El cabrito y el lobo (para la obediencia)

cabrito Al salir la cabra de su establo encargó a su hijo el cuidado de la casa, advirtiéndole el peligro de los animales que rondaban por los alrededores con intención de entrar a los establos y devorar los ganados.
No tardó mucho en llegar el enemigo: ¡Un lobo horrible, amiguitos míos, un lobo!, que imitando la voz de cabra llamó cortésmente a la puerta para entrar.
Al mirar el cabrito por una rendija vio al feroz carnicero y, sin intimidarse le dirigió el siguiente discurso:
- Bien sé que eres nuestro mayor adversario y que, imitando la voz de mi madre, pretendes entrar para devorarme. Puedes marcharte, odiado animal, que no seré yo quien te abra la puerta.

Sigue el consejo de tus padres

 y vivirás feliz toda la vida.

Instrumentos de percusión

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Los instrumentos de percusión son aquellos que producen sonido cuando son excitados por percusión directa o indirecta; los instrumentos de cuerda percutida que pertenecen en realidad a esta categoría, no se estudian dentro de ella, pues sus características y posibilidades musicales son muy diferentes.

La percusión se efectúa de maneras muy diversas mediante varillas metálicas, mediante baquetas, golpeando un cuerpo sonoro contra otro, indirectamente mediante un teclado, etc.

En líneas generales, puede decirse que la función musical de los instrumentos de percusión es rítmica.

Podemos encontrar varios tipos de clasificación:

1. Según su afinación:

  • De altura definida: Los que producen notas identificables. Es decir, aquellos cuya altura de sonido está determinada.
    Algunos son: diapasón, marimba, glodkenspiel, carillón, timbal, xilófono, vibráfono, campana, crótalos, celesta, campana tubular, tambores metálicos de Trinidad.
  • De altura indefinida: Aquellos cuyas notas no son identificables, es decir producen notas de una altura indeterminada.
    Entre ellos están: tambor, triángulo, bombo, pandereta, caja, cajón, afuche, castañuelas, claves, cencerro, címbalo, güiro, trinquete, zambomba, vibraslap, platillos, gong.

2. Según el elemento vibrante que utilizan:

  • Varilla: xilófono, celesta y triángulo.
  • Placa: platillos, campanas y gong.
  • Membrana: Timbales, bombo, tambor y pandereta.

¿Por qué nos pican los mosquitos?

Los mosquitos se alimentan de sangre y pican a las personas para conseguir el alimento que necesitan para vivir. Aunque no nos gusten los mosquitos y susmosquito picaduras, no pueden hacernos mucho daño.

El mosquito hembra pone sus huevos en aguas tranquilas; los huevos se juntan en un grupo. Estos se convierten en larvas y luego, después de algunos días, en pupas. Los mosquitos salen de las pupas y viven en el aire en lugar del agua.

Los machos se alimentan de la savia de las plantas y del jugo de las frutas. El alimento favorito de las hembras es la sangre. Aunque el mosquito es una molestia, hace poco daño, pero algunos parientes del mosquito doméstico común, sin embargo, pueden transmitir el paludismo o la fiebre amarilla. ¡Y estos si son peligrosos!

Es cierto que estos animalitos pican más a unas personas que a otras, esto se debe, en la mayoría de los casos al olor que despide cada uno de nosotros. ¡Qué le vamos a hacer si el olor de unos les gusta más que el de otros!

El abuelo y el nieto – Hnos. Grimm (para el respeto)

abueloHabía una vez un pobre muy viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas. Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aun algunas veces escapar la baba. La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que,  por último, lo dejaron en el rincón de un cuarto, donde le llevaban su escasa comida en un plato viejo de barro. El anciano lloraba con frecuencia y miraba con tristeza hacia la mesa. Un día se cayó al suelo, y se le rompió la escudilla que apenas podía sostener en sus temblorosas manos. Su nuera lo llenó de improperios a los que no se atrevió a responder, y bajó la cabeza suspirando. Le compraron por un cuarto una tarterilla de madera, en la que se le dio de comer de allí en adelante.

Algunos días después, su hijo y su nuera vieron a su niño, que tenía pocos años, muy ocupado en reunir algunos pedazos de madera que había en el suelo.

-¿Qué haces? -preguntó su padre.

-Una tartera -contestó, para dar de comer a papá y a mamá cuando sean viejos.

El marido y la mujer se miraron por un momento sin decirse una palabra. Después se echaron a llorar, volvieron a poner al abuelo a la mesa; y comió siempre con ellos, siendo tratado con la mayor amabilidad.

 

A continuación, con imágenes de todo lo que debemos respetar, podemos oír una pieza conocidísima, se trata de la sonata Claro de Luna de Beethoven:

 

 

Cuenta la leyenda que una noche, Beethoven y un amigo estaban caminando por las calles de Bon, y, al pasar por uno de los barrios más pobres, se sorprendieron00039 de oír música, bien interpretada, proveniente de una de las casas. Beethoven, con su usual intrepidez, cruzó la calle, abrió la puerta de un empujón, e ingresó a  la casa sin anunciarse. La habitación era precaria, y estaba iluminada por una débil vela. Un hombre joven se encontraba trabajando sobre un banco de zapatero en un rincón. Una joven mujer, aún casi una niña, estaba sentada a un viejo piano cuadrado. Ambos se sobresaltaron por la intromisión, pero su sorpresa no fue mayor que la de Beethoven y su amigo al enterarse que la joven era ciega.

Beethoven, un tanto confundido, se apresuró para disculparse, y explicó que había quedado tan impresionado con la calidad de ejecución de la joven, que había apresurado por averiguar quien era la persona estaba tocando en ese mismo momento esa noche y en ese barrio de la ciudad. Luego, preguntó amablemente a la muchacha dónde había aprendido a tocar, a lo cual ella respondió que una vez habían vivido al lado de una mujer que estudiaba música, y quien pasaba gran parte de su tiempo practicando las obras del gran Maestro, Beethoven. Ella había aprendido a tocar muchas de las piezas del Maestro tan sólo oyendo practicar a su vecina. El hermano de la joven los interrumpió en ese momento para saber quienes eran los intrusos, y que seguramente habían notado la pobre interpretación de su hermana. ¡Escucha! Dijo Beethoven, mientras caminaba hacia el piano, luego se sentó y tocó los acordes iniciales de su Sonata Claro de Luna.

Educar en valores: el respeto

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El respeto es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad. Para practicarlo es preciso tener una clara noción de los derechos fundamentales de cada persona, entre los que se destaca en primer lugar el derecho a la vida, además de otros tan importantes como el derecho a disfrutar de su libertad, disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad, por sólo citar algunos entre los muchos derechos sin los cuales es imposible vivir con orgullo y dignidad. El respeto abarca todas las esferas de la vida, empezando por el que nos debemos a nosotros mismos y a todos nuestros semejantes, hasta el que le debemos al medio ambiente, a los seres vivos y a la naturaleza en general, sin olvidar el respeto a las leyes, a las normas sociales, a la memoria de los antepasados y a la patria en que nacimos.El respeto comienza en la misma persona, esta basado en la percepción que ésta tenga sobre si misma.  

Tener un gran respeto por uno mismo conlleva tener un gran respeto hacia los demás. Reconocemos nuestros recíprocos derechos.
Tu derecho a tener tu propio punto de vista, tu derecho a cambiar de opinión sin tener que dar explicaciones, tu derecho a crear un mundo propio en el que poder vivir. Respeto hacia los demás supone tener respeto por sus decisiones y por sus sentimientos. Respetar las decisiones de los demás o sus sentimientos no significa que estemos de acuerdo ni que los compartamos, significa que aceptamos que la otra persona tiene derecho a tener sus propios sentimientos y a tomar sus propias decisiones, sean o no adecuadas para mí y sean o no iguales que los míos. 

Para ser respetuosos son imprescindibles por lo menos estos dos puntos: ninos 

  • Tratar a los demás con la misma consideración con que nos gustaría ser  tratados.
  • Valorar y proteger todo aquello que nos produzca admiración.

¿Qué nos impide tener respeto?: 

  • Los malos tratos y abusos sobre los demás.
  • La ausencia de principios.

La falta de respeto es propia de las personas desconsideradas y egoístas, insensibles en alto grado al entorno social. Es tal su indiferencia o su ignorancia con respecto a quienes viven a su alrededor, que pasan por alto las más elementales normas de convivencia, como si no las conocieran -lo cual resulta ser cierto en muchos casos- o, lo que es peor, conociéndolas y haciendo alarde de que les tienen sin cuidado.  Quienes así obran causan un daño considerable a la sociedad y a los individuos en particular, pues pisotean su dignidad y su derecho a ser tenidos en cuenta y respetados. Este comportamiento es típico de los gobernantes y funcionarios corruptos o despóticos, de los padres o madres tiránicos, de los hijos insolentes o desagradecidos, de los maestros autoritarios o arbitrarios, de los vándalos que destruyen por placer los bienes de la comunidad, y en general de todos  aquéllos que desconocen el valor de las personas y de las cosas.