La leyenda del Xoloitzcuintle


xoloitzcuintle

     Cuenta la leyenda que en la época de los aztecas había un dios llamado Xolot, que era el dios de la muerte, del Oeste, de  los espíritus y de los gemelos, señor de las estrellas de la tarde y protector del inframundo.Pegatinas: Xolotl | Redbubble

El dios Xolot tenía cabeza de perro y era hermano de Quetzalcóatl. Una de sus funciones principales era ayudar a los muertos a cruzar al más allá. El dios no estaba solo, lo acompañaba un perro sin pelo, que fue creado de una astilla del hueso de la vida y después fue otorgado a los hombres como un regalo sagrado.

El xoloitzcuintle tenía, según los aztecas, poderes mágicos para proteger a los vivos y guiar a los difuntos al inframundo. Así las personas tenían perros que los cuidaban en vida y cuando morían,  eran sacrificados y enterrados con sus dueños para que los guiaran en su último viaje.

Si alguien trataba mal a uno de esos perros jamás podría entrar al reino de los muertos y vagaría eternamente. De esta manera ningún xoloitzcuintle lo guiaría en su viaje y el dios Xolot no lo recibiría en el inframundo.

El corazón de Copil


EscudoNacionalMexico

En el centro del Escudo Nacional de México, un águila, posada en un nopal, lucha con una serpiente.

Cuentan que el belicoso y fiero Huitzilopochtli, el dios mexica de la guerra, dirigió a su pueblo en su peregrinación hasta el lago donde debían encontrar ese águila. En el camino, una hermana del dios, que había peleado con él, quedó abandonada en una región montañosa y boscosa. Acompañada de sus seguidores, copil Malinalli logró fundar el reino de Malinalco. Malinalli tuvo un hijo, Copil, que creció oyendo cómo la había maltratado su hermano, Huitzilopochtli. En su pecho, día a día, aumentaba el deseo de encontrarse alguna vez con ese dios cruel que era su tío. Pasaban los años y Copil se convirtió en un valiente muchacho de negra cabellera y cuerpo atlético, diestro en todos los lances de la caza y de la guerra. Su corazón ardía en deseos de venganza. Fuerte y resuelto, estaba decidido a cumplir con sus propósitos.Un día Copil tomó su arma preferida, la macana, una maza con puntas, y su escudo, el chimalli, y partió en busca de este dios cruel.

Huitizilopochtli (cuyo nombre significa colibrí siniestro) era un dios cruel que se complacía en la guerra, la sangre y la muerte. Huitzilopochtli era el Sol que cada mañana debía combatir con la Luna y las estrellas a fin de ganar un nuevo día para los hombres. Cuando Copil salió tras sus pasos no imaginaba a quien se enfrentaría. El fiero dios de la guerra, lleno de ira, no mandó guerreros al encuentro de Copil, sino a los sacerdotes, a quienes les dio esta orden:

– ¡Que le saquen el corazón y lo traigan como ofrenda!.

Los sacerdotes deliberaron sobre lo que les convenía hacer y aguardaron la noche. Cuando Copil y sus guerreros dormían, se acercaron a él en silencio y de una cuchillada le extrajeron el corazón. Los sacerdotes llegaron con el corazón de Copil en un recipiente y se lo entregaron a Hutzilopochtli, quien ordenó que lo enterraran en un islote que había en medio de un lago .

Por la noche, los sacerdotes enterraron el corazón en el lugar indicado. Con eso creyeron que la historia de Copil había terminado. Pero al otro día vieron con asombro que en el lugar había brotado una hermosa planta, donde antes había solo rocas desnudas y ramas sin vida. El corazón de Copil se había convertido en el vigoroso nopal de ovaladas hojas y flores encarnadas.

Leyenda azteca

De: Leemos mejor día a día – Antología