Flores de papel


Estamos en primavera y ¿hay algo mejor que aprender a hacer flores de papel?. Podemos regalarlas, adornar nuestra casa, ponerlas en el pelo o en la ropa. Os dejo un vídeo para que podáis aprender fácilmente a hacerlas con papel higiénico.

Leyenda de la margarita


Cuentan que una flor muy bella crecía en el campo en primavera, su nombre era margarita y vivía rodeada de otras margaritas. Era orgullosa y coqueta, presumiendo por doquier de sus blancos e inmaculados pétalos más bonitos que los de sus compañeras.

Las mariposas y abejas que la sobrevolaban se quedaban extasiados contemplándola, cantando de alegría. Ella se balanceaba, presumida ante tales zumbidos de admiración. Incluso dejaba que los insectos se posaran sobre ella con la condición de que no estropeasen sus hermosos pétalos.

Así vivía feliz la margarita hasta que, un día, una familia acudió al campo a comer, y los niños, asombrados ante la bella margarita, la cogieron para mostrársela a sus padres. Ella, en su inocencia, estaba orgullosa de haber sido la elegida. Pero, la madre les propuso un juego: deshojar la margarita jugando a alternar un “te quiero” y “no te quiero” en cada pétalo que arrancaban.

La margarita, horrorizada al ver que le estaban arrebatando su bellos pétalos comenzó a llorar desconsoladamente hasta que murió de pena. Pero el último pétalo fue un “te quiero” dicho por la madre a sus hijos, y pudo ver unas dulces sonrisas antes de morir.

Desde entonces, este juego de pétalos se ha hecho popular en todo el mundo.

La carcatrepa


Había una carcatrepa
con tres carcatrepitos
cuando la carcatrepa trepa
trepan los tres carcatrepitos.

¿Por qué maullan los gatos?


El maullido es el sonido por excelencia de los gatos, tanto que en el antiguo Egipto “miu” quería decir “gato”. Cada gato tiene su propia voz como los humanos e incluso hay unos más callados que otros. Además, los maullidos de diferentes razas suenan de forma diferente, por ejemplo, los gatos siameses son famosos por sus gritos agudos.

En realidad los maullidos no tienen un sentido extricto, se cree que la mayoría son sonidos que el gato aprende a utilizar para comunicarse con las personas que le rodean, de manera que cada uno tiene su propio código de maullidos para comunicarse con su dueño y  conseguir comida, mimos, juego, atención, etc.

Además los maullidos pueden transmitir información sobre el estado emocional del gato y sobre la urgencia de mensaje. En general cuanto más intensa es la emoción, más intenso el maullido, en cambio, cuando los gatos se encuentran en situaciones agradables, como antes de comer o mientras buscan contacto físico con el propietario, los maullidos son más cortos, agudos y con una entonación ascendente.

De: https://www.fundacion-affinity.org/

La plaza tiene una torre – Antonio Machado


La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama tiene una flor.
Ha pasado un caballero
-¡quién sabe por qué pasó!-
y se ha llevado la plaza
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama,
su dama y su blanca flor.

Canción de cuna de los elefantes


El elefante lloraba
porque no quería dormir…
Duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oír…
Papá elefante está cerca,
se oye en el manglar mugir;
duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oír…
El elefante lloraba
(¡con un aire de infeliz!)
y alzaba su trompa al viento…
Parecía que en la luna
se limpiaba la nariz…

Adriano del Valle

La hormiga y el escarabajo – Esopo


Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recogía los granos de trigo y cebada, guardándolos para alimentarse durante el invierno.Nuestra amiga la Hormiga
La vio un escarabajo y se asombró de verla tan ocupada en una época en que todos los animales, descuidando sus trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondió la hormiga por el momento; pero más tarde, cuando llegó el invierno y la lluvia deshacía las boñigas, el escarabajo hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de comida. Entonces sí respondió la hormiga:
— Mira escarabajo, si hubieras trabajado en la época en que yo lo hacía y tú te burlabas de mí, ahora no te faltaría el alimento.

Moraleja

Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda una porción para cuando vengan los tiempos de escasez.