¿Quién le pone el cascabel al gato? – Lope de Vega


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Habitaban unos ratoncitos en la cocina de una casa cuya dueña tenía un hermoso gato, tan buen cazador, que siempre estaba al acecho. Los pobres ratones no podían asomarse por sus agujeros, ni siquiera de  noche. No pudiendo vivir de ese modo por más tiempo, se reunieron un día con el fin de encontrar un medio para salir de tan espantosa situación.

– Atemos un cascabel al cuello del gato – dijo un joven ratoncito -, y por su tintineo sabremos siempre el lugar donde se halla.

Tan ingeniosa proposición hizo revolcarse de gusto a todos los ratones, pero un ratón viejo dijo con malicia:

– Muy bien, pero ¿quién de ustedes le pone el cascabel al gato?

Nadie contestó.

 Es más fácil decir las cosas que hacerlas.

Geronimo Stilton – Elisabetta Dami


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Geronimo Stilton es el ratón protagonista de una serie de libros que narran sus aventuras, historias y misterios.  Trabaja de escritor y director de un periódico titulado «El Eco del Roedor«. Vive en la Isla de los Ratones, cuya capital es Ratalonia ( la geronimo-stiltonciudad del mapa), donde nació y donde vive. Stilton es un bibliófilo y melómano, amante de la música clásica y de la tranquilidad, aunque sus aventuras son siempre agitadas. Es distraído, con la cabeza en las nubes, un poco torpe, nada agresivo, sociable, optimista y aventurero, colecciona en su tiempo libre cortezas de parmesano del siglo XVIII, juega al golf y sobre todo le encanta contarle cuentos a su sobrino Benjamín.

Tiene una gran familia: Trampita, su primo; Tea, su hermana ; su sobrino Benjamín y Torcuatro, su abuelo.

Y muchos amigos como: Metomentodo Quesoso, un amigo desde la guardería hasta la actualidad que trabaja como detective e investigador privado, Tenebrosa Tenebrax, Patty, Hiena y Spring.

Como le gusta muchísimo escribir, existen muchos libros en los que podéis leer sus aventuras y conocer a sus familiares y amigos, ¡ah! obtuvo el Premio Ratitzer por sus libros ¿eh?, porque son historias para reir, tiernas y ¡auténticas historias de primera!, estos son algunos de sus libros, para empezar pero hay muchísimos más:

1. Mi nombre es Stilton, Geronimo Stilton.

2. En busca de la maravilla perdidageronimo benjamin

3. El misterio manuscrito de Nostrarratus.

4. El castillo de Roca Tacaña

5. Un disparatado viaje a Ratikistán.

6. La carrera más loca del mundo.

7. La sonrisa de Mona Ratisa

8. El galeón de los gatos piratas.

9. ¡Quita esas patas, caraqueso!.

10. El misterio del tesoro desaparecido.

11. Cuatro ratones en la Selva Negra.

12. El fantasma del metro….

Además tiene su propio club con más de 25.000 socios y cuyo enlaces tenéis en el apartado de enlaces divertidos.

  

Peer Gynt era un aldeano, adolescente y atrevido, que fantaseaba con ser rico pero, esa historia, la conoceremos más adelante, ahora podemos oír la música de una de sus aventuras, se llama “En casa del rey de las montañas” y fue compuesta por Edvard Grieg dentro de su Suite nº 1, op 46. , seguro que la habéis oído como banda sonora de películas de aventuras:

 

Ramón, el ratón matón – Gabriela Keselman


ratun Todos han empezado a temblar en el parque ratonil. Tiemblan los ratoncitos y tiemblan las mamás ratonas. Tiemblan los columpios, los asientos y hasta las agujas de tejer:

– Ahí viene Ramón, el ratón matón, dicen nerviosos.

-Ahí se acerca Ratón, el matón ramón, dicen más nerviosos.

– Ahí llega Matón, el ramón ratón, dicen muchísimo más nerviosos.

Y es que por el caminito, de la mano de su mamá, viene, se acerca y llega, Ramón. Como todos los días. Ramón es más bueno que un pedazo de queso. Él no quiere hacer daño a nadie. No quiere pelear, no quiere empujar, no quiere morder …

Pero de repente, así, sin más y no se sabe cómo …

– ¡Ramón me ha arañado los bigotes!raton 

– ¡Ramón me ha quitado mi pelota de queso!

– ¡Ramón me ha pisado la oreja!

– ¡Yo solo quería jugar!, se defiende y se sienta, muy triste,, debajo de un arbusto. Pero de repente, así sin más y no se sabe cómo …

– ¡ Si vuelves a tirar queso rallado a los ojos de mi hijo … !

– ¡Cómo te vuelva a ver sacando la lengua a mi nieta … !

– ¡A mi me parece que este ratón necesita quedarse sin postre … !

– ¡El sólo quería jugar!, lo defiende su mamá, y se sienta muy triste, en un banco de piedra.

Ramón hace un gran esfuerzo por ser bueno y su mamá hace un requetesfuerzo para que Ramón se porte bien. Pero de repente, así sin más y no se sabe cómo …

– ¡Ramón no me deja pasar por el agujero …!6-rosetas-ratontriste

– ¡Ramón ha aplastado mi castillito … !

– ¡Ramón se quiere comer mi bocadillo de queso con queso … !

-La próxima vez que te atrevas a molestar a mi nieto …!

. ¡Ni se te ocurra acercarte a las niñas …!

. ¡Vaya con este ratoncito malcriado… !

Así que ramón y su mamá se van, se alejan y desaparecen por el caminito.

Todos han empezado a temblar en el parque ratonil.

Tiemblan los ratoncitos y tiemblan los papás ratones. Tiemblan los toboganes, las fuentes y lasta los periódicos. Solo que esta vez no se trata del temible Ramón. Por el caminito viene, se acerca y llega un gato feroz. Grande, feo y con cara de malas pulgas.superaton

Pero de repente, así sin más y no se sabe cómo …

Ramón coge carrerilla y le pone la zancadilla.

Le coloca el cubo de plástico en la cabeza, le hace un nudito en el rabo, le unta las patas con queso y le pega un ladrido digno del mejor chucho.

Y el gato feroz se va, se aleja y desaparece por el caminito, Y decide no volver nunca más por allí.

Ahora nadie tiembla en el parque ratonil.

Mientras esté Ramón, el ratón campeón …

El congreso de ratones – Lope de Vega


Juntáronse los ratonespoema_congresoratonesbig

para librarse del gato,

y después de un largo rato

de disputas y opiniones

dijeron que acertarían en ponerle un cascabel,

que andando el gato con él

guardarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,

colilargo, hociquirromo,Art___quien_le_pone_el_cas

y encrespando el grueso lomo

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

– ¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

el cascabel al gato?

El arca de Noé


el-arca-de-noe_imagen3025 La historia del Arca de Noé pertenece a los capítulos 6 al 9 del Génesis (el primer libro de la Biblia).

Comienza con que Dios, veía que los hombres que había creado se portaban mal y se  enfadó mucho, así que decidió inundar la tierra y destruir todo tipo de ser viviente. Sin embargo, se dio cuenta de que existía un hombre muy bueno que se llamaba Noé y decidió que sería  él  junto con su familia los que se salvarían.

Dios le dijo  a Noé ( significa “consuelo” en hebreo) que construyera un arca gigantesca, y llevara con él a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet, y las esposas de éstos. También, tenía que salvar a una pareja de cada una de las especies de animales que existía sobre la tierra, macho y hembra, y para suministrarles alimentos, le dijo que tomara y almacenara la comida necesaria. Dichas parejas deberían estar dentro del arca antes de que comenzara a llover porque ya no pararía hasta que El le avisara, y así lo hizo. Llovió sin parar durante cuarenta días y cuarenta noches inundándose toda la tierra.

Después de cierto tiempo Dios se acordó de la familia de Noé e hizo que las aguas comenzaran a decrecer de la faz de la tierra, no obstante Noé espero aún más, y cuando ya no pudo con su paciencia, destapó la cubierta del arca, y envió un cuervo para averiguar si el agua ya se había retirado completamente, el cuervo daba vueltas por todas partes y no hallando lugar donde posarse, regresó al arca.

Pero Noé no se daba por vencido, así que envió una paloma, la cual volvió al arca, lo mismo que el cuervo.

Siete días después Noé volvió a enviar la paloma, volviendo dicha ave con una ramita de olivo en el pico «a la hora de la tarde», con lo que Noé entendió que el proceso de retiro de aguas de la tierra estaba avanzando.

Después de otros siete días el patriarca volvió a enviar la paloma, la cual no volvió más a él.

Aunque tenían ganas de abandonar el arca, Noé y su familia esperaron un mes más, hasta que que el Señor les ordenó salir.

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Después de haberos contado esta historia, prestad atención a este fragmento de la película Fantasía 2000. La música seguro que os suena,  se trata de “Pompa y Circunstancia”:

Esta marcha fue compuesta por el compositor inglés Sir Edward Elgar en 1901, para la celebración de la coronación del Rey Eduardo VII, es la primera de una serie de cinco marchas. Ahora también se toca como música de bodas.

En los Estados Unidos, la Marcha Nº 1 es conocida simplemente como «Himno de graduación», y está directamente asociada con las ceremonias de colación de grados.

En Ecuador, se conoció popularmente, gracias a un anuncio comercial de champú en 1984. Aquí en España también estoy segura que la habréis oido en un popular anuncio para coches.

La rana y el ratón – La Fontaine


Cerca de una charca vivía un ratón bien alimentado. Estaba una mañana reposando junto al agua, tendido al sol, cuando una rana, que vio en el unRana-Hyla-plulchella excelente bocado, se acercó zalamera:

– Si supieras, ratón, las maravillas que encierra el fondo de esta charca … Puedes venir a mi casa, allí te daré una buena comida y, luego te llevaré a dar un paseo. Si vienes conmigo podrás admirar las bellezas de las grutas submarinas y las costumbres de sus habitantes.

El ratón escuchó atentamente las palabras de la rana, y le gustó la proposición. No recelaba nada el pobre tonto y ya se iba alanzar al agua, cuando se encontró con un problema.

Le dijo a la rana:

– Yo no sé nadar, ni tampoco bucear, ¿Cómo voy a entrar en las aguas?. Me hundiré en seguida.

La rana, que no estaba dispuesta a perder su presa, reflexionó unos segundos y, creyó haber dado con la solución oportuna. Le dijo al ratón que podía atarse una pata a un junco y ella le arrastraría con la boca. De esta manera podría viajar y no se hundiría.

ratonEl ratón asintió encantado y así lo hicieron. Pero apenas penetraron en el agua, la rana comenzó a tirar con fuerza hacia abajo tratando de que el ratón se hundiera en las aguas, para poder apoderarse de él.

Demasiado tarde el animalito se dio cuenta de la trampa y suplicaba que la rana le dejase en libertad; pero ésta se burlaba de sus lamentos y tiraba cada vez más fuerte hacia las profundidades de la charca.

A pesar de que el ratón resistía con todas sus fuerzas, estaba a punto de ahogarse y,  perdidas las esperanzas gritaba sin cesar con su voz aguda.

Un milano acertó a pasar por aquel lugar en este preciso momento y, al ver al ratón forcejeando sobre las aguas, sintió que se le abría el apetito y bajó con rapidez hasta la superficie de la charca. Cogió al ratón entre sus garras y lo levantó en el aire y, cual no sería su sorpresa al darse cuenta de que la rana, que tenía el junco agarrado, seguía al ratón.

El milano se puso muy contento, pues para cenar iba a disfrutar de carne y pescado.

MORALEJA:

La mejor trampa puede hacer caer en ella a su mismo inventor.

Y ahora llega la música, la pieza que os propongo fue compuesta por Nicolai Rimsky Korsakov, un músico ruso de finales del siglo XIX y principios del pasado, seguro que, cuando la oigáis, imaginaréis al milano siguiendo a sus presas o cualquier persecución de las que aparecen en los dibujos animados. Se llama “El vuelo del moscardón” (o «El vuelo del abejorro») ¿A qué la conocéis?.

 Rimsky Korsakov escribió esta pieza para su ópera El cuento del Zar Saltán entre 1899 y 1900. La pieza cierra el Acto III, justo después de que el Ave-Cisne mágico le de al Príncipe Gvidon Saltanovich (el hijo del Zar) instrucciones de cómo convertirse en un insecto para que pueda volar y visitar a su padre (que no sabe que él sigue vivo).

El flautista de Hamelin – Hermanos Grimm


Hace mucho, muchísimo tiempo, en la próspera ciudad de Hamelín, sucedió algo muy extraño: una mañana, cuando sus habitantes salieron de sus casas, encontraron las calles invadidas por miles de ratones que merodeaban por todas partes, devorando, insaciables, el grano de sus repletos graneros y la comida de sus bien provistas despensas.            ratas

Nadie acertaba a comprender la causa de tal invasión, y lo que era aún peor, nadie sabía qué hacer para acabar con tan inquietante plaga.

Por más que pretendían exterminarlos o, al menos, ahuyentarlos, tal parecía que cada vez acudían más y más ratones a la ciudad. Tal era la cantidad de ratones que, día tras día, se enseñoreaba de las calles y de las casas, que hasta los mismos gatos huían asustados.

Ante la gravedad de la situación, los prohombres de la ciudad, que veían peligrar sus riquezas por la voracidad de los ratones, convocaron al Consejo y dijeron: «Daremos cien monedas de oro a quien nos libre de los ratones».

Al poco se presentó ante ellos un flautista taciturno, alto y desgarbado, a quien nadie había visto antes, y les dijo: «La recompensa será mía. Esta noche no quedará ni un sólo ratón en Hamelín».

Dicho esto, comenzó a pasear por las calles y, mientras paseaba, tocaba con su flauta una maravillosa melodía que encantaba a los ratones, quienes saliendo de sus escondrijos seguían embelesados los pasos del flautista que tocaba incansable su flauta.

Y así, caminando y tocando, los llevó a un lugar muy lejano, tanto que desde allí ni siquiera se veían las murallas de la ciudad.

Por aquel lugar pasaba un caudaloso río donde, al intentar cruzarlo para seguir al flautista, todos los ratones perecieron ahogados.

Flautista 2 Los hamelineses, al verse al fin libres de las voraces tropas de ratones, respiraron aliviados. Ya tranquilos y satisfechos, volvieron a sus prósperos negocios, y tan contentos estaban que organizaron una gran fiesta para celebrar el feliz desenlace, comiendo excelentes viandas y bailando hasta muy entrada la noche.

A la mañana siguiente, el flautista se presentó ante el Consejo y reclamó a los prohombres de la ciudad las cien monedas de oro prometidas como recompensa. Pero éstos, liberados ya de su problema y cegados por su avaricia, le contestaron: «¡Vete de nuestra ciudad!, ¿o acaso crees que te pagaremos tanto oro por tan poca cosa como tocar la flauta?».

Y dicho esto, los orondos prohombres del Consejo de Hamelín le volvieron la espalda profiriendo grandes carcajadas.

Furioso por la avaricia y la ingratitud de los hamelineses, el flautista, al igual que hiciera el día anterior, tocó una dulcísima melodía una y otra vez, insistentemente.

Pero esta vez no eran los ratones quienes le seguían, sino los niños de la ciudad quienes, arrebatados por aquel sonido maravilloso, iban tras los pasos del extraño músico.

Cogidos de la mano y sonrientes, formaban una gran hilera, sorda a los ruegos y gritos de sus padres que en vano, entre sollozos de desesperación, intentaban impedir que siguieran al flautista.

Nada lograron y el flautista se los llevó lejos, muy lejos, tan lejos que nadie supo adónde, y los niños, al igual que los ratones, nunca jamás volvieron.

En la ciudad sólo quedaron sus opulentos habitantes y sus bien repletos graneros y bien provistas despensas, protegidas por sus sólidas murallas y un inmenso manto de silencio y tristeza.

Y esto fue lo que sucedió hace muchos, muchos años, en esta desierta y vacía ciudad de Hamelín, donde, por más que busquéis, nunca encontraréis ni un ratón ni un niño.2509097559_472755f1fa

¿Queréis oir la melodía que tocaba el flautista a los ratones para llevárselos de Hamelin?  Ved este vídeo: