Solución a la adivinanza nº 137

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el huevo

La adivinanza de la semana (137)


La leyenda de San Antón


San Antonio Abad, también conocido como San Antón fue egipcio de nacimiento  (se San Antonio abadcree que nació alrededor del año 250) , sus padres eran unos campesinos cristianos acaudalados y acomodados. Cuando creció y se hizo muchacho, no quiso ir a la escuela, evitaba la compañía de otros niños, su único deseo era llevar una simple vida de hogar. Cuando llegó a su juventud oyó las siguientes palabras el evangelio: «Si quieres ser perfecto, ve y vende todo cuanto tienes y dalo a los pobres…».

Tenía alrededor de 20 años cuando fallecieron sus padres y quedaron tanto él como su hermana (bastante más pequeña que él) como ricos herederos. Se responsabilizó de la casa y de su hermana y en menos de seis meses vendió toda la herencia de sus padres (300 fanegas de tierra muy fértil aproximadamente) y entregó lo cobrado por la venta a los pobres dejando sólo un poco para su hermana, a la que ingresó en un convento para que fuera educada.

Al principio de su nueva vida se dedicó a tejer canastos y con el fruto de ese trabajo lograba mantenerse y repartir entre los pobres.

Murió anciano, hacia el año 356 en las laderas del monte Colzim, próximo al mar Rojo, se cree que con 105 años.

Se le ha considerado el padre de los monasterios de monjes, y por ello se le llama «Abad» que significa «padre» (en hebreo y también en siríaco). cerdo

Se le representa con un cerdo, un perro y un gallo. Antiguamente se invocaba a San Antonio para proteger los campos y a los animales de las pestes. Esta idea unida a que se engordase un cerdo, se sacrificara y la carne se repartiera entre los pobres, fue determinante para vincular a San Antón con los animales domésticos.

La leyenda cuenta que cuando San Antón veía a un animal herido, lo curaba, al igual que hizo con el cerdo que siempre le acompañaba y que le valió el apodo de San Antonio “El Marranero”.

Por eso, antiguamente se rifaba un cerdo después de las celebraciones de los oficios religiosos.

perroSegún manda la tradición, después de bendecir a los animales, los dueños reciben unos panecillos elaborados con una fórmula secreta que los mantiene tiernos durante bastante tiempo. El pan debe guardarse junto a una moneda en el armario durante un año.

En la Edad Media para mantener los hospitales soltaban a los animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio del famoso San Antonio Abad.
En la teología, el colocar animales junto a la figura de un cristiano significaba que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, es decir en el cielo, dominando la creación.

Además de ser patrón de los animales, también lo es de los tejedores de cestos, fabricantes de pinceles, cementerios y carniceros.

Parte de: http://www.lasluminarias.com

El gallo, el pato y las sirenas (para la perseverancia)


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Un gallo y un pato discutían tanto sobre si existían las sirenas, que decidieron averiguarlo yendo al fondo del mar. Bajaron viendo primero pececitos de colores, luego peces medianos y grandes, hasta que todo estaba oscuro y no veían nada. Entonces les entró un gran miedo y subieron.

El gallo estaba aterrado y no quería volver, pero el pato le animó a seguir intentándolo, y para calmarle llevó una gran linterna. Bajaron, y al llegar a la oscuridad, cuando estaban pasando más miedo, encendieron la linterna y descubrieron que estaban totalmente rodeados de sirenas, que les podían ver en la oscuridad.

Ellas les contaron que pensaban que no les querían, porque la otra vez se habían ido justo cuando les iban a invitar a una gran fiesta, y se alegraron muchísimo de volver a verles.

Y gracias a su valentía y su perseverancia, el pollo y el pato fueron grandes amigos de las sirenas.

De: Pedro Pablo Sacristán

Los doce signos del horóscopo oriental


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Hace mucho, mucho tiempo, había un dios que vivía en el fondo de una montaña. El dios quería hacer una fiesta y decidió enviar una carta a todos los animales del país para invitarles.
La carta decía:

«He decidido hacer una fiesta el primero de enero y me gustaría que vinierais. Para que sea más divertido haremos una carrera. Según el orden en el que lleguéis, Persianestableceré la jerarquía de todos los animales y a cada uno le corresponderá un año.»

A los animales les pareció muy buena idea y todos querían ser los primeros para ser el jefe. Pero a uno de los animales, el gato, le dio pereza leer la carta y decidió preguntarle a la rata.
La rata, que era muy traviesa, le contestó:

– El dios que vive en la montaña nos invita a una fiesta y hará una carrera para decidir nuestra jerarquía -Pero entonces le mintió añadiendo- tenemos que llegar el 2 de enero.

El gato, que no sospechó que la rata le había dicho una fecha equivocada, le dio las gracias y se fue.
La noche del 31 de diciembre los animales decidieron irse a dormir temprano para poder levantarse pronto y ser los primeros. Solo el toro dijo: rata pokemon

– «Yo ya saldré ahora porqué soy muy lento caminando».

La rata, que lo oyó, decidió aprovecharse y subió a su lomo exclamando:

– «¡Qué bien se está aquí!». 

El toro, que no se percató de nada, siguió caminando.
Al día siguiente por la mañana, todos los animales menos el gato salieron corriendo hacia la casa del dios. Cuando el día ya despuntaba el toro fue el primero en aparecer en el lugar fijado. Pero el primero en llegar no fue el toro. ¡Fue la rata! El pequeño animal saltó desde el lomo del toro y fue corriendo hasta donde estaba el dios a quien saludó con un «¡feliz año nuevo!». El toro se sintió humillado y llegó el segundo.

Los otros animales llegaron después. El tercero fue el tigre, el cuarto la liebre y el quinto el dragón. Les siguieron la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y, por último, el cerdo. El dios les dio la bienvenida a todos y empezaron la fiesta, que duró todo el día.

El gato llegó cuando la fiesta ya se había acabado. Cuando vio que todo el mundo ya se marchaba se enfadó mucho y gritó a la rata:

– «¡Me has engañado!».

La rata tuvo miedo y se puso a correr, mientras el gato la perseguía.

Y es por culpa del engaño de la rata, que el gato no forma parte de los animales del horóscopo chino. Por eso, desde entonces, los gatos persiguen a las ratas.

Cuento popular japonés