Samaín


Samaín, significa verano,  es una celebración de origen celta que posteriormente pasaría a ser sustituida por el Día de Todos los Santos en el mundo cristiano y que es tradicional en Galicia.

La noche del 31 de octubre comienza el Año Nuevo celta, marcando la transición del otoño al invierno.

En esta noche las ánimas de los muertos atraviesan la puerta que separa el mundo de los vivos y de los muertos y visitan las casas de sus familias para calentarse y tomar algo de alimento.

Antíguamente,https://sinalefa2.files.wordpress.com/2012/10/queimada2.jpg durante la noche del 31 de octubre los druidas (la casta sacerdotal celta) recogían los troncos de acebo encinas y robles, con una hoz de oro, después colocaban estas bayas en un cubo y las tiraban a un manto blanco que ponía otro druida en el suelo. Después estas bayas servían para sus elaboraciones mágicas.

 La festividad del Samaín es  como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, esta tradición evolucionó convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.

Unos días antes del nuevo año se realizaban sacrificios de animales que les servían, posteriormente, para abastecerse tanto de carne como de la piel de los animales durante el invierno, además de tener un carácter religioso.

 Según los celtas, durante esta noche no se podía salir de la ciudad, ya que las almas iban a visitar a sus familiares a sus casas. Se encendían fogatas con el fin de que las calles estuvieran iluminadas y los espíritus encontraran fácilmente a sus familiares y que pudieran calentarse junto a ellos.

También existía la costumbre de amontonar piedras en los cruces de caminos de forma que cada caminante que pasaba por ellos arrojaba una piedra al montón y pedía un deseo, estos montones eran llamados milladoiros.

 A diferencia de la costumbre americana de Halloween, aquí, para honrar a los muertos, se recogen castañas; según la creencia, cada castaña recogida es el alma de algún difunto a la que se acompaña al cielo. También es diferente la vestimenta ya que en Gallicia, la costumbre es de disfrazarse de “esquelete”, es decir, de miembro de la Santa Compaña, y en vez de ir por las casas ofreciendo el típico “Truco o Trato” americano, en Galicia se va en grupo a pedir por las casas un chupito de alguna variedad autóctona (hierbas, orujo, café…) bajo pena de que, si no lo ofrecen, pronto volverán a visitar esa casa para llevarse a alguien.

 Se dice que tiene también en esta fiesta su origen la “Queimada” que funciona como protección contra maleficios, además de mantener a los espíritus y demás seres malvados ( meigas o brujas) alejados del que la ha bebido. En ella se aunan los tres elementos básicos de la vida del hombre: la tierra, el agua y el fuego:

La tierra: simbolizada en la queimadeira o pote de barro, esa tierra origen y destino del hombre, está presente en todas las culturas; La Tierra simbolizada en las diosas madres, Gea, Isthar o Pachamama o como leemos en el génesis del mito judéo-cristiano: “El sexto día cogió un trozo de barro y con un soplo hizo al hombre a su imagen y semejanza”
El agua: cada gota de aguardiente, es una lágrima de la madre Tierra germinada en forma de granos de uva, sangre fecunda que se fundirá en nuestro cuerpo a través de la pócima, uniéndonos a la tierra de nuestros ancestros, a nuestra historia.
El fuego: Que danzará libre en el barro prendido en aguardiente nos servirá, como antaño, para purificarnos, alumbrarnos y calentarnos.
A esos tres elementos básicos de la naturaleza, a través de la historia se le han añadido nuevos elementos, los frutos que el hombre con sus manos ha sabido arrancar a la Tierra.

Quizás el único genuino, común a todas las meigas, sea el chorro de miel que se añadía para dulcificar el trago del fuerte brebaje. Normalmente se depositaba en el fondo de la cazuela par que le diera ese sabor característico del caramelo. La miel, fruto del las abejas, simboliza mejor que ningún otro alimento el trabajo y la solidaridad entre los miembros de una misma especie.

Hoy se elaboran infinidad de combinaciones, se utilizan nuevos productos que antaño no se empleaban, incluso algunos ni tan siquiera existían, ya que son productos foráneos, desconocidos en Galicia hace tan solo unos pocos siglos.

Veamos algunos de ellos:

Azúcar: Blanca y dulce, símbolo de la pureza y de la inocencia, endulza el brebaje y nos recuerda que la queimada es purificadora y al beberlo nos ayudará a superar las lacras de la soberbia, la envidia, o el egoísmo.

Limón: Símbolo de los sinsabores de la rutina, la acritud de la vida, es la vacuna contra la amargura, que pintará sonrisas de estreno en nuestro rostro desdibujando los hastíos de la monotonía.
Manzana: símbolo de nuestra condición humana, nuestro pecado más deseado, aquel que la pionera Eva cometió en el Edén y del que tanto nos encanta gozar. La manzana le otorga a la queimada ese toque afrodisíaco.
Café: Exótico, símbolo de la universalidad y el mestizaje del hombre, echaremos siete granos para recordar que el umbral de nuestras siete provincias gallegas deben seguir abiertas para acoger en su seno a cuantos emigrantes y peregrinos llamen a sus puertas:

Uno por Modoñedo,
otro por Betanzos,
por Lugo el tercero.
Otro por Tuy,
un quinto por Ourense,
otro por Coruña
y un último por Compostela

(http://www.jrvarela.net/)

 Tras poner todos los ingredientes en la queimadeira, cando empieza a apagarse, pero mientras el aguardiente aún arde, se recita el esconxuro  ó conxuro (que incluyo en castellano):

 Búhos, lechuzas, sapos y brujas;
Demonios, duendes y diablos;
espíritus de las vegas llenas de niebla,
cuervos, salamandras y hechiceras;
rabo erguido de gato negro
y todos los hechizos de las curanderas…

Podridos leños agujereados,
hogar de gusanos y alimañas,
fuego de la Santa Compaña,
mal de ojo, negros maleficios;
hedor de los muertos, truenos y rayos;
hocico de sátiro y pata de conejo;
ladrar de zorro, rabo de marta,
aullido de perro, pregonero de la muerte…

Pecadora lengua de mala mujer
casada con un hombre viejo;
Averno de Satán y Belcebú,
fuego de cadáveres ardientes,
fuegos fatuos de la noche de San Silvestre,
cuerpos mutilados de los indecentes,
y pedos de los infernales culos…

Rugir del mar embravecido,
presagio de naufragios,
vientre estéril de mujer soltera,
maullar de gatos en busca gatas en celo,
melena sucia de cabra mal parida
y cuernos retorcidos de castrón…

Con este cazo
elevaré las llamas de este fuego
similar al del Infierno
y las brujas quedarán purificadas
de todas sus maldades.
Algunas huirán
a caballo de sus escobas
para irse a sumergir
en el mar de Finisterre.

¡Escuchad! ¡Escuchad estos rugidos…!
Son las brujas que se están purificando
en estas llamas espirituales…
Y cuando este delicioso brebaje
baje por nuestras gargantas,
también todos nosotros quedaremos libres
de los males de nuestra alma
y de todo maleficio.

¡Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego!
a vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que los humanos,
limpiad de maldades nuestra tierra
y hacer que aquí y ahora
los espíritus de los amigos ausentes
compartan con nosotros esta queimada.

 Agradeceré a los lectores gallegos o que conozcan más sobre esta fiesta que hagan cualquier corrección si la ven necesaria  o cualquier aportación sobre el tema. Gracias anticipadas.

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3 pensamientos en “Samaín

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