Franco Fagioli


Franco Fagioli nació en Tucumán (República Argentina) en 1981. Es un contratenor uno de los mejores cantantes de ópera de la actualidad ya que cuenta con una prodigiosa agilidad, un registro de tres octavas y un enorme despliegue vocal.

Estudió piano en la Universidad Nacional de Tucumán y canto lírico en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires. Ha estudiado y trabajado con los más eminentes maestros y ganado prestigiosos premios. Es miembro estable  de la Ópera de Zúrich.

Es uno de los mejores haendelianos de la actualidad

En este vídeo lo vemos cantando Ombra mai fu es el  aria de apertura de la ópera Serse de George Friedrich Haendel, fue estrenada en 1738 y escrita para ser cantada originariamente por un castrato aunque ahora es interpretada por un contratenor, una contralto o una mezzosoprano.

Lo canta el protagonista, Jerjes I, rey de Persia, admirando la sombra de un árbol llamado plátano oriental o plátano de sombra:

Frondas tiernas y bellas
de mi plátano amado,
¡que os favorezca el destino!
Que truenos, relámpagos y tempestades
no turben vuestra querida paz,
ni os logre profanar el viento del sur.

Nunca sombra fue
de una planta,
querida y amable,
suave más.

 

De: Wikipedia

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La voz humana


La voz es el instrumento musical más perfecto. Las voces se clasifican por su timbre y su tesitura o extensión en:

Voces blancas: las de mujer y de niño o niña.

  • Soprano: es la voz más aguda.
  • Mezzosoprano: es el término medio entre los extremos.
  • Contralto: la voz más grave de mujer.

Voces graves: las de hombre, clasificadas una octava más grave que las femeninas.

  • Tenor: es la voz más aguda.
  • Barítono: es la voz intermedia.
  • Bajo: la voz más grave de hombre.

Como representación de bajista conocido tenéis a Yevgeny Nesterenko interpretando la famosa “La canción de la pulga” (Song of de Flea) compuesta por  Mussorsky y cuya letra es del dramaturgo alemán Wolfgang Goethe:

Existe una voz masculina más, es especial, se llama contratenor, esta es la voz de hombre que, debido a la especial conformación de la glotis, posee un timbre femenino muy agudo. Se puede definir como un contralto masculino que canta en falsete. En cierto modo sustituye a la voz del castrati (como se llamaba en el barroco) aunque no tiene nada que ver con estos. Se utiliza en la música antigua y barroca, en papeles que también se adjudican a voces de mujer. En inglés recibe el nombre de countertenor y en francés el de ténor hautecontre.

Algunos cantantes que iniciaron sus carreras en coros infantiles, han mantenido con el cambio de voz su ámbito agudo, en parte por su facilidad para el falsete, construyendo una especie de voz paralela a la de su registro natural. Una de las figuras más aplaudidas del momento, David Daniels comentaba que, hasta los 17 años, siguió cantando como soprano. Tras su cambio hormonal, lo hizo como tenor.

El único país que ha mantenido una tradición de contratenores puros ha sido Inglaterra. Henry Purcell, uno de los grandes nombres del barroco, lo era y para este tipo de voces escribió muchas obras.

El más famoso de todos los sopranos (aunque hay quien afirma que era contratenor) fue Carlos Broschi también llamado Farinelli, interpreta aquí «Lascia ch’io pianga» de la ópera Rinaldo, compuesta por Häendel.

Una de las figuras más representativas del momento es Andreas Scholl.

También tengo que decir que cuando se reunen niños o niñas de distintas voces lo llamamos escolanía. Quizá os suene esta canción titulada “In the Jungle”:

A los grupos de adultos con estas mismas características se les llama coros, es decir, en un coro se agrupan todas las voces aunque pueda haber solistas de cualquiera de ellas, igualmente podemos encontrarnos coros femeninos y coros masculinos.

He tratado ya en este blog distintas representaciones de voces, podéis ir pinchando encima para verlos.

Dúo de los gatos – G. Rossini


 Es este un dueto buffo que fue escrito por Rossini. El famoso y cómico «Dúo de los gatos» sólo consta de la palabra «miau» repetida de múltiples formas que entrañan gran dificultad para sus intérpretes.

G. Rossini tenía un gran sentido del humor y no le hacía ninguna gracia que los cantantes modificaran las partituras de sus óperas en beneficio de su propio lucimiento, osadía en la que, a principios del siglo XIX, las sopranos eran auténticas virtuosas. Se desconoce con certeza si algo de lo segundo tuvo que ver en la composición de esta pequeña pieza para piano y dos voces femeninas, generalmente soprano y mezzosoprano, pero lo cierto es que llamó poderosamente la atención que el gran Rossini hiciera cantar a dos gatos. La compuso el maestro en honor de un par de gatos que todas las mañanas venían a visitarlo a su ventana en su casa de Padua.