Nemanja Radulović


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Nemanja Radulovic nació en Serbia en 1985, empezó a tocar el violín con tan solo 7 años y con 11 años fue galardonado con el Premio de Música de la ciudad de Belgrado (Serbia)  y al año siguiente, en 1997, recibió el Premio Especial del Ministerio de Educación de Serbia por ser  “Talento del año“. A la edad de catorce años, se trasladó a Francia para estudiar en el Conservatorio de París. Desde 2006 ha actuado como solista internacional con las dos orquestas de cámara que fundó. Toca en un violín de 1843 por Jean-Baptiste Vuillaume (un reconocido fabricante francés de violines).

Cuenta con numerosos premios (8) y discografía, en su última publicación, “Journey East”,  viaja por su país natal y alrededores recopilando e inspirándose en música de la zona e incluye una preciosa pieza dedicada a su madre,Songs My Mother Taught Me” que ya publicó en 2014, en su álbum “Carnets de Voyage” y que podéis disfrutar en este vídeo:

Podéis pinchar sobre la fotografía para acceder a su página web.

 

El sastrecillo listo – Hermanos Grimm


Érase una vez una princesa muy orgullosa; a cada pretendiente que se le presentaba le planteaba un acertijo, y si no lo acertaba, lo despedía con mofas y burlas. Mandó pregonar que se casaría con quien descifrase el enigma, fuese quien fuese. Un día llegaron tres sastres, que iban juntos; los dos mayores pensaron que, después de haber acertado tantas puntadas, mucho sería que fallaran en aquella ocasión. El tercero, en cambio, era un cabeza de chorlito, que no servía para nada, ni siquiera para su oficio; confiaba, en la suerte; pues, ¿en qué cosa podía confiar? Los otros dos le habían dicho:
– Mejor será que te quedes en casa. No llegarás muy lejos con tu poco talento.sASTRECILLO-ACUARELA-FINAL
Pero el sastrecillo no atendía a razones, y, diciendo que se le había metido en la cabeza intentar la aventura y que de un modo u otro se las arreglaría, marchó con ellos, como si tuviera el mundo en la mano. Se presentaron los tres a la princesa y le rogaron que les plantease su acertijo; ellos eran los hombres indicados, de agudo ingenio, que sabían cómo se enhebra una aguja. Entonces la princesa les dijo:
– Tengo en la cabeza un cabello de dos colores: ¿qué colores son éstos?
– Si no es más que eso – respondió el primero -: es negro y blanco, como el de ese paño que llaman sal y pimienta.
– No acertaste – respondió la princesa. – Que lo diga el segundo.
– Si no es negro y blanco -dijo el otro, – será castaño y rojo, como el traje de fiesta de mi padre.
– Tampoco es eso – exclamó la princesa. – Que conteste el tercero; éste sí que me parece que lo sabrá.
Adelantándose audazmente el sastrecillo, dijo:
– La princesa tiene en la cabeza un cabello plateado y dorado, y estos son los dos colores.
Al oír la joven sus palabras, palideció y casi se cayó del susto, pues el sastrecillo había adivinado el acertijo, y ella estaba casi segura de que ningún ser humano sería capaz de hacerlo.

Cuando se hubo recobrado, dijo:

– No me has ganado con esto, pues aún tienes que hacer otra cosa. Abajo, en el establo, tengo un oso; pasarás la noche con él, y si mañana, cuando me levante, vives todavía, me casaré contigo.

De este modo pensaba librarse del sastrecillo, pues hasta entonces nadie de cuantos habían caído en sus garras había salido de ellas con vida.

Pero el sastrecillo no se inmutó, y, simulando gran alegría, dijo:

– Cosa empezada, medio acabada.

Al anochecer, el hombre fue conducido a la cuadra del oso, el cual trató enseguida de saltar encima de él para darle la bienvenida a zarpazos.

– ¡Poco a poco! – dijo el sastrecillo. – ¡Ya te enseñaré yo a recibir a la gente!

Y con mucha tranquilidad, como si nada ocurriese, sacó del bolsillo unas cuantas nueces y, cascándolas con los dientes, empezó a comérselas. Al verlo el oso, le entraron ganas de comer nueces, y el sastre, volviendo a meter mano en el bolsillo, le ofreció un puñado; sólo que no eran nueces, sino guijas. El oso se las introdujo en la boca; pero por mucho que mascó, no pudo romperlas.

– “¡Caramba! – pensaba -, ¡qué inútil soy, que ni siquiera puedo romper las nueces!” y, dirigiéndose al sastrecillo, le dijo:
– Rómpeme las nueces.
– ¡Ya ves si eres infeliz!, ¡con una boca tan enorme y ni siquiera eres capaz de partir una nuez!
Cogió las piedras y, escamoteándoles con agilidad, se metió una nuez en la boca y ¡crac!, de un mordisco la tuvo en dos mitades.
– Volveré a probarlo – dijo el oso. – Viéndote hacerlo me parece que también yo he de poder.
220px-Heinrich_Vogeler_-_Illustration_Vom_klugen_SchneiderleinPero el sastrecillo volvió a darle piedras, y el oso muerde que muerde con todas sus fuerzas. Pero no creas que se salió con la suya. Dejaron aquello, y el sastrecillo sacó un violín de debajo de su chaqueta y se puso a tocar una melodía. Al oír el oso la música, le entraron unas ganas irresistibles de bailar, y al cabo de un rato la cosa le resultaba tan divertida, que preguntó:
– Oye, ¿es difícil tocar el violín?
– ¡Bah! Un niño puede hacerlo. Mira, pongo aquí los dedos de la mano izquierda, y con la derecha paso el arco por las cuerdas, y, fíjate qué alegre: ¡Tralalá! ¡Liraliralerá!
– Pues no me gustaría poco saber tocar así el violín para poder bailar cuando tuviese ganas. ¿Qué dices a eso? ¿Quieres enseñarme?
– De mil amores – dijo el sastrecillo -; suponiendo que tengas aptitud. Pero trae esas zarpas. Son demasiado largas; tendré que recortarte las uñas.
Trajeron un torno de carpintero, y el oso puso en él las zarpas; el sastrecillo las atornilló sólidamente y luego dijo:
– Espera ahora a que vuelva con las tijeras – y, dejando al oso que gruñese cuanto le viniera en gana, se tumbó en un rincón sobre un haz de paja y se quedó dormido.533f7e4bc9232d63c94c7f6299fa9ffc
Cuando, al anochecer, la princesa oyó los fuertes bramidos del oso, no se le ocurrió pensar otra cosa sino que había hecho picadillo del sastre, y que gritaba de alegría. A la mañana siguiente se levantó tranquila y contenta; pero al ir a echar una mirada al establo, se encontró con que el hombre estaba tan fresco y sano como el pez en el agua. Ya no pudo seguir negándose, porque había hecho su promesa públicamente, y el Rey mandó preparar una carroza en la que el sastrecillo fue conducido a la iglesia para la celebración de la boda. Mientras tanto, los otros dos sastres, hombres de corazón ruin, envidiosos al ver la suerte de su compañero, bajaron al establo y pusieron en libertad al oso, el cual, enfurecido, se lanzó en persecución del coche. Oyéndolo la princesa gruñir y bramar, tuvo miedo y exclamó:
– ¡Ay, el oso nos persigue y quiere cogerte!
Pero el sastrecillo, con gran agilidad, sacó las piernas por la ventanilla, y gritó:
– ¿Ves este torno? ¡Si no te marchas, te amarraré a él!
El oso, al ver aquello, dio media vuelta y echó a correr. El sastrecillo entró tranquilamente en la iglesia, fue unido en matrimonio a la princesa, y, en adelante, vivió en su compañía alegre como una alondra. Y quien no lo crea pagará un ducado.

Ara Malikian


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Ara Malikian  es un violinista, nacido en Beirut (Líbano)  en 1968. Vive en España.

De familia armenia. Se inició en el violín muy pequeño, 4-5años, de la mano de su padre que era violinista, tuvo muchas dificultades para estudiar por la guerra civil de su país que le obligó a vivir y estudiar durante largos períodos de tiempo en refugios antiaéreos. A pesar de todo, su talento fue reconocido tempranamente. Dio su primer concierto importante con 12 años. Con 15 años fue el alumno más joven admitido en el centro superior de estudios musicales Hochschule für Musik und Theater Hannover.

Este virtuoso del violín cuenta con un amplio repertorio que incluye la práctica totalidad de las grandes obras escritas para violín, cuenta con numerosos premios de nivel internacional (más de 13).

En 2013 presentó su propia orquesta La orquesta en el Tejado en el Teatro Español depizzicato-en-clan Madrid. Ara Malikian ha demostrado desde siempre un especial interés por acercar la música a todos los públicos, tanto clásica como no clásica.

Ha participado en la producción y creación del concierto escenificado para público familiar Cuentos del mundo, la historia de un hombre feliz (2009), así como el espectáculo Mis primeras cuatro estaciones, una versión dramatizada de las Cuatro estaciones, de Vivaldi. Ha creado diversos espectáculos que posteriormente se han convertido en giras. Compuesto bandas sonoras de diversas películas como la de Manolito Gafotas entre muchas otras.

En 2010 formó parte del grupo de presentadores del programa infantil-juvenil de La 2, de Televisión Española, El club del Pizzicato, dedicado a dar a conocer la música clásica de distintos compositores al público más joven.

Su inquietud musical y humana le han llevado a profundizar en sus propias raíces armenias y asimilar la música de otras culturas del Medio Oriente (árabe y judía), Centro Europa (gitana y klezmer), Argentina (tango) y España (flamenco),

Cuenta con una amplia discografía en la que ha grabado las más destacadas obras para violín y de autores contemporáneos.

Aquí podéis ver un fragmento de su presentación de las 4 estaciones de Vivaldi para niños:

Podéis ver su web si queréis saber más pinchando en la primera fotografía.

En este vídeo podéis oir el Verano de Vivaldi:

De: Wikipedia, https://aramalikian.com/

Hojas de otoño – Joseph Kosma


Hojas de otoño es una canción popular francesa cuyo nombre original es “Las hojas muertas”, compuesta por el autor franco-húngaro Joseph Kosma y con letra de Jacques Prévert. Su melodía ha sido adaptada al violín por Adré Rieu.

Ha sido versionada 378 veces.

La sonata diabólica – Niccolò Paganini


Se llama así a la Sonata nº 6 para violín compuesta por Níccolò Paganini.

PaganiniCuenta la historia que una noche que interpretaba esta sonata, el escenario de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue ovacionado. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. Paganini coloca su violín en el hombro y lo que sigue es indescriptible. Blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar con el toque de aquellos dedos encantados.

De repente, un sonido extraño interrumpe el ensueño de la platea. Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompe.

El director paró. La orquesta paró. El público paró. Pero Paganini no paró. Mirando su partitura, él continuó extrayendo sonidos deliciosos de un violín con problemas. El director y la orquesta, admirados, vuelven a tocar.

El público se calmó, cuando, de repente, otro sonido perturbador atrae la atención de los asistentes. Otra cuerda del violín de Paganini se rompe. El director paró de nuevo. La orquesta paró de nuevo. Paganini no paró.Paganini 1

Como si nada hubiera ocurrido, olvidó las dificultades y siguió arrancando sonidos imposibles. El director y la orquesta, impresionados, vuelven a tocar. Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todas las personas, asombradas, gritaron un “¡OOHHH!” que retumbó por toda aquella sala.

Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompió. El director paró. La orquesta paró. La respiración del público paró. Pero Paganini no paró.

Como si fuera un contorsionista musical, arrancó todos los sonidos posibles de la única cuerda que quedaba de aquel violín destruido. Ninguna nota fue olvidada.

El director, embelesado, se animó. La orquesta se motivó. El público partió del silencio hacia la euforia, de la inercia hacia el delirio. Paganini alcanzó la gloria. Su nombre corre a través del tiempo.

Se cuenta que en el siglo XIX, hizo un pacto con el diablo para, a cambio de su alma, convertirse en el más grande violinista de su tiempo.

De: http://www.todomisterio.com/