Babushka


Babushka tenía la casa más limpia, pulcra y mejor conservada de todo el pueblo. Su jardín era hermosísimo; la cocina, algo nunca visto. Desde que salía el sol hasta que se ocultaba en el poniente, Babushka no hacía más que limpiar, sacar brillo y ordenar.

Tal es la razón de que no viera una luminosa estrella que fulgió en la noche. Ni vio las temblorosas luces que avanzaban hacia el pueblo. Ni percibió el sonido de las zampoñas, tambores y campanas, que cada vez era más fuerte. Tampoco oyó las voces y murmullos de sus vecinos. Pero cuando llamaron a su puerta, eso no pudo dejar de oírlo. ‘
– «¿Quién es?», preguntó, entreabriendo el portal. Vio la cara de un pastor, con la nariz roja de frío y copos de nieve en la boina.
– «Por favor, ¿podemos calentarnos un poco en tu fuego,», pidió el pastor.

Babushka pensó en el brillo de sus suelos y en la tranquilidad rota, pero los dejó entrar. A los pastores se les saltaban los ojos al contemplar aquel pan casero y aquellos dulces, mermeladas y conservas de Babushka. Y ella, que tenía un corazón de oro, los agasajó con todos aquellos bienes.

– «¿Dónde vais?», preguntó mientras servía a unos y otros.
– «Seguimos una estrella. Nos lleva hacia un rey que acaba de nacer, el rey más grande de cuantos han nacido, el rey de cielo y tierra», respondió un pastor.
– «¿Por qué no vienes con nosotros?», dijo otro. «También tú le puedes llevar un regalo.»
– «No estoy segura de que me reciba bien», dijo Babushka… «Y… en cuanto al regalo… », hizo una pausa. Sus ojos se pusieron tristes: «Tengo un cajón lleno de juguetes», dijo con pena. «Mi niño, mi pequeño rey, se me murió cuando aún era muy pequeño.»

– «Entonces, ¿te vienes con nosotros?», insistieron los pastores.
– «Mañana, mañana», respondió Babushka con cierta desazón, «mañana». Los pastores salieron, y Babushka se puso a ordenar y limpiar. A la noche siguiente llegaron más pastores. «¿Estás preparada, Babushka?»
– «Mañana… voy mañana», respondió Babushka. «Os alcanzo mañana. Tengo que limpiar, buscar un regalo, prepararme… »
Sacaba brillo, quitaba el polvo, sacudía cojines y alfombras. Y así pasó otra noche.

Finalmente, se decidió: revolvió entre los juguetes de su niño. Pero, !Señor, cuánto polvo! Ciertamente no eran los que se merecía un niño rey de cielo y tierra; pero empezó a limpiarlos. Trabajó mucho. Uno a uno los juguetes fueron cobrando color y brillo. Al cabo de otro día, partió. Iba deprisa. Preguntaba a la gente si había visto a los pastores. «Sí, sí, los hemos visto; iban hacia allá», le respondían.

Pasaron los días. Babushka no se paraba nunca, ni de día ni de noche. Por fin, llegó a Belén. Preguntó por el Rey Niño. Sólo el dueño de una posada supo darle razón. «Si quieres ver dónde estaba el niño, busca un establo en lo alto de la colina. Aquí no teníamos sitio para él. Mi posada estaba llena», le dijo.
Babushka corrió por el sendero arriba. Cuando llegó a la cima, vio que en el establo no había nadie.
¿Creéis que se desanimó? ¡Ni pensarlo! Se dice que Babushka sigue buscando al Niño Jesús, porque el tiempo no significa nada para quien busca la verdad. Año tras año va de casa en casa preguntando: «¿Está aquí? ¿Está aquí el Niño Jesús?».
Y, particularmente en Navidad, cuando ve a un niño durmiendo y oye hablar de sus buenas acciones, toma un regalo de su cesto y se lo deja. !Nunca se sabe!…

Sabe muy bien que todo niño, aunque no sea el Niño Jesús, es siempre una esperanza para la humanidad. ¡Y un gran regalo de Dios!

(Leyenda rusa)

De: https://www.ciudadredonda.org/

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Nochebuena – Amado Nervo


Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra… y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!

¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!…

Un regalo de Navidad


En una pequeña ciudad había una sola tienda que vendía árboles de Navidad. Allí se podían encontrar arboles de todos los tamaños, formas y colores.
El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año y lo mejor de todo, es que sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio, el día de Navidad.

Todos los niños de la ciudad querían ser premiados por Santa y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar.

Los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban:

– ¡A mí… a mí… mírame a mí ¡

Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la atención y lograr ser escogidos.

– ¡A mí que soy grande!… ¡no, no a mí que soy gordito!… o ¡a mí que soy de chocolate!… o ¡a mí que puedo hablar!.

Se oía en toda la tienda.
Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía:

– A mí, a mí… que soy el más chiquito.

A la tienda llegó, casi en vísperas de Navidad, una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito.
El dueño de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era uno muy pequeñito.
Sin importarles el tamaño, la pareja decidió llevárselo.
El arbolito pequeño se alegró mucho, pues al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso.
Al llegar a la casa grande, donde vivía la pareja, el arbolito se sorprendió:

– ¿Cómo siendo tan pequeño, podré lucir ante tanta belleza y majestuosidad?.

Una vez que la pareja entra a la casa, comenzaron a llamar a la hija:

– ¡Regina!… ven… ¡hija!… te tenemos una sorpresa.

El arbolito escuchó unas rápidas pisadas provenientes del piso de arriba. Su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita.
Al bajar la niña, el pequeño arbolito, se impresionó de la reacción de esta.

– ¡Esto es mi arbolito!… Yo quería un árbol grande, frondoso, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano? Dijo la niña rompiendo en llanto.

– Regina, era el único arbolito que quedaba en la tienda. Explicó su padre.

– ¡No lo quiero!…es horrendo… ¡no lo quiero! Gritaba furiosa la niña.

Los padres, desilusionados, tomaron al pequeño arbolito y lo llevaron de regreso a la tienda.

El arbolito estaba triste porque la niña no lo había querido pero tenía la esperanza de que alguien vendría por él y podrían decorarlo a tiempo para la Navidad.
Unas horas más tarde, se escuchó que abrían la puerta de la tienda.

– ¡A mí… a mí… que soy el más chiquito. Gritaba el arbolito lleno de felicidad.

Era una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes.
El señor de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era aquel pequeñito de la ventana.
La pareja tomó al arbolito y sin darle importancia a lo del tamaño, se marcho con este.
Llegando a la casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños que gritaban ilusionados:

– ¿Lo encontraste papi?… ¿Es cómo te lo pedimos mami?

Al bajar los padres del coche, los niños alegres cogieron el pequeño arbolito, lo llevaron a la mejor habitación de la casa, y comenzaron a adornarlo. ¡Aquel era su sitio y aquella su casa! ¡Y se sentía muy querido!

De: http://www.cunavidad.com/

Gustavo Dudamel Ramírez


Gustavo Adolfo Dudamel Ramírez  nació en Barquisimeto (Venezuela) el 26 de enero de 1981, es un músico, compositor y director de orquesta. Tras 4 temporadas, dirigeimg-gustavo-dudamel-3 actualmente la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles hasta 2019, aunque también lo ha hecho en la Sinfónica de Gotemburgo y  la Sinfónica Simón Bolívar entre otras muchas. Fue calificado como un genio musical en el artículo «Gustavo Dudamel: El hombre que rejuvenece la música clásica» de la revista National Geographic de octubre de 2010. En 2012 ganó el Premio Grammy por la dirección de la Sinfonía n.º 4, de Johannes Brahms, interpretada por la Filarmónica de Los Ángeles.

Inició los estudios de música bajo la tutela de su padre, Óscar Dudamel, en su ciudad natal. A la edad de cuatro años, comenzó a estudiar violín, comienza con 14 años,  en 1995, sus estudios de dirección orquestal y cuatro años más tarde, en 1999, lo designaron director de música de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y de la Orquesta Sinfónica Nacional de la Juventud de Venezuela, posteriormente ha obtenido dirigido numerosas orquestas ya sea como titular o como invitado.

En 2006 Dudamel se casó con Eloísa Maturén con quien tiene un hijo, Martín.

En 2017 ha sido invitado por la Filarmónica de Viena a dirigir a la orquesta en el tradicional Concierto de Año Nuevo y, con 35 años, será el más joven que la haya dirigido en la historia.

En el siguiente vídeo podemos verlo dirigir la Sinfonía nº 1 de Brahms:

De: Wikipedia

Jesús, María y José – Gloria Fuertes


Jesús, María, y José

estaban junto al pesebre.Nacimientos-de-navidad-2

El niño tenía frío.

María tenía fiebre.

Al Niño Jesús Bendito,

le entretiene un angelito.

Se arremolina la gente,

Vienen los Reyes de Oriente.

Se acercan los mensajeros.

El Niño hace pucheros.

No le gusta el oro fino,

prefiere pañal de lino.

Los pastores van en moto,Sagrada Familia Natividad Nativity Jesus Maria y Jose Navidad (9)

y se arma un alboroto,

las ovejas asustadas,

corren hacia las majadas.

Los pastores dan al Niño

bollos y queso, y cariño.

José, María, y Jesús,

nos dan vida y nos dan luz.

Gracias


2500-twitter

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GRACIAS

 

Feliz Navidad


Joseph-Mary-Baby

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