Sinfonía de los adioses – Joseph Haydn


Milenio Semanl

Una de las más conocidas piezas de Haydn es la Sinfonía n.º 45 en fa sostenido menor, también conocida como Sinfonía de los adioses, compuesta en 1772.

 La obra consta de cuatro movimientos:

  1. Allegro assai, en compás de 3/4
  2. Adagio, en compás de 3/8
  3. Menuet:  Allegretto, en compás de 3/4
  4. Finale: Presto, en compás de 2/2 – Adagio, en compás de 3/8

En esta fecha, durante una estancia en la que Haydn y la corte de músicos permanecieron en el palacio de verano, en Eszterháza, el príncipe Nicolás Esterházy (jefe del compositor),  prolongó  la estancia de los músicos más de lo esperado así que los músicos, en su mayoría, fueron obligados a dejar a sus mujeres en casa, en Eisenstadt. Por esta causa, en el último movimiento de la sinfonía,  Haydn, en forma de protesta y para defender a sus músicos, como era su obligación dado el puesto que tenía, instó sutilmente a su patrón a dejarles volver a casa.

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Toda la sinfonía está en la línea de sus sinfonías Sturm und Drang (tonalidad menor y contrastes extremos). Sin embargo, su final es único puesto que después del explosivo presto, se presenta un inesperado adagio.

 Durante este adagio  cada músico deja de tocar (algunos tienen pequeños solos), apaga la vela de su atril (antes era la forma de poder leer con luz la partitura)  y se va en este orden: primer oboe y segunda trompa, fagot, … once compases después,  el segundo oboe y primera trompa, así … poco a poco … dejan la escena contrabajos, violonchelos, violines, viola  quedándo al final sólo dos violines tocados con sordina (que hacían sonar el propio Haydn y el concertino, Alois Luigi Tomasini). Esterházy al parecer entendió el mensaje porque, según cuenta la historia, al ver que todos abandonaban la escena dijo:

 – “Bueno, si todos se van, igual nosotros también deberíamos irnos”.

 Y la corte regresó a Eisenstadt al día siguiente.

 Este es el cuarto movimiento de la obra que nos ocupa, dirigida por Barenboïm en el Concierto de Año Nuevo de 2009, año que estuvo dedicado a J. Haydn:

Solución a la adivinanza nº 13


trompeta

 

 

La trompeta

La trompeta


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La trompeta es un instrumento de boquilla en forma de taza, con un tubo de diámetro reducido, cilíndrico en los tres primeros cuartos de su longitud aproximadamente, que se abre luego para terminar en un pabellón de dimensiones medianas.800px-Trumpet_mouthpiece

Es un instrumento musical de viento, perteneciente a la familia de los instrumentos de viento-metal o metales, fabricado en aleación de metal. El sonido se produce gracias a la vibración de los labios del intérprete en la parte denominada boquilla a partir de la columna del aire (flujo del aire). La trompeta comúnmente, está afinada en si ♭ (bemol), es decir, un tono por debajo de la afinación real (también hay trompetas afinadas en fa, en do, en la y en mi ♭).

Consecuencia directa de la diferencia de longitud del tubo es el registro más agudo de la trompeta moderna, así como su sonido más brillante y más resonante se debe a la forma del tubo, del pabellón y de la boquilla.

El músico que toca la trompeta recibe el nombre de trompetista.

180px-TrumpetMutes Tanto en la trompeta como en el caso del corno, puede usarse un tapón en forma de pera llamado sordina que se inserta en el pabellón para disminuir su sonido, o bien para producir, mediante una mayor presión del soplo, sonidos ásperos y estridentes de un timbre muy particular.

En nuestros días se utiliza mucho la trompeta en do, pero existen numerosos modelos, desde el trompetín en re, que tanto empleó Bach y más cerca de nosotros Stravinsky en La Consagración de la Primavera, y que exige al ejecutante un gran esfuerzo físico; la trompeta en si bemol, muy extendida; la trompeta contralto en mi bemol o en fa, la que usó Debussy en Pelléas; la trompeta baja, a la que Wagner recurrió en la Tetralogía. Citemos también la trompeta de Aida, creada especialmente por Adolphe Sax para las representaciones de la ópera de Verdi en París, en 1871, y la trompeta de jazz en si bemol, más estrecha pero de sonido más claro, que ilustraron L. Armstrong, D. Gillespie, M. Davis.

Después de Lully, Charpentier, Vivaldi, Bach, Haendel, Haydn, Hummel, Berlioz y Saint-Saëns, ya en el siglo XX, compositores tan diversos como Shostakovich, Janacek, Jolivet, Messiaen, Landowski, Elliot Carter han contribuído ampliamente a enriquecer el repertorio de este instrumento  en el que Charles Koechlin veía una de las luces de la orquesta.

Los orígenes de la trompeta, como los de otros instrumentos de viento, se remontan a épocas milenarias. Todas las grandes civilizaciones de la antigüedad800px-Persepolis_Trumpet hicieron corriente uso de ella.

Su forma es recta en un principio y no se incurva hasta el siglo XV, adoptando así gradualmente la forma que presenta hoy en día. Hacia 1770 se le añaden «tubos de recambio» que permiten a los instrumentistas tocar en casi todos los tonos. Hacia 1815 se adoptan los pistones, perfeccionamiento que aún se mejorará un siglo después.

En la segunda mitad del siglo XVIII las orquestas se constituían corrientemente con dos trompetas (excepto para el acompañamiento de las obras corales, caso en el cual se escuchaban tres y hasta cuatro de estos instrumentos). Wagner por lo común usó tres, a fin de poder asignar a la trompeta acordes enteros; en Tannhäuser, un motivo especial lo lleva a emplear doce trompetas. Desde Wagner los compositores de obras para orquesta han usado la trompeta sin ninguna clase de restricciones, siendo tres el número empleado usualmente.

Os muestro un bonito Rondó para trompeta de Hummel, interpretado por el trompetista Wynton Marsalis: