El labrador y el árbol – Esopo


Un labrador tenía en sus tierras un árbol que no daba frutos y que sólo servía para dar cobijo a los gorriones y las cigarras. El labrador decidió entonces que de nada le servía y se dirigió con un hacha a talarlo, pero los gorriones y las cigarras que lo habitaban le suplicaron que no lo hiciera.ElArbolDeLaFelicidad

No, por favor, no lo derribe o nos quedaremos sin hogar. Si nos permite permanecer aquí alegraremos sus días con nuestro canto”.  Pero el labrador no les hizo ningún caso y golpeó con fuerza el hacha en la base del árbol. Repitió la operación una segunda vez y una tercera, y en ésta, el árbol se rajó y dejó a la vista un panal repleto de sabrosa miel.
El labrador, tras probarla, quedó encantado con su sabor, y por tanto, decidió no derribar el árbol y cuidarlo como si fuese sagrado, ya que de ese modo, dispondría de miel cada vez que la necesitase.
Las cigarras y los gorriones conservaron su hogar, pero no gracias al buen corazón del labriego, sino a su interés.

Moraleja

No tiene mérito el hecho de hacer el bien por provecho

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El helecho y el bambú (para la perseverancia)


Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.helecho
– ¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.
– Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?
– Sí, respondí.
– Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
– En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
– En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
– En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.bambu
– En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
– El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…
– El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…
– La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

El amor y la locura


Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre.
Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:econdite
– ¿Vamos a jugar a las escondidas?!

La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:

– ¿A las escondidas?… ¿y cómo es eso?
– Es un juego -explicó la LOCURA– en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar… la VERDAD prefirió no esconderse, para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse…

– Uno, dos, tres… -comenzó a contar la LOCURA.

alegria La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos…
¿Que si un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿Que si la hendija de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿Que si el vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Que si una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD… Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo… pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO… se me olvidó dónde se escondió… pero eso no es lo importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal… y enternecido decidió esconderse entre sus flores.CJAN4

– Un millón!!!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra.
Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre teología… La PASION y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO. El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse…

Así fue encontrando a todos… al TALENTO entre la hierba fresca, a la
ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris… (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO… que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos… pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio.

La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas… y cuando estaba dándose por vencida divisó un rosal y las rosas… Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó… Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; la LOCURA no sabía qué hacer para disculparse…lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra:

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

Simbología de los cuentos infantiles (I)


En la gran parte de los cuentos tradicionales o en los llamados “Cuentos de hadas”, los personajes y protagonistas pasan por varias pruebas antes de la felicidad del final. Los personajes pueden estar perdidos en un bosque, perseguidos por seres malvados como brujas,…algo que se considera en psicología como obligado antes de pasar a la etapa de madurez. Con los que más fácilmente nos encontramos son:

  • El héroe o la heroína: Son los protagonistas y el ser con el que se identifica el niño. Por eso el niño empieza a sentirfondo-bosque-de-secuoyas sensaciones como angustia, miedo, amor,…de una forma descubierta por sí sólo.
  • El bosque: Simboliza el inconsciente, el lugar de los miedos y debilidades. Es muy importante cruzarlo de forma victoriosa para así sentir una gran realización personal.
  • Los animales: Representan los instintos. Hay que saber controlarlos para que no se vuelvan salvajes. Si lo conseguimos, esos animales colaborarán con nosotros, al menos en la historia, para conseguir llegar a la felicidad.
  • Los tesoros: Simbolizan nuestro yo interior. En los cuentos es el logro, no sólo de riqueza, si no también de superación, de conseguir lo que pretendíamos desde el principio de la historia.

Por todo esto hay que elegir bien los cuentos que contamos a los niños, saber si van a sufrir mucho o no, y por supuesto, que al final de la historia consigan lo que perseguían, si no puede ser una frustración para ellos.

Mª Jesus Rodriguez de Liébana Gómez