El Taj Mahal


El príncipe Kurram había sido educado como príncipe y como místico. Despojado de losShah Jahan intereses mundanos, aprendió gramática, lógica, matemáticas, astronomía y geología. Dominaba el árabe (la lengua del Corán) y el persa (la lengua de la Corte). Un buen día el príncipe se hizo un joven y el joven se enamoró. En un bazar alegre y colorido, sus ojos se encontraron con los de la princesa Arjumand, de sólo 15 años, hija del Primer Ministro de la Corte.

Impresionado por su belleza, preguntó el precio del collar de cristal que ella se estaba probando. Le respondieron que no era de cristal sino de diamantes y que valía 10.000 rupias. El príncipe pagó sin dudarlo y así conquistó de inmediato el corazón de la princesa. Pero los novios tuvieron que esperar cinco años para casarse, tiempo durante el cual no pudieron verse ni una vez…

Finalmente la boda tuvo lugar en el año 1612, con una ceremonia espectacular, en la que el Emperador nombró a Arjumand Mumtaz Mahal, La Elegida del Palacio.

Mumtaz-i Mahal era nieta de Itimad-ud-daulah, ministro principal del emperador Jahangir, y también sobrina de la esposa de este, Nur Jahan. No fue la primera esposa del príncipe Shah Jahan, pero fue su favorita.

El príncipe fue coronado unos años después y al coronarse tomó el nombre de Shah Jahan, Rey del Mundo y gobernó en paz. Pero cuatro años después de coronarse, en 1631, sufrió la peor tragedia de su vida. Su amada y fiel esposa, Mumtaz Mahal, cuando le acompañaba en su campaña en el Decán, no resistió el parto de un nuevo hijo. En su lecho de muerte, la reina le pidió a su rey que construyera en su memoria un monumento sin igual en el mundo.

taj-mahal

La construcción del  complejo denominado Taj Mahal se inició después de la muerte de la emperatriz y duró veintidós años; intervinieron unos veinte mil trabajadores. El mármol, principal material de construcción, fue transportado en elefantes desde el Rajasthan; otros materiales llegaron de otras partes de la India, e incluso de otros países.

Es considerado el más bello ejemplo de arquitectura mogola, estilo que combina elementos de las arquitecturas islámica, persa. india e incluso turca.

Está situado en un jardín simétrico, típicamente musulmán, dividido en cuadrados iguales, cruzado por un canal flanqueado por dos filas de cipreses donde se refleja su imagen más imponente. El mausoleo, por dentro, deslumbra menos que por fuera. Igual tiene razones para impresionar: en penumbra, la cámara mortuoria está rodeada de finas paredes de mármol incrustadas con piedras preciosas que filtran la luz natural, traduciendo su belleza en mil colores. La sonoridad del interior, amplio y elevado, es triste y misteriosa, como un eco que suena y resuena, y nunca se detiene.

Mumtaz MahalRodeando al recinto hay una alta muralla de arenisca roja, rodeada a su vez de jardines, con una monumental puerta de entrada en el sur; por ella se accede a un inmenso patio de 300 m de ancho con un estanque de mármol en el centro y numerosos jardines y fuentes; el mausoleo propiamente dicho, construcción a la que habitualmente se hace referencia con la denominación de Taj Mahal, flanqueado por dos edificios simétricos, se halla justamente al otro lado del patio, en el norte, siendo el río el telón de fondo de todo el conjunto; también hay otras edificaciones de menos importancia.

El Taj Mahal tiene algo de mágico, gracias al mármol con el que está construido; cambia de color según la luz que recibe: blanco brillante cuando hace sol, destacando en el inmenso cielo azul, y cuando está trata de confundirse con el cielo.

Se dice que el emperador Shah Jahan quería construir su propio mausoleo en mármol negro, a imagen y semejanza del de su esposa, al otro lado del río Yamuna, y unir después ambos mediante un puente de oro. Hoy, al otro lado del río, frente al Taj Mahal, queda un resto, en piedra roja, de lo que se dice que fue el inicio de la construcción del edificio gemelo del Taj Mahal. No llegó a construirse ya que Aurangzeb, tercer hijo de Shah Jahan, después de vencer a sus hermanos y hacerse con el poder, encarceló a su propio padre en la fortaleza roja de Agra. Shah Jahan murió en prisión, después de largos años de enfermedad, contemplando desde sus alojamientos en el Fuerte Rojo, el Taj Mahal, su gran obra, monumento a su amada y refugio para el descanso eterno de ambos.

En 1983, el Taj Mahal fue reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y  nombrado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Parte de: http://www.espinoso.org/

Marcha egipcia


También llamada “Ägyptischer”, la Marcha egipcia  (op.335) fue compuesta por el hijo mayor de Johann Strauss, en 1869, tras estrenar su “Danubio azul”.

Port Said Blog1El día 17 de noviembre de 1869 se inauguró el Canal de Suez, una vía artificial de navegación situada en Egipto que une el mar Mediterráneo con y el mar Rojo. El canal convirtió a la región del Sinaí en una nueva península, y así el Canal de Suez empezó a ser un límite entre los continentes de África y Asia.

Mide 163 km entre Puerto Saíd (en la ribera mediterránea) y Suez (en la costa del Mar Rojo). Permite acortar la ruta del comercio marítimo entre Europa y el sur de Asia, ya que no es necesario bordear el continente Africano como lo hacían los barcos dos siglos atrás.

La emperatriz Eugenia (la famosa Eugenia de Montijo), esposa de Napoleón III, inauguró esta nueva ruta marítima el día de su apertura pero el acto contó también con la presencia de otros representantes de estado como el emperador de Austria (Francisco Fernando con la emperatriz Sissi), el príncipe de Gales, el príncipe de Prusia y el príncipe de Holanda.

Asistentes a inauguración Canal de Suez

Es falso que la música que acompañó la ceremonia de inauguración fuera la ópera Aída de G. Verdi, exactamente fue esta marcha para orquesta, compuesta por Johann Baptist Strauss ese mismo año,  para su temporada de conciertos de verano en Pavlovsk.

En el Puerto de Said, la celebración comenzó con juegos artificiales y a ella finalmente atendieron cerca de seis mil personas.

Dos grupos de embarcaciones entraron al canal a través de sus extremos norte y sur y luego se encontraron en Ismailiya. opera house el cairo

Las fiestas de extendieron durante semanas y la celebración también fue marcada por la inauguración de La Antigua Casa de la Opera de Ismailiya en el Cairo, que ya no existe.

A continuación podemos oír esta Marcha Egipcia con imágenes de ese hermoso país que es Egipto:

La leyenda de la madre de Abe no Seimei


Seimei_Abe_Concept_(WO3)Abe no Seimei fue un sabio japonés (onmyôji) maestro del ying y el yang, una especie de hechicero, exorcista, mago, … etc.  que trabajó para los emperadores y el gobierno Heian, haciendo calendarios y aconsejando las mejores formas desde el punto de vista espiritual para lidiar con los problemas y asuntos importantes. Rezaba por el bienestar del emperador y el gobierno, además de aconsejar en diversos temas. Era además astrólogo y predecía hechos astrológicos. Disfrutó de una vida excepcionalmente larga, libre de las peores enfermedades de la época, lo que contribuyó a la creencia popular de que poseía poderes místicos. Equivale a Merlín, mago que conocemos todos.

Cuenta la leyenda que muchos de los poderes mágicos que tenía Seimei eran debidos a que su madre fue un zorro convertido en mujer.
Esa es la historia de Kuzunoha-hime (la princesa Kuzunoha).
Abe no Yasuna (noble japonés del siglo XII) paseaba recitando poesía por el jardín de un templo, cuando inesperadamente irrumpieron un grupo de cazadores persiguiendo a un zorro, el animal se encontró de frente con Yasuna y le miró con ojos implorantes. El otro no se lo pensó dos veces y escondió al zorrillo entre sus ropas salvándole la vida.Kuzunoha-hime
Poco después de este incidente el noble conoció a una hermosa princesa llamada Kuzunoha, se enamoró de ella y se casaron. Al poco tiempo tuvieron un hijo que llamaron Abe no Doshi posteriormente conocido como Abe no Seimei.
Pero la felicidad iba a durar poco en casa del clan Abe, porque se descubrió la verdadera naturaleza de la esposa del señor feudal, era….. aquel zorro que había salvado convertido en mujer. Kuzunoha, fue obligada a tomar de nuevo su verdadera forma y a volver a su hogar del bosque. Desesperada y sin poder dejar de llorar, abandonó a su marido e hijo pero primero decidió escribir un poema de despedida en uno de los shôji (puertas de papel y madera corredizas, hacen las veces de puerta y pared) de su habitación que decía:

Koishiku wa
tazunekite miyo
izumi naru
shinoda no mori
urami kuzunoha

Que significa:

Si continúas amándome,
búscame en el bosque de Shinoda,
en la provincia de Izumi,
”La obligada” Kuzunoha

El nombre de Abe no Seimei aparece en muchas obras de ficción, a menudo como un hombre sabio del lado del bien, y raramente como un enemigo.

En 1994, Baku Yumemakura empezó una serie de novelas llamadas Onmyōji, con Seimei como un apuesto joven que vivía en un mundo al estilo del a Era Heian poblado con muchos seres misteriosos. Fue convertido en manga por Reiko Okano, haciéndose  popular entre los adolescentes. En 2002, se rodó una serie de televisión basada en  estas novelas. También aparece en diversas películas de animación japonesas (animé).

En el juego de PS2,  Kuon, Ashiya Doman y Abe no Seimei son rivales, siendo el segundo mostrado como mujer.

abe_no_seimei_by_ronchik-d2y4qo4

Leyenda japonesa

Parte de Wikipedia.

El hilo rojo del destino


Hace mucho tiempo, un emperador se entero de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenia la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mando traer ante su presencia.leyenda_emperador

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordeno que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que seria su esposa; la bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebe en los brazos ofrecía sus productos.

Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invito a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo :

– “Aquí termina tu hilo”.

bruja destinoPero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja, empujo a la campesina que aun llevaba a su pequeña bebe en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebe se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda y el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entro al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente.

Al levantarle el velo vio por primera vez que ese hermoso rostro … tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

Leyenda oriental

¿Por qué se llama al mes: julio?


Julio es el séptimo mes del calendario gregoriano, Originariamente este mes era el quinto del calendario romano y se llamaba Quintilis.Posteriormente Marco Antonio decidió que se llamara Julius en honor de Julio CesarEMPERADOR ROMANO_JULIO CESARJulio César descendia de la acaudadala familia julia, que se consideraba descendiente de la diosa Afrodita o Venus y cuyos antepasados habían defendido Troya del ataque turco. Julio César fue un general y político romano. Vistió la toga, la corona y el cetro de un general triunfante y utilizó el título de Emperador y de Pontifex Maximus. Según Plinio el Viejo el nombre de ” Caesar ” quería decir ” cortado ” en referencia al nacimiento por ” cesárea “, cosa que no es cierta.
Según la mitologia Jules ( julio ) es el legendario hijo del príncipe Eneas y a su vez hijo de la diosa Venus o Afrodita.

En iconografía se representa julio bajo la figura de un joven de carnes bronceadas por el sol, con los cabellos coronados de espigas de trigo. Es el mes más caluroso del verano, el sol permanece en el cielo unas 15 horas y la radiación solar es la máxima. Algunos dicen , por ello, que este mes está dedicado a Júpiter ( el astro rey del Olimpo ).

De: http://eladiohs.blogspot.com.es/

La Princesa de la Luz Brillante


Taketori Monogatari es un cuento del siglo X sobre la princesa Kaguya.

untitled La antigua leyenda explica que un anciano cortador de bambú llamado Taketori-no-Okina, recolectando brotes de bambú en un bosque se encontró con uno que tenía una especie de luz en su interior. Al acercarse, vio dentro a una preciosa niña, Taketori decidió recogerla y llevarla a su casa.

– Mira lo que he encontrado – dijo llorando el anciano mientras le mostraba a la pequeña niña que encontró dentro del bambú a su esposa.

La viejita respondió:

– Ciertamente son los dioses los que nos han mandado a esta encantadora niña.

Decidieron quedarse con la niña y la llamaron Kaguya-Hime (Princesa de la Luz Brillante).

La pequeña niña creció muy rápidamente y con el tiempo se volvió muy hermosa. Cuando el anciano o su esposa estaban cansados o de mal humor, solo les bastaba ver a la niña para sentirse bien nuevamente.

Ellos vivían muy felices con Kaguya Hime, a la que querían como si fuera su propia hija. Además, desde el mismo día en que había encontrado a la pequeña, siempre que Taketori cortaba un bambú encontraba oro dentro de él. Gracias a esto, pronto se hizo rico y pudo permitirse el lujo de construir una gran casa en la que vivir cómodamente con su ancianakaguya-hime esposa.

Cuando Kaguya Hime creció, se convirtió en una mujer de gran belleza, que se hizo muy famosa en todo el mundo por su elegancia y hermosura, a pesar de que el anciano no permitía que su preciosa princesa saliera de casa. Cinco príncipes llegaron a su casa para pedir la mano de Kaguya en matrimonio. Pero ella era reacia a casarse, así que les propuso a sus pretendientes varias tareas imposibles para llevar a cabo antes de conseguir casarse con ella.

A su primer pretendiente, Kaguya le encargó traer el caliz sagrado de Buda que se encontraba en La India. Al segundo príncipe le encargó recuperar una legendaria rama hecha de plata y oro. El tercero tenía que intentar conseguir al legendario vestido del ratón de sol que se dice que está en China. Al cuarto le pidió que le trajera una joya de colores que brillaba al cuello de un dragón. Al último príncipe, le encargó una concha preciosa que las golondrinas guardaban como un tesoro. Esto desilusionó mucho a los pretendientes, pues la princesa les había pedido objetos que nadie sabía si existían realmente. Aún así decidieron intentarlo.

Kaguya_Hime-42e36 Un día, llego el primer hombre y trajo la taza de Buda que la princesa había pedido, pero pronto Kaguya descubrió que no había ido realmente a la India como ella lo pidió, sino que en su lugar le había traído una taza sucia de un templo cerca de Kyoto. Cuando la princesa lo vio, supo inmediatamente que esta no era la taza de Buda.

El segundo no tenía idea de donde podría encontrarse una rama de plata y oro, por lo que decidió ordenárselo a unos joyeros. Cuando los joyeros fabricaron la rama, él se la llevó a la princesa. Era una rama de plata y oro tan maravillosa que ella pensó que realmente se trataba de lo que había pedido y pensó que no podría escapar del matrimonio con este joven… de no ser porque los joyeros aparecieron para reclamar al pretendiente su dinero. De esta manera la princesa comprendió que esta rama no era la verdadera y por consiguiente no era lo que ella había pedido.

El tercer pretendiente, a quién se le había pedido el vestido del ratón del sol, les dio dinero a algunos comerciantes que iban a China. Ellos le trajeron una piel vistosa y le dijeron que pertenecía al ratón de sol. Se lo llevó a la princesa y ella dijo :sammmvv0

– Realmente es una piel muy fina. Pero la piel del ratón de sol no arde, aún cuando se tira al fuego. Probémoslo.

Y Kaguya tiró la piel en el fuego, y como era de esperar, la piel ardió.

El cuarto pretendiente era muy valiente e intentó encontrar al dragón por sí mismo. Navegó y vagó durante mucho tiempo, porque nadie sabía donde vivía el dragón. Pero durante una jornada, fue asediado por una tormenta en la que casi pierde la vida. La tormenta le impidió seguir buscandolo, así que regresó a su casa. De vuelta en su hogar, se encontró muy enfermo y no pudo volver con la Princesa Kaguya.

El quinto y último de los hombres buscó en todos los nidos, y en uno de ellos pensó que había encontrado lo que la princesa le había encargado; pero al bajar tan aprisa por la escalera, se cayó y se lastimó. Ni siquiera lo que tenía en su mano era la concha que la princesa había pedido, sino una golondrina vieja y dura.

De este modo todos los pretendientes fracasaron, y ninguno podría casarse con la princesa.

Un día, el Emperador quiso conocer la extraordinaria belleza de Kaguya Hime. En cuanto la vio, quedó prendado de la joven y le pidió que se casara con él y fuera a vivir a su palacio. Pero la princesa rechazó también su propuesta, diciéndole que era imposible, ya que ella no había nacido en el planeta y no podía ir con él.

Ese verano, cada vez que la princesa miraba la Luna, sus ojos se llenaban de lágrimas. Los ancianos estaban muy preocupados, pero la princesa guardaba silencio.

kaguya-hime-111222 Un día antes de la luna llena de mediados de agosto, la princesa explicó por qué estaba tan triste. Explicó que no había nacido en el planeta, sino que procedía de la Ciudad de la Luna, a dónde debía regresar en la próxima luna llena, y que vendrían personas a buscarla.

Los ancianos trataron de convencerla de que no partiera, pero ella contestó que debía hacerlo. Así que Taketori corrió en busca del Emperador, y le contó toda la historia. El Emperador, para evitar que la princesa Kaguya se marchara, envió a su casa una gran cantidad de soldados.

Pero en la noche de la luna llena de mediados de agosto, una intensa luz los cegó a todos y las gentes de la Ciudad de la Luna bajaron a por la princesa. Los soldados no pudieron combatir ni tratar siquiera de impedirlo, porque estaban cegados por aquella intensa luz y porque extrañamente habían perdido las ganas de luchar.

La princesa se despidió de sus padres, y les dijo que no deseaba irse, pero que tenía que hacerlo. También se despidió del Emperador por medio de una carta.

El desolado Emperador envió un ejército entero de soldados a la montaña más alta de Japón, el gran Monte Fuji. La misión era subir hasta la cima y quemar la carta que Kaguya-Hime había escrito, con la esperanza de que llegara a la ahora distante princesa.

Años después, de la Luna cayó la capa que la gente de la Ciudad de la Luna le había dado a la princesa Kaguya. Un monje, llamado Miatsu, se enteró de la historia de la princesa y fue a ver al Emperador. Le dijo que si alguna vez la luna llena aparecía más de lo debido, llevaran la capa al Monte Fuji y lo quemaran. El monje le dijo que la princesa Kaguya había recibido la carta que el había quemado , yjapon_fuji que se encontraba molesta por no haberse podido quedar en el planeta, por lo que había decidido convertir la Tierra en un lugar como la luna.

El Emperador le pidió al monje que sellara a Kaguya en un lugar del cual jamás pudiera salir.

La princesa Kaguya se enteró por medio de un susurro de un sirviente del palacio que estaba encargado de cuidar el espejo que la mantenía cautiva del hechizo y el engaño del Emperador, así que le pidió a uno de los habitantes de la Ciudad de la Luna que hiciera que del Monte Fuji cayera fuego, lava, cenizas y gases venenosos que causaran la muerte de la región entera. Esa persona así lo hizo, y tomando la furia de la princesa como componente principal, convirtió la montaña en volcán, que no hizo erupción debido a que la princesa no había acumulado suficiente rabia, por lo que habrían de esperar a que así fuera para que el volcán estallara.

Desde entonces las erupciones del Fuji , aunque escasas, han sido violentas, debido a la furia de Kaguya Hime.

Leyenda tradicional japonesa

Espero que os guste la primera parte de esta preciosa pieza titulada “La alondra que asciende” (The lark ascending) compuesta por Vaughan William:

 

Los vestidos nuevos del emperador – Andersen


Hace de esto muchos años, había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.

hotel_seefeld_049_29 No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
– ¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. 84822a

Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

– «Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador.

Pero habla una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo.

No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas.

Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

–  «Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar emperador2de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos.

– «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos fulleros le rogaron que se acercase le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había.

– «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».

– ¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.

– ¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.

– Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvemperador220o buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.

Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a su bolsillo, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.

Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

– ¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.

– «Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.

– ¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.

Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. 1trajeemperador-2 Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

– ¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos – y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.

– «¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».
– ¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-.

Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada. Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: – ¡oh, qué bonito! -, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela, en la procesión que debía celebrarse próximamente. – ¡Es preciosa, elegantísima, estupenda! – corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella. El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bellacos para que se la prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: – ¡Por fin, el vestido está listo!traje2

Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:

– Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. – Aquí tenéis el manto… Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.

– ¡Sí! – asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.

– ¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestiros el nuevo delante del espejo?

Quitóse el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.

– ¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso! – El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle – anunció el maestro de Ceremonias.

traje_emperador1 – Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? – y volvióse una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.

Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decían:

– ¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!-.

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.

¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño. – ¡Dios bendito, escuchad la voz de la inocencia! – dijo su padre; y todo el mundo se fue remperadorepitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

– ¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

– ¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó:

– «Hay que aguantar hasta el fin».

Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

 

 

Para acompañar nuestro cuento ya a los bribones mientras cosen a todo gas el traje del emperador,  tenemos la “Marcha turca” de nuestro ya amigo Mozart ¿adivináis qué instrumento hace de solista?:

Esta es la más célebre de las sonatas para piano de Mozart, particularmente por su final que ha tenido innumerables transcripciones y constituye desde hace muchos años, uno de los “caballos de batalla” de los pianistas aficionados. No se sabe exactamente cuando la compuso.

Consta de tres tiempos:

  1. Andante grazioso
  2. Menuetto 
  3. Rondo Alla Turca