Glu y el ciclo del agua


Glu era una gota de agua muy joven, y no sabía por qué su madre se iba del río, y regresaba a los pocos días. Así que, una mañana en la que había un sol espléndido, Glu le preguntó a su mamá:

– “Mamá, ¿por qué te vas del río algunos días?”

Entonces su mamá le contestó:

– “Pues porque nosotras las gotas de agua tenemos una misión muy importante que hacer en la Tierra, las gotas de agua tenemos que garantizar el ciclo del agua“.no_malgastes_el_agua

Glu se quedó muy sorprendida, pues no hubiera imaginado nunca, que su mamá fuera tan importante para la Tierra. Sin embargo, Glu no tenía muy claro cual era esa misión tan importante que hacia su mamá, así que volvió a preguntarle:

-“¿Y cual es esa misión tan importante mamá?“, le dijo Glu.

-“No es sólo mi misión, sino que también es tu misión y la del resto de gotas de agua de la Tierra.”

Glu se quedó con la boca abierta, pues ella también era parte de esa misión tan importante para el planeta.

Su madre prosiguió hablando: ciclo_agua_2245

– “Nosotras, las gotas de agua estamos descansando en los ríos, mares, lagos, etc. Pero los días que hace calor, tenemos que evaporarnos para formar las nubes. Una vez que estamos en el aire dentro de una nube, y hace más frío, pesamos mucho para ella, la nube descarga toda el agua , produciéndose lo que conocemos como lluvia. La lluvia riega los campos, los árboles, y permite que se vuelvan a llenar los ríos y mares, para que así, todos los seres vivos tengan agua para beber. Esto es el ciclo del agua, gracias a él existe vida en la Tierra.”

Así fue como Glu, la pequeña gota de agua, aprendió que gracias a ella y el resto de gotas de aguas, el ciclo del agua es posible, y existe el equilibrio en la Tierra.

De: http://www.cuentosinfantilescortos.net/

La leyenda de los Cuatro Dragones


Esta es una leyenda china que explica cómo surgieron los cuatro ríos principales de este inmenso país.

four-color-chinese-dragon-14874426

Hace muchos, muchos años, no había ríos ni lagos sobre la Tierra, solo el Mar del Este, donde vivían cuatro dragones: el Dragón Largo, el Dragón Amarillo, el Dragón Negro y el Dragón Perla.
Un día, los Cuatro Dragones salieron a la superficie del mar y decidieron ir a darse una vuelta por el cielo. Allí jugaron al escondite entre las nubes esponjosas, volaron y planearon, saltaron y rieron.
De repente, el Dragón Perla gritó:

-¡Venid aquí, rápido!
-¿Qué ocurre? – preguntaron los otros tres, mirando hacia dónde señalaba el Dragón Perla.

Sobre la tierra, vieron a mucha gente sacando frutas y tartas y quemando varitas de incienso. ¡Estaban rezando! Una mujer joven, arrodillada en el suelo con un niño delgado sobre la espalda, imploraba:
– Por favor, Dios del Cielo, envíanos lluvia rápido o no tendremos nada para comer….
No había llovido desde hacía mucho tiempo. Los cultivos se marchitaban, la hierba se volvía de color amarillo y los campos se secaban bajo el sol abrasador.
– ¡Pobre gente! ¡Qué pena me dan!- dijo muy triste el Dragón Amarillo.
– Si no llueve pronto, no tendrán nada para comer y morirán…- dijo el Dragón Negro.
Los Cuatro Dragones se quedaron muy pensativos buscando alguna solución para ayudar a la gente de la Tierra.
– ¿Y si fuéramos a ver al Emperador Jade y le pidiéramos que enviara lluvia a la Tierra? – propuso el Dragón Perla.
– ¡Muy buena idea! – contestó el Dragón Amarillo.
– ¡Sí! ¡Seguro que él podrá ayudar a esa pobre gente! – contestó el Dragón Negro.
Así que los cuatro Dragones se dispusieron a visitar al poderoso Emperador Jade, que vivía en el Palacio Celestial.
El Emperador Jade era muy poderoso, ya que se encargaba de los asuntos del Cielo, de la Tierra y del Mar. Los Cuatro Dragones entraron corriendo en el Palacio Celestial. El problema qDragons-01ue les traía era realmente urgente, pero al Emperador no le gustaron aquellas prisas, ya que estaba en un concierto de hadas.
– Qué estáis haciendo aquí, vosotros? – les preguntó enfadado. – ¿No deberíais estar en vuestro Mar?
El Dragón Largo se acercó al Emperador y le dijo:

– Majestad, hemos venido a pedirle que envíe un poco de lluvia a la Tierra. Los cultivos en la Tierra se están secando por falta de lluvia y pronto las gentes no tendrán nada para comer.
– Está bien- dijo el Emperador Jade.- Iros tranquilos. Mañana enviaré la lluvia.- Y siguió escuchando tranquilamente las canciones de las hadas.
– ¡Muchas gracias Majestad! – contestaron felizmente los Cuatro Dragones.
Pero pasaron diez días y todavía no había caído una gota de agua sobre la Tierra. La gente pasaba hambre. Comían cortezas de árbol o raíces de plantas y cuando esto se acabó, comieron incluso arcilla.
Viendo esto, los Cuatro Dragones se sintieron muy mal y se dieron cuenta que el Emperador Jade sólo se preocupaba de pasárselo bien, sin tomar en serio los problemas de la gente. Sólo podían confiar en ellos mismos para ayudar a la gente de la Tierra. Pero, ¿cómo iban a hacerlo?
Mirando hacia el mar, el Dragón Negro dijo que había tenido una gran idea.
– ¿Qué es? Venga, rápido, ¡cuéntanoslo! – gritaron los otros tres Dragones.
– Mirad, ¿no veis que hay muchísima agua en el mar en el que vivimos? ¡Podríamos llenar nuestras bocas de agua y luego rociarla sobre la Tierra! ¡Sería como la lluvia!- explicó el Dragón Negro.
– Es una idea fantástica – dijo el Dragón Amarillo.
– Los campos se regarán y la gente podrá recoger las cosechas y no morirá de hambre! ¡Vamos chicos, no hay tiempo que perder!
– Esperad un momento- dijo el Dragón Perla muy pensativo.
– ¿Qué ocurre ahora? ¿No ves que tenemos prisa? – contestó el Dragón Largo. – ¡La gente de la Tierra está esperando la lluvia!
– ¿No habéis pensado que el Emperador Jade nos castigará si se da cuenta?
– A mi no me importa- contestó el Dragón Largo con determinación. -Haría lo que fuera para ayudar a esa gente.
– ¡Pues a mi tampoco me importa! – contestó el Dragón Perla.
El Dragón Amarillo y el Negro se miraron y dijeron a la vez: – ¡A nosotros tampoco!
– Entonces, ¡manos a la obra! ¡Pase lo que pase, nunca nos arrepentiremos de esto!- exclamó el Dragón Negro.
Page 9-10Así que volaron hacia el mar. Abrieron bien sus bocas y las llenaron de agua. Volvieron a alzar el vuelo y revolotearon por el cielo, produciendo viento. Sus alas taparon el sol y la gente miró al cielo creyendo que de verdad se avecinaba una gran tormenta. Entonces los cuatro Dragones empezaron a pulverizar el agua sobre la tierra.
Cuando habían vaciado sus bocas, volvían a llenarlas en el mar y subían al cielo otra vez. Y así lo hicieron una vez y otra, hasta que había caído una buena lluvia sobre la Tierra.
La gente salió de sus casas mirando hacia el cielo y gritando con alegría:

– ¡Está lloviendo, está lloviendo! ¡Salvaremos la cosecha!
El agua cayó sobre la Tierra y los campos reverdecieron. La gente cantaba para agradecer al Dios del Cielo la lluvia y los niños bailaban y saltaban sobre los charcos de agua.
Cuando el Emperador Jade se dio cuenta que estaba lloviendo se puso furioso. ¿Cómo se habían atrevido a llevar lluvia a la Tierra sin su permiso? Ordenó que sus soldados fueran a buscar a los Cuatro Dragones y los trajeran ante él. Estaba dispuesto a castigarlos muy duramente por haberlo desobedecido.
Cuando los Dragones estuvieron en el Palacio Celestial, el Emperador Jade llamó al Dios de la Montaña y le ordenó que trajera cuatro montañas para encerrar a los Cuatro Dragones. El Dios de la Montaña trajo volando cuatro montañas y las colocó sobre los cuatro Dragones, que quedaron atrapados sin poder moverse.
Aún así, los Cuatro Dragones nunca se arrepintieron de lo que habían hecho, porque habían ayudado a gente que lo necesitaba.
Convencidos de querer hacer siempre buenas acciones para ayudar a los hombres, los Cuatro Dragones se convirtieron en cuatro ríos, que fluyeron a lo largo de altas montañas y profundos valles, cruzando la tierra y ofreciendo su agua a las gentes, para llegar finalmente al mar. Y de esta manera se formaron los cuatro grandes ríos de China el Heilongjian (el Dragón Negro) al norte, el Huang He (el Dragón Amarillo) en el centro; el Changjiang (Lang-Tsé o río Largo) al sur y el Xi Jiang (Perla) en el lejano sur.

RIOS DE CHINA (1)

Leyenda china

De: http://www.casaasia.es/

Educar en valores: cuidar el medio ambiente


En los tiempos que corren, me parece primordial que dediquemos tiempo a enseñar a nuestros hijos a cuidar el medio ambiente, es decir, a valorar y respetar la naturaleza. Normalmente empiezan a aprenderlo desde pequeñitos en el colegio pero es imprescindible apoyar esta enseñanza en casa, en familia.

La educación ambiental va dirigida a formar valores, actitudes y conductas a favor del medio ambiente, por lo que es preciso transformar esas actitudes, conductas y comportamientos humanos así como adquirir nuevos conocimientos.

Para conseguir este amor por la naturaleza la mejor forma es planificar actividades con el objetivo de enseñarlos a amar el medio ambiente, facilitar su contacto con el campo, playa, montañas, ríos, y todo lo que engloba la naturaleza, y darles la posibilidad de observar, preguntar, y expresar sus ideas en cuanto al tema.

¿Cómo enseñarles?:

  • Debemos intentar tener contacto con la naturaleza siempre que sea posible: en los paseos por el campo o por la playa.
  • Plantando árboles y semillas en macetas.
  • Buscando y dibujando insectos, sus formas, sus colores.
  • Responsabilizándolos del cuidado de una mascota, gusanos de seda, etc.
  • Respetando a los animales, los ríos, a las plantas y sus flores.
  • Visitando a algún jardín botánico.
  • No arrojar basura en la calle, en el campo, ni en los ríos y mar.
  • Enseñándoles a ahorrar agua y luz.
  • Enseñándoles a reciclar.
  • Y sobre todo darles nuestro ejemplo.
    El reciclaje merece una entrada específica aparte.

La trucha – F. Schubert


trucha c Las truchas son peces de agua dulce, es decir, que se encuentran normalmente en aguas frías y limpias de ríos y lagos, sus aletas no tienen espinas y todas las especies tienen una pequeña aleta adiposa en el lomo, cerca de la cola. Generalmente se alimentan de invertebrados blandos como las lombrices, o de insectos y crustáceos, aunque las especies más grandes de trucha marrón o café comen otros peces. Las truchas tienen el cuerpo lleno de espinas, pero su carne es muy sabrosa. Además es un animal que lucha tenazmente cuando se lo pesca con caña, por lo que son muy cotizadas para la pesca deportiva. Por su popularidad son criadas a menudo en piscifactorías y posteriormente reintroducidas en ríos, lagos y pantanos para su pescaTrucha d.

Pero «La trucha» es el nombre que se suele usar para designar el Quinteto para piano en La Mayor de Franz Schubert. La obra fue compuesta en 1819,cuando Schubert contaba con 22 años, pero no se publicó hasta 1829, un año después de su muerte.

La pieza debe su nombre a su cuarto movimiento, que es un conjunto de variaciones sobre un tema escrito por Schubert anteriormente en su lied   Die Forelle (La trucha) y que fue compuesto por el autor en 1817 sobre un texto del músico y poeta Christian Friedrich Schubart. Fue una de sus obras más trabajadas y enseguida tuvo un gran éxito entre el público vienés.

En ella, el acompañamiento del piano simboliza el discurrir y balanceo de las aguas, mientras que la línea melódica representa a la inocente y despreocupada trucha que nada en el arroyo. En las dos primeras estrofas, una música similar, de carácter alegre, acompaña el texto, en el que se nos hace una descripción bucólica de la situación. En la estrofa siguiente, la melodía adquiere un tono más agitado y levemente oscuro, mientras se nos cuenta como, a través del engaño y del enturbiamiento de las aguas cristalinas, la trucha es atrapada.

InlineRepresentationdc7b9ba2-9f95-4193-980b-f8f89f54acdc

Ver álbum completo

Es uno de los quintetos para piano mas bellos que jamás se halla compuesto, una pieza para piano con cuarteto de cuerdas (violines, viola y violonchelo) donde se incluyen toda la variedad de los instrumentos de cuerda frotada.

Podemos oír el cuarto movimiento,  Andantino – Allegretto , correspondiente a esta pieza en este vídeo mientras vemos imágenes de otros peces de agua dulce como la trucha: