¿Por qué existen las vacaciones?


La palabra vacaciones deriva del latín vacans, participio del verbo vacare: estar libre, desocupado, vacante.

Según la Real Academia de la Lengua (RAE), las vacaciones se definen como el descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios.

niaos_10En en la Roma del siglo II, los romanos de clase bien, los patricios, y los funcionarios de la época ya hacían turismo en los mismos sitios. Aprovechaban las calzadas que mandó construir el emperador Adriano para trasladarse en verano a la Galia y a Hispania.

En la Edad Media hubo visos de vacaciones, tal y como consta en ‘Las Partidas’ de Alfonso X el Sabio. Los primeros en ‘otorgarse’ a ellos mismos vacaciones fueron los jueces, debido a la poca actividad registrada durante el verano. Posteriormente, se sumaron miembros del clero, quienes, al ser los encargados de la docencia en aquella época, fueron artífices de las vacaciones estivales entre los escolares.

La costumbre de veranear se hizo popular entre la aristocracia francesa a partir del siglo cabaXVIII, cuando muchos de sus miembros se empezaron a desplazar en los meses de verano a la Champaña. Este fenómeno supuso el inicio del turismo ‘moderno’, favorecido por la aparición de medios de transporte al alcance de todos como el ferrocarril. Los desplazamientos se incrementaron y las clases menos pudientes tuvieron, por primera vez, la posibilidad de tomarse unos días de descanso fuera de sus pueblos y ciudades.

Con la llegada del tren en el siglo XIX, las clases populares hicieron sus primeras incursiones turísticas, pero fue en 1920 cuando se extendió la idea de que la verdadera vida no residía en el trabajo, sino en las vacaciones.

Los días de descanso se fueron extendiendo tanto que, en 1936, el gobierno francés tuvo que aprobar una serie de derechos sociales que incluían el reconocimiento a las vacaciones pagadas. Esta medida se propagó a todos los países tras el fin de la 2ª Guerra Mundial, y es desde entonces cuando podemos hablar del surgimiento del sector turístico y de la costumbre de tomarnos unas vacaciones.vacaciones verano

En la década los años 50, del siglo pasado, los medios de comunicación y la industria turística comenzaron a popularizar y crear la imagen de las vacaciones que tenemos hoy día como periodos de tiempo dedicados a la diversión.

De: http://www.saberia.com/, http://www.quo.es/

Peces con conchas de mar


peces-con-conchas-de-mar

 

Las veraniegas conchas de mar pueden convertirse en bonitos adornos decorativos para la pared o juguetes para los niños como estos preciosos peces. Es un bonito trabajo para hacer todos juntos ¿no te parece?.

Materiales:

  • Conchas de mar
  • Pintura acrílica
  • Ojos saltones
  • Pincel

Paso a paso:

1. Pinta tus conchas marinas, las conchas más pequeñas son para las colas y aletas.
2. Una vez que hayas elegido qué concha va asociada con cuál, únelas.
3. Pega los ojos saltones a los peces.
4. Deja secar.

De: http://manualidadesconfieltro.org/

Paseo con dinosaurios


Una noche de verano,

con mi lindo dinosaurio

salí a pasear, de la mano,

por las calles de mi barrio…

Pues aunque es un animal

prehistórico y gigante,

es manso, de un modo tal

que ya no queda elegante.paseo con dinosaurios

Cómo será que, esa noche,

por un semáforo viejo

atascó a todos los coches,

temblando como un conejo.

Parece que se espantó

al ver el cambio de luces.

Por un monstruo lo tomó

y al suelo cayó de bruces.

Las noches, con sus bocinas,

atronaban enojados.

Ocupaba cuatro esquinas

pues, mi dino desmayado.

Yo muy nerviosa corrí

a casa del boticario,

su botica revolví

hasta hallar su diccionario,

hecho con piedra y granito:

un antiguo diccionario.

Allí aprendí, ligerito,

el idioma dinosaurio.

Entonces volví y hablé

en la oreja de mi dino.

La gente decía:-¿¿Qué??

¡¡No va a entender ni un pepino!!

Pero insistí con cariño,

hablándole dulcemente…

Él es tierno como un niño…

¡Qué sabe de eso la gente!

“-Son luces-dije-con brillo

y no un monstruo de tres ojos:

uno verde, otro amarillo

y el tercero color rojo…”

Al escuchar mis gruñidos

mi dinosaurio entendió

y, en amoroso bufido,

por el aire me elevó.

De: http://www.leemeuncuento.com.ar/

Solución a la adivinanza nº 191

Imagen


el abanico

La adivinanza de la semana (191)