (Medina del Campo – Valladolid) con toda su familia.

La petición era obtener el permiso para llevar a cabo un torneo especial en que tendrían que participar a la fuerza todos los caballeros que pasaran por el lugar elegido, que era el puente de Hospital de Órbigo, situado en la ruta leonesa del Camino de Santiago. Si se negaban a participar, debían depositar un guante en señal de cobardía y atravesar el río vadeándolo.

La justa o torneo tendría que mantenerse durante un mes en el que Suero de Quiñones estaría acompañado de sus mejores amigos. Don Suero llevaba colgada al cuello cada jueves una argolla metálica, como prueba de amor hacia su dama Doña Leonor de Tovar. El motivo para proponer las justas del puente era poderse librar de dicha argolla peregrinando a Santiago después de haber vencido a todos los caballeros que se presentasen en dicho puente y tras haber roto 300 lanzas a razón de tres por caballero.

Leonor de TovarEl rey le dio permiso y ofreció toda clase de facilidades. Invitó a los mejores caballeros del reino a que pasasen por el camino de Hospital de Órbigo. El torneo comenzó el 10 de julio de 1434 y terminó el 9 de agosto del mismo año, día en que don Suero fue herido. Sólo hubo un descanso el día 25, festividad de Santiago. Se levantó el tinglado junto al puente y cada día se comenzaba con una misa solemne y se terminaba con un gran festín.

Cuando terminó el torneo, don Suero y sus amigos se dirigieron en peregrinación a Santiago a cumplir con la promesa hecha. Don Suero depositó allí la argolla y la cinta azul que simbolizaba su amor por la dama y en la que estaba escrita una leyenda que lo atestiguaba:

Si no os place corresponderme,
en verdad que no hay dicha para mí

Leyenda leonesa

(De: Wikipedia)

¿Por qué leemos?


Si preguntamos a cualquier persona ¿por qué lees? Nos pueden dar infinidad de respuestas:

Porque …:

  1. Me gusta
  2. Me divierte imaginar las cosas contadas.
  3. Para aprender cosas nuevas.
  4. Para evadirme
  5. Por vivir otras historias
  6. Porque es mucho más divertido que ver la televisión.
  7. Para vivir las aventuras que yo no voy a vivir.
  8. Por el mero placer de leer.
  9. Para encontrarme a mí mismo.
  10. Para encontrarme con los demás.
  11. Por el placer de una historia bien contada.
  12. Para aprender de otros.
  13. Para entretenerme.
  14. Para soñar.
  15. Para divertirme.
  16. Para relajarme.
  17. Para vivir otras vidas.
  18. Porque cuando un libro te agarra lo demás no es importante.
  19. Me ayuda a dormir.
  20. Porque me resulta divertido y porque si no estaría todo el día viendo la tele o en el ordenador y me gusta pasar el tiempo haciendo cosas divertidas.

Hay muchísimas más y todas tienen razón, ahora verás porqué.

  • Los libros educan, dan tema de conversación, proporcionan compañía, te hacen más listo, te relajan, incluso te ayudan a ser mejor persona.
  • Leer nos permite acceder a “mundos que sólo pueden ser vistos a través de los ojos de un extranjero, de un explorador o de un historiador”, podemos leer la historia de diferentes personas y esto nos ayuda a comprender los sentimientos y pensamientos ajenos, sin que sea tan importante que esas personas sean reales o imaginarias.
  • La lectura mantiene el cerebro en forma; de hecho, toda la actividad mental que estimule tu cerebro, como el ajedrez o los crucigramas, ayuda a que nuestra mente aguante con salud durante décadas, incluso podría ayudar a prevenir el Alzheimer.
  • Comenzar a leer de niños (y hacerlo mucho) ayuda a desarrollar la comprensión lectora, a ampliar el vocabulario y está relacionado con un mayor conocimiento. Si sigues leyendo durante la adolescencia, la literatura te ayudará a forjar tu identidad, ya que altera nuestras conexiones mentales y crea nuevas ideas y formas de pensar.
  • Uno de los efectos positivos que tiene coger un libro y no soltarlo durante un buen rato es que es un buen ejercicio de relajación. De hecho, leer relaja más que escuchar música, dar un paseo, tomarse una taza de té o los videojuegos. Por eso es normal que la lectura nos ayude a dormir. Siempre que no usemos un dispositivo retroiluminado, como una tablet.
  • Los niños de entre 3 y 5 años a quienes se lee cuentos también muestran mayor actividad cerebral no sólo en las áreas que dan significado al lenguaje sino también en las que son importantes para la visualización, probablemente porque se imaginan la historia. Es recomendable leer cuentos a los niños con regularidad  y además conversar con ellos sobre las historias.

Y después de todo esto, ¿cuál es el motivo por el que tú lees?

El árbol de sal


Cuenta la leyenda que cuando Cotaá, el Dios del pueblo Mocoví (de Argentina), creó el mundo, quiso regalarle a los hombres una planta que sirviera de alimento.

Iobec Mapic

Miró y observó bien la tierra, después de mucho pensar, creó el Iobec Mapic, (árbol de sal), una especie de helecho gigante que parece una palmera. Lo esparció por las tierras donde vivían los mocovíes, y así se aseguró que no les faltara alimento. Neepec, el diablo, como siempre, estaba espiando a ver qué hacía Cotaá, cuando vio el hermoso regalo que les había hecho a los hombres, sintió mucha envidia, entonces se propuso destruir la planta, para que no tuvieran con qué alimentarse. Pensó y pensó hasta que se le ocurrió una maldad, se elevó por los aires y fue volando movieshasta unas inmensas salinas. Llenó un cántaro enorme con agua salada para arrojarlo sobre las matas, y así quemarlas con el salitre. Cotaá conocía muy bien las maldades de Neepec, descubrió el plan y lo esperó escondido entre las plantas. Cuando lo vio volcar el agua sobre la selva, acarició la tierra, hundió en ella sus dedos suavemente y entonces las raíces absorbieron el agua. La sal se mezcló con la savia y las hojas tomaron su sabor, las plantas no se murieron. Los mocovíes estaban preocupados, pensaron que habían perdido su alimento, pero Cotaá les mostró que la planta no había perdido su utilidad, como la savia ahora era salada, podían condimentar las carnes de los animales salvajes que cazaran y otros alimentos.

Y dicen que Neepec se fue por ahí a pensar otra maldad para vengarse.

Leyenda argentina

La gallina pinta


Tengo una gallina pinta, pinpiripinta,gallina pinta gorda, pinpirigorda, pinpiripintosa y sorda
que tiene tres pollitos pintos, pinpiripintos,
gordos, pinpirigordos, pinpiripintosos y sordos.
Si la gallina no hubiera sido pinta, pinpiripinta,
gorda, pinpirigorda, pinpiripintosa y sorda
Los pollitos no hubieran sido pintos, pinpiripintos,
gordos, pinpirigordos, pinpiripintosos y sordos.