La leyenda de la Virgen del Carmen


Cuenta la leyenda que por el siglo XVII un barco salió cargado de oro desde Tecolutla (México) con destino a Veracruz (México) y desde allí hasta España, esto despertó lalorencillo01 codicia de uno de los piratas más famosos que rondaban la región, Laurens de Graaf, al que todos llamaban Lorencillo por su baja estatura.

El barco navegó tranquilamente hasta que fue interceptado por los piratas, entonces los marineros descendieron cerca de la orilla de Nautla buscando refugio e intentando esconder el tesoro, lograron enterrar el cofre antes de que los piratas los alcanzaran en tierra firme, cuando llegaron los bucaneros les quitaron la Virgen del Carmenvida a casi todos, porque uno de los marineros sobrevivió escondido en el bosque, donde permaneció escondido durante días; mientras permanecía allí le pidió a la Virgen del Carmen que lo salvara y le prometió que si sobrevivía llevaría una imagen desde España de la Virgen para que fuera venerada en Tecolutla.

Pasados algunos días los piratas se cansaron de buscar el tesoro y se fueron. El marinero estaba hambriento y deshidratado pero había sobrevivido, cumplió con su palabra y mandó a traer la imagen de la Virgen desde España.

La canción del pirata – José de Espronceda


Con diez cañones por banda,

viento en popa a toda vela,pirata

no corta el mar, sino vuela,

un velero bergantín;

bajel pirata que llaman

por su bravura el Temido

en todo el mar conocido

del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento

y alza en blando movimiento

olas de plata y azul;

y ve el capitán pirata,

cantando alegre en la popa,

Asia a un lado, al otro Europa,

Y allá a su frente Estambul:

– Navega, velero mío, product_257200s

sin temor

que ni enemigo navío,

ni tormenta, ni bonanza

tu rumbo a torcer alcanza,

ni a sujetar tu valor.

Veinte presas

hemos hecho

a despecho

del inglés

y han rendido

sus pendones

cien naciones

a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,sticker-enfant-bateau-pirate

que es mi dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra

ciegos reyes

por un palmo más de tierra,

que yo tengo aquí por mío

cuanto abarca el mar bravío

a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa

sea cualquiera,

ni bandera

de esplendor,

que no sienta

mi derecho

y dé pechojeanmercler

a mi valor

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

A la voz de ¡barco viene!,

es de ver

cómo vira y se previene

a todo trapo a escapar:

que yo soy el rey del mar

y mi furia es de temer.

En las presas

yo divido5931557-pirata-abrir-el-cofre-del-tesoro--ilustraci-n-vectorial

lo cogido

por igual:

sólo quiero

por riqueza

la belleza

sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!

Yo me río:

no me abandone la suerte,

y al mismo que me condena747

colgaré de alguna antena

quizá en su propio navío.

Y si caigo,

¿qué es la vida?

Por perdida

ya la di

cuando el yugo

del esclavo

como un bravo sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

Son mi música mejor

aquilones,

el estrépito y temblor

de los cables sacudidose2a2f2a5c2fcfd2b046e9b71759c77d9

del negro mar los bramidos

y el rugir de mis cañones.

Y del trueno

al son violento,

y del viento,

al rebramar,

yo me duermo

sosegado,

arrullado

por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

Alí Babá y los cuarenta ladrones


En un lejano país de oriente, vivía un joven de nombre Alí Babá que era muy humilde. Tenía un hermano, llamado Qasim, muy rico y ambicioso.

 Alí se dedicaba a recoger leña del campo para venderla en la ciudad, y con el poco dinero que recogía, sostenía a su esposa.

 Un día que se encontraba trabajando, cuando se disponía a regresar a su casa, el joven Alí escuchó el sonido de muchos caballos que se dirigían hacia él. Asustado decidió esconderse tras un árbol desde donde pudo ver quién se acercaba: eran 40 hombres montados a caballo.

 Uno de ellos, que parecía el jefe, bajó del caballo, se colocó frente a una roca y, tras mirar a todas partes, dijo:

 – ¡Abrete Sésamo!

 Inmediatamente una gran roca se movió dejando al descubierto una cueva. Los jinetes bajaron gran cantidad de bultos que depositaron en la cueva y, tras pronunciar las palabras:

 – ¡Ciérrate Sésamo!,

 Para que la roca se cerrara, volvieron a montar en sus caballos y se marcharon por el bosque.

 Alí Babá, asombrado y lleno de curiosidad, tras esperar un largo rato para no verse sorprendido por los jinetes, si volvían, descendió, se colocó ante la entrada de la cueva y dijo:

 -¡ Abrete Sésamo!

 De nuevo la roca se movió y Alí entró en la cueva. En su interior había gran cantidad de tesoros, joyas, monedas de oro y perlas. Maravillado con lo que estaba viendo, decidió tomar un saco y llenarlo con joyas y monedas de oro. Luego cerró la cueva y esperó hasta que fuera de noche para viajar al pueblo. Una vez allí, le contó a su mujer lo sucedido.

 La mujer le pidió a la esposa de Qasim una balanza para poder pesar los tesoros que su marido había conseguido. Llena de curiosidad por saber qué pesaría el hermano de su esposo, la esposa de Qasim untó la balanza con cera. Cuando le fue devuelta la balanza descubrió rastros de oro así que, inmediatamente se lo contó a Elí que, lleno de avaricia, exigió a su hermano que le explicara de dónde había sacado el oro. Alí le contó la historia de la cueva por lo que Qasim decidió ir para aumentar sus riquezas, sin el conocimiento de su hermano.

 Al llegar al lugar, pronunció las palabras mágicas:

 – ¡ Abrete Sésamo!

 Inmediatamente las puertas se abrieron y Qarim comenzó a llenar sacos y más sacos de las joyas y tesoros que había encontrado, pero con tan mala suerte que los ladrones regresaron y vieron la cueva abierta. Intentó esconderse pero fue inútil y los bandidos, al encontrarlo, lo golpearon hasta matarlo.

 La esposa de Qarin, al ver que no regresaba, dijo a  Alí Babá que su hermano había desaparecido, este fue a la cueva, descubrió su cuerpo sin vida de Qarim y lo llevó a su casa.

 Alí intuyó que los ladrones, al no encontrar el cuerpo en la cueva, sabrían que otra persona había entrado y buscarían por todos lados, así que ideó un plan para poder esconderse:

 Primeramente, la mujer de Qarim debía decir que su esposo había tenido una muerte natural; en segundo lugar él y su esposa se irían a vivir a la casa de su hermano y comenzaría a administrar sus  riquezas. Y así lo hicieron.

 Los ladrones descubrieron que el cuerpo del intruso había desaparecido y buscaron a quien se lo había llevado. Localizaron dónde vivía Qarim e incluso uno de ellos llegó a casa de Alí y vio en la entrada uno de los jarrones que había en la cueva, entonces fue corriendo a informar a su jefe que decidió vengarse.

 Se disfrazó de mercader y los 39 hombres restantes se escondieron en grandes orzas de aceite, llegaron donde vivía Alí, el mercader pidió posada y las orzas fueron guardadas en un patio interior.

 Pero uno de los sirvientes de Alí necesitó aceite para preparar la comida y fue a donde estaban las orzas para coger un poco; allí, cuando estaba a punto de abrir una de ellas, escuchó que en interior decía alguien:

 – Debemos esperar la señal del jefe para salir

 Sorprendido, decidió actuar rápidamente, calentó grandes cantidades de agua y cuando estaba hirviendo, con ayuda de otro sirviente, la echó en el interior de las orzas y murieron todos los ladrones que había en ellas.

 Entretanto el jefe de la banda compartía cena con Alí, su esposa y su cuñada, a media noche bajó a dar orden a sus hombres pero, al no responder nadie, abrió las orzas y se encontró que habían muerto. Al darse cuenta de que había sido descubierto intentó huir, pero el sirviente se dio cuenta y no se lo permitió.

 Contó lo sucedido a Alí y este, complacido por su forma de actuar lo premió con una bolsa de oro y la mano de su hija.

Esta historia tiene sus raíces en una saga sudanesa del rey Alí Babá de la tribu Bija.

El rey rehusaba pagar impuestos a Al-Mutawakkil, el décimo califa abbasí de Bagdad. El rey rebelde selló todas las minas de oro de las montañas y detenía a todos los funcionarios que iban a la zona del mar Rojo. Bagdad envió su ejército para mantener el poder sobre el vital mercado del oro del mundo islámico (se creía que Sudán proveía más del 60% del oro abbasí en la época previa a las Cruzadas) y en cinco años logró aplastar la rebelión. Alí Babá, llevado a Bagdad, entregó todo el oro escondido por sus hombres al califa. Una exhibición pública del enorme tesoro y del derrotado rey se llevó a cabo en todas las ciudades importantes en el camino a la capital Samarra, creando la leyenda de las cuevas y los ladrones. Al final, a Alí Babá le fue concedida la amnistía y a su regreso dio oro a todos los necesitados de las principales ciudades de su camino como gesto de buena voluntad con los musulmanes contra los que luchó.

De La wikipedia

Podríamos ambientarnos con la música de Johann Strauss hijo, para ser más precisa, me refiero a su «Marcha egipcia» (op.335) que tiene tintes orientales y que le fue encargada para la inauguración del Canal de Suez, que se celebró el 17 de noviembre de 1869 con una ceremonia en Port Said. El compositor la dirigió por primera vez en «Vauxhall Pavilion» 6 de julio del mismo año.

En el vídeo podemos ver algunas postales de Egipto.

No es oro todo lo que reluce


Antes, para ser rico de la noche a la mañana, se buscaban tesoros en islas desiertas. Hoy, hay que acertar los números de la lotería. En Moscú vivía Fédor Budonov, un viejo rico que diariamente contaba sus monedas de oro. Mientras, su criado Boris tuvo que conformarse con escuchar el tintineo y obedecer a su señor. tio-gilito

Cierto día, Budonov oyó hablar de una isla donde había una inmensa montaña de oro, y como nunca tenía bastante, se embarcó con su criado hasta dicho lugar. Al ver la montaña, a Budonov le brillaron los ojos, de tal forma que… Entonces sacó una extraña botellita e hizo que Boris se la bebiera. A los pocos minutos, el muchacho cayó dormido. El viejo le metió en una piel de vaca y llamó a varios cuervos para que lo subieran hasta la cima del oro.

Cuando Boris despertó vio que no podía bajar de allí y no tuvo más remedio que obedecer a su avaricioso amo: cavó noche y día para arrancar las pepitas, que el viejo guardaba en cofres. No hubo descanso para Boris, hasta que una noche la montaña se 7300Enu convirtió en un volcán: de un rugido lanzó al joven por los aires, y después de varias piruetas cayó a salvo en la playa. Pero no corrió la misma suerte su amo, quien quedó petrificado por la lava, igual que su dorada montaña. Afortunadamente,  Boris huyó con el botín.

La riqueza puede esclavizar tanto como la pobreza. Así es que será mejor que busquemos alternativas que nos conduzcan a la libertad.

(Cuento tradicional ruso)

Simbología de los cuentos infantiles (I)


En la gran parte de los cuentos tradicionales o en los llamados “Cuentos de hadas”, los personajes y protagonistas pasan por varias pruebas antes de la felicidad del final. Los personajes pueden estar perdidos en un bosque, perseguidos por seres malvados como brujas,…algo que se considera en psicología como obligado antes de pasar a la etapa de madurez. Con los que más fácilmente nos encontramos son:

  • El héroe o la heroína: Son los protagonistas y el ser con el que se identifica el niño. Por eso el niño empieza a sentirfondo-bosque-de-secuoyas sensaciones como angustia, miedo, amor,…de una forma descubierta por sí sólo.
  • El bosque: Simboliza el inconsciente, el lugar de los miedos y debilidades. Es muy importante cruzarlo de forma victoriosa para así sentir una gran realización personal.
  • Los animales: Representan los instintos. Hay que saber controlarlos para que no se vuelvan salvajes. Si lo conseguimos, esos animales colaborarán con nosotros, al menos en la historia, para conseguir llegar a la felicidad.
  • Los tesoros: Simbolizan nuestro yo interior. En los cuentos es el logro, no sólo de riqueza, si no también de superación, de conseguir lo que pretendíamos desde el principio de la historia.

Por todo esto hay que elegir bien los cuentos que contamos a los niños, saber si van a sufrir mucho o no, y por supuesto, que al final de la historia consigan lo que perseguían, si no puede ser una frustración para ellos.

Mª Jesus Rodriguez de Liébana Gómez