La leyenda del lago Titicaca


En las regiones cercanas al lago Titicaca, los hombres vivían como animales salvajes, sus habitantes desconocían la agricultura habitaban en cavernas y se alimentaban de la caza y recolección de alimentos.

intiEl dios Inti se compadeció de ellos y envió a su hijo Ayar Manco junto a su hija Mama Ocllo a civilizar a esas poblaciones bárbaras y a fundar un imperio que lo honrara.

Ayar Manco, llamado también Manco Capac, tenía el mandato de fundar un ciudad que fuera el centro del mundo, para ello, su padre, le proporciono una vara de oro para que buscara la tierra prometida. Les recomendó viajar hacia el norte del lago Titicaca y hundir el bastón de oro en las tierras por donde pasaran hasta encontrar un lugar en donde se hundiera con facilidad; allí debía fundar la ciudad del Cuzco desde donde dirigiría su imperio.mancocapac
Se pusieron en marcha ambos hermanos saliendo de las aguas del lago Titicaca,  pero el camino era largo, el tiempo pasaba y Manco Capac no encontraba esa tierra donde el bastón debía hundirse con facilidad. Un día, al llegar a un valle majestuoso acordonado por bellas montañas, la vara de oro se quedó hincada en el suelo ante el asombro de Manco Capac y Mama Ocll, así supieron que aquel era el lugar que debería convertirse en, Cuzco, la capital del Imperio de los Incas.
Rápidamente, Manco Capac comenzó  la tarea encomendada por su padre, civilizar ese valle. Allí enseño a los hombres la agricultura, la pesca, la construcción de viviendas y cuidado de los animales, etc. Mama Ocllo tuvo la tarea de capacitar a las mujeres en labores domésticas y les enseñó a tejer.

De este modo, Manco Capac y Mama Ocllo fueron los fundadores del imperio que luego harían grande sus descendientes.

De: http://www.historiacultural.com/

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La leyenda de la primavera


Hace mucho, mucho tiempo, la Tierra vivía bajo el peso constante del invierno. Sus montes estaban permanentemente nevados y la escarcha quemaba los brotes tiernos de las plantas de los prados. Los hombres conseguían con dificultad el sustento y la vida resultaba sumamente dura.

quechuaSucedió entonces que un aguerrido príncipe inca llamado Sumac (bueno), decidió luchar contra la naturaleza e invocar a Inti (el dios Sol) para que calentara la Tierra con mayor vigor. Acompañado por hábiles expedicionarios, se dirigió a la cima de las montañas.

Durante el peligroso trayecto, muchos de los jóvenes quedaron atrás, y los pocos que siguieron fueron sorprendidos por una tormenta de nieve que bloqueó los caminos, sumiéndolos en la desesperación.

– “Los dioses no nos ayudan, Sumac“, manifestó uno de los hombres al príncipe.
– “Abandonemos esta empresa”.

Pero Sumac no conocía ni el miedo ni el cansancio; siguió trepando por las cornisas estrechas y congeladas hasta llegar al pico más alto de la montaña. Entonces, con los brazos extendidos, invocó a Inti:Inca_Warriors_06

– “Aparece, ¡oh, señor! y devuelve la vida a nuestra Tierra dormida”.

Diciendo esto, con gran esfuerzo, apartó con las manos, las nubes que tapaban el brillo del sol.

Las nubes se deslizaron  y permitieron que los rayos del sol despertaran los brotes de la tierra; la nieve derretida comenzó a caer por las laderas hasta llegar a los valles, y éstos, humedecidos, se llenaron de frutos jóvenes.

Había nacido la primavera. Desde entonces, aparece una vez por año entre los hombres para despertar a Inti de su sueño invernal con su llegada.

Leyenda original quechua

De: http://www.identi.li/