Rhea Silvia


alba_longa La ciudad de Alba Longa se elevaba sobre las colinas del Lacio. Esta ciudad albergaba el palacio de rey Procas, un soberano de gran sabiduría que gobernó durante muchos años.

El rey tenía dos hijos, Numitor, el mayor, era dulce y generoso. En cambio Amulio, el pequeño, era avaro y cruel. La ley establecía que Numitor, el mayor, subiría al trono después de la muerte de Procas. Pero el rey temía que Amulio quisiera hacer desaparecer  a su hermano.

– Te dejaré la mayor parte de mis riquezas en herencia, pero con la condición de que reconozcas a Numitor como rey.

Amulio se comprometió a ello … pero una vez muerto su padre, expulsó a Numitor y se apoderó del trono. marte

El nuevo rey estaba inquieto. Sin duda Numitor no haría nada para recuperar el trono. Pero ¿y si un día sus hijos reivindicaban su derecho? Así que Amulio hizo asesinar al hijo de su hermano y encerrar a su hija, la princesa Rhea Silvia, en el templo de las Vestales.

Como las sacerdotisas de la diosa Vesta no se podían casar, Amulio estaba, finalmente, tranquilo: ella no tendría nunca descendencia. Sin  embargo, Marte, el dios de la guerra y protector de la ciudad de Alba Longa, se indignó y envió un sueño a Rhea Silvia.

rhea En ese sueño, la vestal se veía en un jardín. Cerca de ella crecían dos arbustos rápidamente, hasta convertirse en árboles majestuosos.

El sueño se volvió a repetir durante siete noches consecutivas, y Rhea Silvia  comprendió que le iba a suceder algo extraordinario. En efecto, algunos meses más tarde dio a luz a dos gemelos. El padre era Marte, el dios de la guerra.

Cuando conoció la noticia, Amulio sintió una terrible cólera e hizo arrojar a la madre y los recién nacidos al río Tiber. Rhea Silvia desapareció entre las aguas y todos la creyeron muerta, pero en realidad fue recogida por el dios del río, Tiberino, que se casó con ella. En cuanto a los gemelos, fueron arrastrados por la corriente dentro de la cesta donde el cruel Amulio los había hecho encerrar.

(Leyenda romana)

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Rómulo y Remo


loba

Mucho tiempo antes de que naciera Jesús en Belén, había en Italia un rey llamado Numitor. El hermano de este rey se rebeló contra él y le destronó. Luego cogió Caricatura Rómulo y Remoa sus dos hijos recién nacidos, los depositó en un cestillo y los dejó en el río Tiber. La corriente llevó el cestillo al bosque, donde quedó enganchado entre unas ramas. Acertó a pasar por allí cerca una loba, y al oír los lloros de los niños se acercó.

– ¡Pobrecitos, qué crueles son los hombres!

Y llena de compasión, cogió a los pequeños entre los dientes y los llevó a su cueva.

Los dos niños, cuidados por la loba, se iban haciendo fuertes y atrevidos …, hasta que un día, los encontró un pastor. Los llevó a su cabaña y se los entregó a su mujer, para que los cuidase.romulo_remo01

Cuando la mujer vio a los niños, dijo a su marido:

– ¡Pero si estos niños son los hijos de nuestro antiguo señor, el rey Numitor!

Y, como había sido un rey muy querido, la mujer cuidó a los niños con mucho gusto.

Cuando fueron mayores, les contó el pastor quiénes eran sus padres y la maldad del rey. Ellos, entonces, reunieron un ejército y le declararon la guerra. Le vencieron en seguida y desde entonces, Rómulo y Remo fueron los reyes de esa región, llamada Lascio.

Pero entonces quisieron hacer entre los dos una ciudad donde habían sido encontrados por la loba a la que llamaron Roma (significa río). Rómulo eligió una de las siete colinas que dominaban el sitio y con un arado trazó un surco circular (sagrado según los ritos), el pomerium, a cuya vera, más tarde, se construiría la primera muralla, pero luego esa ciudad se hizo más grande y ocupó otras seis colinas cercanas. Por eso se llamó a Roma la ciudad de las siete colinas.

Roma