El cuervo y el zorro – F.M. Samaniego


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En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.

Del olor atraído
un Zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
o poco más o menos:
“Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo;
yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
junto a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el Fénix
de sus vastos imperios.”
Al oír un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.

Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto zorro,
después de haberlo preso,
le dijo : “Señor bobo,
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso».

Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio
.

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La cigarra y la hormiga – Samaniego


Cantando la Cigarra
pasó el verano entero,
sin hacer provisiones cigarra[1]
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Viose desproveída
del preciso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo y sin centeno.

Habitaba la Hormiga 
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
le dijo: «Doña Hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa cigarra 2
con que viva este invierno
esta triste Cigarra,
que, alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme,
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo».

La codiciosa Hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?»

«Yo, dijo la Cigarra,
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento».

«¡Hola! ¿con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.»

La tortuga y el águila – Samaniego


tortue et aigle

Una Tortuga a un Águila rogaba
le enseñase a volar; así le hablaba:

» Con sólo que me des cuatro lecciones
ligera volaré por las regiones:
ya remontando el vuelo
por medio de los aires hasta el cielo.
veré cercano el Sol y las estrellas
y otras cien cosas bellas.
Ya, rápida, bajando,
de ciudad en ciudad iré pasando:
y de este fácil delicioso modo
lograré en pocos días verlo todo. »

La Águila se rio del desatino.
Le aconseja que siga su destino
cazando torpemente con paciencia,
pues lo dispuso así la Providencia.

Ella insiste en su antojo ciegamente.
La reina de las aves prontamente
la arrebata, la lleva por las nubes.
» Mira, -le dice- mira cómo subes. »

Y al preguntarle, dijo: » ¿Vas contenta? »
Y la deja caer y la revienta.

Para que así escarmiente
quien desprecia el consejo del prudente.

La zorra y el busto – Samaniego


Dijo la Zorra al Busto,  zorrabusto

Después de olerlo:

«Tu cabeza es hermosa,

Pero sin seso»

Como éste hay muchos,

Que aunque parecen hombres,

Sólo son bustos.

Educar en valores: la lealtad


 

lealtad

Comencemos por definir qué es lealtad:

Es una virtud que se desarrolla principalmente en nuestra conciencia, el compromiso de defender lo que creemos y en quien creemos, esto supone hacer aquello con lo que una persona se ha comprometido aun cuando las circunstancias cambien, dicho de otra manera, es cumplir con la palabra que ha dado.  Alguien que es leal responde a una obligación que tiene con los demás.lealtad1

Todos tenemos amigos superficiales o conocemos a alguien que trabaja únicamente por le pagan pero una persona que es leal va más allá porque su compromiso es más profundo: está con un amigo en las buenas y en las malas, trabaja no solo porque le pagan, sino también porque adquiere un compromiso con la empresa en la que trabaja e incluso con la sociedad.

No hay que decir que la lealtad es esencial en la amistad y que es obvio que se relaciona estrechamente con otros valores como son el respeto, la responsabilidad, la sinceridadla dignidad y la honestidad entre otros.

No se puede justificar, el ser leal solamente con uno mismo y creerse con el derecho de criticar o menospreciar a los demás y exigir a los que nos rodean, que sean leales. Esta virtud y valor humano, debe vivirse y practicarse primeramente, con uno mismo antes que nadie. No se puede ser leal con el prójimo, si antes no se ha practicado con uno mismo.

Eso sí, es muy difícil de ganar, muy fácil de perder y casi imposible de recuperar. Lo contrario a la lealtad es el engaño, la traición, no se es leal, independientemente de las disculpas que se tengan, si no se dice la verdad o se dicen medias verdades, o lo que al líder agrada, o lo que éste desea oír, o si se esconden  expresamente situaciones y hechos reales.

Con la pérdida de la lealtad, las personas se quedan solas y sin amigos, ni familiares, como los traidores que han sido descubiertos.

Cómo enseñar la lealtad a nuestros hijo/as:gato-con-botas-poster

  • Demostrando comprensión cuando alguien de la familia, escuela o trabajo, reconoce sus propias culpas para no incrimina a los demás.
  • Demostrando confianza a nuestros hijo/as, familiares, amigos y compañeros para que consulten sus dudas, sin temor a represalias. 
  • Demostrando el cumplimiento de los acuerdos tácitos o explícitos en la familia, trabajo, estudios o sociedad.
  •  Enseñando de forma práctica a los hijos que se puede confiar en ellos y pueden ser confidentes y colaboradores.
  • Demostrando lealtad a los principios religiosos, sociales y económicos.
  • Demostrando lealtad entre los esposos y con los hijo/as, familiares y amigos.
  • Demostrando lealtad y voluntarismo, para ayudar en las tareas de la casa, aportando cada uno sus máximas posibilidades, incluso antes de que los demás lo necesiten.
  • Demostrando que cuando alguien ha dado algo bueno, la familia le debe mucho más que agradecimiento.
  • Enseñar que se defiende lo que se cree y en quien se cree.
  • Demostrando que se puede ser leal, aunque se denuncie lo que está mal, a pesar de poder perder un amigo.

Podemos leerles el cuento de “El gato con botas” de Charles Perrault , “El zorro y el caballo” de los hermanos Grimm, algunas fábulas como “Los dos amigos y el oso” de Samaniego etc.

Micifuz y Zapirón – Samaniego


¡Qué dolor! por un descuido gatito-2

Micifuz y Zapirón, 

se comieron un capón,

en un asador metido.

Después de haberse lamido

trataron en conferencia

si obrarían con prudencia

en comerse el asador.

¿Lo comieron? -¡No, señor!

Era caso de conciencia.

El leopardo y las monas – Samaniego


monosNo a pares, a docenas encontraban

las Monas en Tetu, cuando cazaba,

un Leopardo; apenas lo veían,

a los Arboles todas se subían,

quedando del contrario tan seguras,

que pudiera decir: no están maduras.

El cazador, astuto, se hace el muerto

tan vivamente, que parece cierto.

Hasta las viejas Monas,

alegres en el caso y juguetonas,

empiezan a saltar; la más osada

baja, arrímase al muerto de callada,

mira, huele y aún tienta,

y grita muy contenta:

«Llegad, que muerto está de todo punto,

tanto, que empieza a oler el tal difunto.»

Bajan todas con bulla y algazara:

ya le tocan la cara,

ya le saltan encima,

aquella se le arrima,

y haciendo mimos, a su lado queda;

otra se finge muerta y lo remeda.

Mas luego que las siente fatigadas

de correr, de saltar y hacer monadas,

levántase ligero,

y más que nunca fiero,

pilla, mata, devora, de manera

que parecía la sangrienta fiera,

cubriendo con los muertos la campaña,

al Cid matando moros en España.

Es el peor enemigo el que aparenta

no poder causar daño; porque intenta,

inspirando confianza

asegurar su golpe de venganza.