La leyenda de los Cuatro Dragones


Esta es una leyenda china que explica cómo surgieron los cuatro ríos principales de este inmenso país.

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Hace muchos, muchos años, no había ríos ni lagos sobre la Tierra, solo el Mar del Este, donde vivían cuatro dragones: el Dragón Largo, el Dragón Amarillo, el Dragón Negro y el Dragón Perla.
Un día, los Cuatro Dragones salieron a la superficie del mar y decidieron ir a darse una vuelta por el cielo. Allí jugaron al escondite entre las nubes esponjosas, volaron y planearon, saltaron y rieron.
De repente, el Dragón Perla gritó:

-¡Venid aquí, rápido!
-¿Qué ocurre? – preguntaron los otros tres, mirando hacia dónde señalaba el Dragón Perla.

Sobre la tierra, vieron a mucha gente sacando frutas y tartas y quemando varitas de incienso. ¡Estaban rezando! Una mujer joven, arrodillada en el suelo con un niño delgado sobre la espalda, imploraba:
– Por favor, Dios del Cielo, envíanos lluvia rápido o no tendremos nada para comer….
No había llovido desde hacía mucho tiempo. Los cultivos se marchitaban, la hierba se volvía de color amarillo y los campos se secaban bajo el sol abrasador.
– ¡Pobre gente! ¡Qué pena me dan!- dijo muy triste el Dragón Amarillo.
– Si no llueve pronto, no tendrán nada para comer y morirán…- dijo el Dragón Negro.
Los Cuatro Dragones se quedaron muy pensativos buscando alguna solución para ayudar a la gente de la Tierra.
– ¿Y si fuéramos a ver al Emperador Jade y le pidiéramos que enviara lluvia a la Tierra? – propuso el Dragón Perla.
– ¡Muy buena idea! – contestó el Dragón Amarillo.
– ¡Sí! ¡Seguro que él podrá ayudar a esa pobre gente! – contestó el Dragón Negro.
Así que los cuatro Dragones se dispusieron a visitar al poderoso Emperador Jade, que vivía en el Palacio Celestial.
El Emperador Jade era muy poderoso, ya que se encargaba de los asuntos del Cielo, de la Tierra y del Mar. Los Cuatro Dragones entraron corriendo en el Palacio Celestial. El problema qDragons-01ue les traía era realmente urgente, pero al Emperador no le gustaron aquellas prisas, ya que estaba en un concierto de hadas.
– Qué estáis haciendo aquí, vosotros? – les preguntó enfadado. – ¿No deberíais estar en vuestro Mar?
El Dragón Largo se acercó al Emperador y le dijo:

– Majestad, hemos venido a pedirle que envíe un poco de lluvia a la Tierra. Los cultivos en la Tierra se están secando por falta de lluvia y pronto las gentes no tendrán nada para comer.
– Está bien- dijo el Emperador Jade.- Iros tranquilos. Mañana enviaré la lluvia.- Y siguió escuchando tranquilamente las canciones de las hadas.
– ¡Muchas gracias Majestad! – contestaron felizmente los Cuatro Dragones.
Pero pasaron diez días y todavía no había caído una gota de agua sobre la Tierra. La gente pasaba hambre. Comían cortezas de árbol o raíces de plantas y cuando esto se acabó, comieron incluso arcilla.
Viendo esto, los Cuatro Dragones se sintieron muy mal y se dieron cuenta que el Emperador Jade sólo se preocupaba de pasárselo bien, sin tomar en serio los problemas de la gente. Sólo podían confiar en ellos mismos para ayudar a la gente de la Tierra. Pero, ¿cómo iban a hacerlo?
Mirando hacia el mar, el Dragón Negro dijo que había tenido una gran idea.
– ¿Qué es? Venga, rápido, ¡cuéntanoslo! – gritaron los otros tres Dragones.
– Mirad, ¿no veis que hay muchísima agua en el mar en el que vivimos? ¡Podríamos llenar nuestras bocas de agua y luego rociarla sobre la Tierra! ¡Sería como la lluvia!- explicó el Dragón Negro.
– Es una idea fantástica – dijo el Dragón Amarillo.
– Los campos se regarán y la gente podrá recoger las cosechas y no morirá de hambre! ¡Vamos chicos, no hay tiempo que perder!
– Esperad un momento- dijo el Dragón Perla muy pensativo.
– ¿Qué ocurre ahora? ¿No ves que tenemos prisa? – contestó el Dragón Largo. – ¡La gente de la Tierra está esperando la lluvia!
– ¿No habéis pensado que el Emperador Jade nos castigará si se da cuenta?
– A mi no me importa- contestó el Dragón Largo con determinación. -Haría lo que fuera para ayudar a esa gente.
– ¡Pues a mi tampoco me importa! – contestó el Dragón Perla.
El Dragón Amarillo y el Negro se miraron y dijeron a la vez: – ¡A nosotros tampoco!
– Entonces, ¡manos a la obra! ¡Pase lo que pase, nunca nos arrepentiremos de esto!- exclamó el Dragón Negro.
Page 9-10Así que volaron hacia el mar. Abrieron bien sus bocas y las llenaron de agua. Volvieron a alzar el vuelo y revolotearon por el cielo, produciendo viento. Sus alas taparon el sol y la gente miró al cielo creyendo que de verdad se avecinaba una gran tormenta. Entonces los cuatro Dragones empezaron a pulverizar el agua sobre la tierra.
Cuando habían vaciado sus bocas, volvían a llenarlas en el mar y subían al cielo otra vez. Y así lo hicieron una vez y otra, hasta que había caído una buena lluvia sobre la Tierra.
La gente salió de sus casas mirando hacia el cielo y gritando con alegría:

– ¡Está lloviendo, está lloviendo! ¡Salvaremos la cosecha!
El agua cayó sobre la Tierra y los campos reverdecieron. La gente cantaba para agradecer al Dios del Cielo la lluvia y los niños bailaban y saltaban sobre los charcos de agua.
Cuando el Emperador Jade se dio cuenta que estaba lloviendo se puso furioso. ¿Cómo se habían atrevido a llevar lluvia a la Tierra sin su permiso? Ordenó que sus soldados fueran a buscar a los Cuatro Dragones y los trajeran ante él. Estaba dispuesto a castigarlos muy duramente por haberlo desobedecido.
Cuando los Dragones estuvieron en el Palacio Celestial, el Emperador Jade llamó al Dios de la Montaña y le ordenó que trajera cuatro montañas para encerrar a los Cuatro Dragones. El Dios de la Montaña trajo volando cuatro montañas y las colocó sobre los cuatro Dragones, que quedaron atrapados sin poder moverse.
Aún así, los Cuatro Dragones nunca se arrepintieron de lo que habían hecho, porque habían ayudado a gente que lo necesitaba.
Convencidos de querer hacer siempre buenas acciones para ayudar a los hombres, los Cuatro Dragones se convirtieron en cuatro ríos, que fluyeron a lo largo de altas montañas y profundos valles, cruzando la tierra y ofreciendo su agua a las gentes, para llegar finalmente al mar. Y de esta manera se formaron los cuatro grandes ríos de China el Heilongjian (el Dragón Negro) al norte, el Huang He (el Dragón Amarillo) en el centro; el Changjiang (Lang-Tsé o río Largo) al sur y el Xi Jiang (Perla) en el lejano sur.

RIOS DE CHINA (1)

Leyenda china

De: http://www.casaasia.es/

La leyenda de San Jorge y el dragón


Copia de dragon1 Cuenta la leyenda que, la ciudad de Silca (en la provincia de Libia), vivía aterrorizada por un gran dragón que asustaba a todos y causaba daños entre la población y los animales.

Para tranquilizarlo, los habitantes del pueblo acordaron dar al dragón una persona en sacrificio y para ello, todos los días, se realizaba un sorteo en el que salía elegida la persona que debía ser entregada al dragón.

Uno de esos días la mala suerte le tocó a la hija del rey. Era una mujer joven y bella muy admirada por los habitantes del pueblo, en especial por su padre quien se resistía a entregarla en sacrificio. Al ver el sufrimiento del rey muchos ciudadanos se ofrecieron para reemplazar a la princesa, pero el rey se negaba a que otros tuvieran que pagar por la suerte de su hija. Además, él era consciente de que su hija formaba parte del pueblo y por tanto debía seguir las normas que hasta el momento se habían pactado.

La princesa abandonó la ciudad. Caminando sin prisa en dirección hacia el gran dragón, se detenía algunos instantes para mirar hacia su pueblo con gran tristeza y resignación. De pronto, cuando menos lo esperaba, apareció un joven caballero con armadura montado sobre25_1 un caballo blanco. Al verlo, la princesa le informó de los peligros que podía sufrir estando en ese lugar, pero el caballero se negó a abandonarla y le dijo que él estaba allí para salvarla a ella y a todos los habitantes del pueblo.

Este caballero llamado Jorge, se enfrentó al dragón tan pronto como este apareció. Libraron una gran batalla hasta que el caballero le incrustó una gran lanza al dragón en el pecho. De la sangre que derramó el dragón nació un hermoso rosal que Jorge entregó a la princesa después de haber ganado la batalla.

Así nace  la tradición de que, el día 23 de abril, día de San  Jorge, todos los enamorados le regalen una rosa a sus novias.

El castillo de irás y no volverás


En un hermoso pueblo al lado del mar vivía un pescador con su mujer. Eran ya mayores y no tenían hijos, sólo se tenían el uno al otro. Todas las mañanas, muy temprano, el hombre salía de su casa para ir a pescar. Un día, cuando llegó al mar, se montó en su pequeño barco y se alejó unos metros de la playa, lanzó la red al agua y al sacarla, vio que un pez muy grande se había quedado atrapado en ella. Cuando vio al pescador, el pez asustado le dijo:baixeras-y-verdaguer-dionisio-pescador-y-joven-en-la-playa

– ¡No me lleves a tu casa, por favor! ¡Devuélveme otra vez al agua!

Y el pescador le respondió:

– Lo siento, pero no puedo devolverte al agua. Mi mujer y yo no tenemos dinero para comprar comida y lo único que podemos comer es lo que pesco cada día.

– De acuerdo –contestó el pez-. Puedes llevarme a tu casa, pero cuando terminéis de comer, tienes que recoger todas las espinas menos dos, y guardarlas bien durante quince días. Entonces irás al lugar en el que hayas guardado las espinas y encontrarás a dos niños que deberás cuidar como si fueran
hijos tuyos. Para protegerlos, cuélgales las otras dos espinas al cuello, y así nunca podrá pasarles nada malo.

El pescador llevó el pez hasta su casa y su mujer preparó con él una maravillosa cena. Cuando terminaron de cenar, el pescador recogió las espinas y las guardó detrás de unos árboles que había en los alrededores. A los quince días, volvió a aquel lugar como había prometido al pez y se encontró con dos bebés preciosos, tan iguales entre sí que parecían uno solo. El pescador lleno de alegría llevó a los niños hasta su casa y allí, su mujer y él los cuidaron como si fueran sus propios hijos.

Los años fueron pasando y los niños crecieron. Sus padres eran ya muy viejos y no podían trabajar.

Una noche, mientras el pescador y la mujer dormían, uno de los hermanos le dijo al otro:

– Esta noche saldré de casa a buscar un lugar mejor para todos. Toma esta pequeña botella llena de agua. Llévala siempre contigo. Si el agua cambia de color es porque algo malo me ha sucedido, de modo que sal enseguida a buscarme.

El joven hermano se guardó un cuchillo para protegerse de los peligros de la noche y salió de su casa en busca de un lugar mejor en el que vivir con su familia.

Anduvo durante muchos días a través de un bosque sin encontrar nada hasta que una noche, mientras se preparaba para descansar un poco, en medio de la oscuridad, pudo distinguir unas luces en el horizonte. ¿Qué podría ser? Parecían casas. ¡Sí, eran casas!. Al fin había llegado a algún lugar, aunque estaba cansado, decidió llegar esa misma noche hasta el pueblo.gemelos_2

No había caminado unos minutos cuando se encontró con unos leñadores que volvían a sus casas y les preguntó si sabían qué pueblo era el que se veía desde ese lugar.

– Es un pueblo muy rico – le explicó un leñador-, pero nadie puede entrar ni salir. Antes de llegar hay en el bosque un monstruo de siete cabezas que controla la única entrada del pueblo. Así protege al pueblo de todos los peligros, pero a cambio, todos los años ese monstruo se lleva a la joven más guapa del pueblo, y este año se llevará a la hija del rey, que ha prometido que si alguien mata al monstruo antes de que se lleve a su hija, podrá casarse con ella.

El chico pensó durante unos instantes. Había encontrado la solución a sus problemas. Se despidió de los leñadores y corrió hacia la puerta del pueblo a buscar al monstruo de las siete cabezas.

Cuando faltaban unos metros para llegar a la entrada del pueblo, de entre la oscuridad del bosque apareció un monstruo gigante con siete cabezas, que le atrapó con sus garras dispuesto a matarlo. El joven no podía hacer nada,  ¡el monstruo lo tenía atrapado!.

Por un momento creyó que había perdido la lucha, pero de pronto recordó algo que le había dicho su padre cuando era pequeño. Con mucho esfuerzo, acercó una mano a su cuello y allí encontró la espina que le protegería. Agarró la espina con fuerza y se la clavó al monstruo, que cayó al suelo sin vida mientras daba un grito
estremecedor.

El muchacho, aunque estaba agotado de la lucha, cortó las siete lenguas de las siete cabezas del monstruo para llevárselas al rey y poder así casarse con su hija.
Así que decidió andar un poco más y buscar un lugar seguro para dormir hasta la mañana siguiente, en que iría a ver al rey y llevarle las siete lenguas.

A la mañana siguiente, el joven comenzó su camino hasta el castillo del rey. Cuando llegó a las puertas del castillo recibió una gran sorpresa: no podía ver al rey porque durante la noche, un leñador había matado al monstruo y le había llevado las siete cabezas, y la boda entre la hija del rey y el leñador se estaba celebrando en el castillo en ese momento.

El joven no podía quedarse sin hacer nada: tenía que ver al rey y contarle la verdad. Dio una vuelta alrededor del castillo en busca de la sala en la que se estaba dragon1celebrando la boda y cuando la localizó, trepó por el muro del castillo y de un salto, entró por una ventana.

– Arrestadle – ordenó el rey.

– No majestad, esperad por favor – replicó el muchacho-. La boda no puede celebrarse. El leñador es un farsante.

– Habla – ordenó el rey.

El chico, tras disculparse ante el rey por presentarse de ese modo, le contó la verdad: que él había matado al monstruo. El rey no podía creer lo que el muchacho le contaba.

– ¿Cómo puedes probar que lo que dices es cierto? – preguntó el rey.

– Anoche, yo mismo maté al monstruo. Como prueba de que lo que digo es cierto traigo aquí sus siete lenguas. Esto significa que yo lo maté antes de que el leñador con su hacha cortase las cabezas del monstruo. Comprobad si las cabezas que trajo el leñador tienen lengua o no.

El rey, tras ver que lo que decía el chico era cierto, mandó expulsar del pueblo al leñador inmediatamente y casó a su hija y al hijo del pescador ese mismo día, como había prometido. Los recién casados disfrutaron del banquete y de una gran fiesta. El chico estaba feliz. Ahora podría volver a su casa a buscar a su familia para que vivieran todos en aquel maravilloso pueblo.

La fiesta terminó y la hija del rey acompañó al joven a su habitación. Cuando llegaron, el chico se asomó a la ventana para respirar el aire fresco de aquel lugar y vio a lo lejos un castillo rodeado de unas extrañas luces.

– ¿Qué es aquello? – preguntó a la hija del rey.

– Es el castillo de irás y no volverás – respondió la princesa-. Allí vive una vieja y malvada hechicera. Todos los que van desaparecen. Nadie sabe qué sucede, pero ninguno de los que han ido a capturar a la bruja ha conseguido volver. Mi padre ha prometido regalar el castillo y todas las tierras que lo rodean al que consiga acabar con ella.

Entonces el chico tuvo una idea. Esperó a que la princesa se quedara dormida y salió del castillo en silencio. Se montó en el caballo más veloz del rey y con una lanza se dirigió a toda prisa hacia el castillo de la bruja. Cuando llegó, vio a cientos de hombres tumbados en el suelo sumidos en un profundo sueño.castillo-de-neuchwanstein

Mientras los intentaba despertar para que le ayudaran a acabar con la bruja, ésta, desde una ventana, le lanzó su poderoso polvo del sueño y se quedó dormido junto a los demás. En ese momento, su hermano, que nunca se había separado de la botella que le había dado cuando se marchó, vio cómo el agua iba cambiando de color. Preocupado, salió de casa y cruzó sin descanso el bosque durante varios días y varias noches hasta llegar al pueblo. Era ya muy tarde cuando la princesa, que estaba asomada a la ventana de la habitación para ver si volvía su amado, vio llegar al hermano cansado del viaje. Bajó a buscarlo creyendo que era su
esposo.

– Te he echado mucho de menos – dijo la princesa-. ¿Dónde has estado este tiempo?

Él, que no quería preocupar a la princesa, le respondió:

– He ido a ayudar a mi hermano porque estaba en problemas.

La hija del rey, más tranquila, acompañó al que creía su marido a la habitación. Al llegar a la ventana, el hermano preguntó a la princesa:

– ¿Qué es aquel castillo que se ve desde aquí?

– Te dije que es el castillo de irás y no volverás. No vayas, por favor, me da mucho miedo la malvada hechicera que vive allí.

El chico comprendió dónde podría estar su hermano. Cuando la princesa se durmió, salió de la habitación en silencio, y corrió con un caballo hasta el castillo de la bruja. Al llegar, vio a su hermano dormido en el suelo. Se bajó del caballo para despertarlo, pero mientras lo intentaba, la bruja, que vigilaba todo desde una ventana, le lanzó su poderoso polvo del sueño. Algo iba mal para la bruja: el chico no se dormía. Le lanzó más y más polvo pero no tenía efecto.

 preincesa celeste Fue entonces cuando la bruja, completamente encolerizada, se lanzó desde la ventana hacia el joven y agarró con sus feas manos el cuello del chico para acabar con su vida. Él sentía que ya no tenía aire e intentaba quitar las manos de la bruja de su cuello, cuando, de pronto, tocó la espina que llevaba colgada y recordó las palabras de su padre. Con fuerza, clavó la espina en una mano de la bruja, que se quedó paralizada. Después, en un segundo, su horrible figura se convirtió en un
humo negro, desapareciendo así para siempre.

El sol empezaba a salir y todos los hombres que estaban dormidos alrededor del castillo de la bruja empezaron a despertarse. Cuando todos se despertaron, dieron las gracias al nuevo héroe por salvarles del hechizo de la bruja y lo llevaron a hombros hasta el castillo del rey. Allí, el rey y la princesa salieron a recibirlos.

La princesa, al ver que su marido no era uno, sino dos, y que además venían acompañados de todos los valientes que intentaron desde hace años acabar con la bruja, pidió una explicación. Los dos hermanos le contaron toda la historia, y el rey, muy contento por el valor que había mostrado el muchacho al haber derrotado a la bruja, mandó ir a buscar a sus padres y les regaló, como había prometido, el castillo para que vivieran tranquilos el resto de su vida.

El hijo que se había casado con la princesa vivió feliz junto a ella, y muchos años después se convertiría en el rey del lugar. El nuevo rey tendría siempre como consejero a su hermano, del que nunca volvería a separarse.

El Hada y la sombra (para la lealtad)


hada del lago Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el Hada del Lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos.

El Hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se asustó. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, el Hada y sus 50 más leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aún más terrible y duro que lo había anunciado el hada. Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche y vagaron perdidos por el desierto sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedó uno, Sombrallamado Sombra. No era el más valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el más listo o divertido, pero continuó junto al hada hasta el final. Cuando ésta le preguntaba que por qué no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo:

«Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y eso es lo que hago. No voy a dar media vuelta sólo porque haya sido verdad que iba a ser duro».

Gracias a su leal Sombra pudo el Hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruoso Guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un último gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días…

La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero al llegar la noche, todas las sombras acuden al lago, donde consuelan y acompañan a su triste Hada.

De: Pedro Pablo Sacristán

Eragon – Christopher Paolini


ChristopherPaolini

Christopher Paolini nació en el Valle del Paraíso, Montana (Estados Unidos) el 17 de noviembre del año 1983; es un gran amante de la ciencia ficción y de la fantasía. Paolini fue educado en su propia casa por sus padres y se graduó de la preparatoria a los 15 años, la misma edad en la que empezó a escribir Eragon.

El amor que sentía Paolini por la magia de los relatos le llevó a crear una novela que le hiciera disfrutar mientras la leyese. Con diecinueve años ya era un autor reconocido internacionalmente por el primer volumen de “El Legado” que recopila los libros: Eragon, Eldest, Brisingr y un cuarto aún inconcluso.

eragon_01_1024 Todos los personajes de Eragon son producto de la imaginación de Paolini excepto Ángela, la herbolaria, que está vagamente basada en su propia hermana.eragon01 Empleó un año en escribir el primer borrador de Eragon. Dedicó un segundo año a revisar el libro y, a continuación, se lo dio a sus padres para que lo leyeran. La familia decidió publicar el libro ella misma, por lo transcurrió un tercer año dedicado a otra ronda de revisiones, el diseño de la portada, la composición del manuscrito y la creación de los materiales de marketing. Durante este tiempo Paolini dibujó el mapa para Eragon, así como el ojo de dragón que aparece dentro de la edición en pasta. Por último, el manuscrito fue enviado a la imprenta y llegaron los primeros ejemplares que constituyeron un gran éxito.

A raíz de este éxito, el 15 de diciembre de 2006 se estrenó la primera película de la saga en Estados Unidos a cargo de 20th Century Fox pero no fue fiel del todo a la novela. Hace poco en el portal alemán Elbenwald se ha anunciado que la cuarta y última parte de la serie El Legado saldrá en otoño de 2011.

En cuanto a la sinopsis, podréis comprobar que es de lo más apasionante:

“Cerca del albor de los sueños, en la vasta superficie de Alagesi, en una aldea llamada Ellesmera, vive Eragon con su tío y su primo llamado Roran. Una mañana, el joven descubre en el bosque una extraña piedra con forma de huevo, en cuyo interior late una dragona que lleva más de un siglo esperando encontrar al jinete que pueda domesticarla (Shafira) . Eragon es le primero en muchos años, su nombre esta llamado a devolver la paz a una tierra que en breve padecerá el ataque de Galbatorix un rey despótico y perverso que lidera una horda de criaturas repulsivas. Cuando comienza a ser victima de Galbatorix, Eragon huye de Ellesmera con otro jinete llamado Bron, a unas montañas en las se encontraban escondidos los Vardenos. Durante el viaje Eragon tiene un sueño de una elfa llamada Arya diciéndole que estaba atrapada en el castillo de Galbatorix  por haberle enviado el huevo que encontró …”

Espero que os guste leerlo.

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Los doce signos del horóscopo oriental


HORSCO~1

Hace mucho, mucho tiempo, había un dios que vivía en el fondo de una montaña. El dios quería hacer una fiesta y decidió enviar una carta a todos los animales del país para invitarles.
La carta decía:

«He decidido hacer una fiesta el primero de enero y me gustaría que vinierais. Para que sea más divertido haremos una carrera. Según el orden en el que lleguéis, Persianestableceré la jerarquía de todos los animales y a cada uno le corresponderá un año.»

A los animales les pareció muy buena idea y todos querían ser los primeros para ser el jefe. Pero a uno de los animales, el gato, le dio pereza leer la carta y decidió preguntarle a la rata.
La rata, que era muy traviesa, le contestó:

– El dios que vive en la montaña nos invita a una fiesta y hará una carrera para decidir nuestra jerarquía -Pero entonces le mintió añadiendo- tenemos que llegar el 2 de enero.

El gato, que no sospechó que la rata le había dicho una fecha equivocada, le dio las gracias y se fue.
La noche del 31 de diciembre los animales decidieron irse a dormir temprano para poder levantarse pronto y ser los primeros. Solo el toro dijo: rata pokemon

– «Yo ya saldré ahora porqué soy muy lento caminando».

La rata, que lo oyó, decidió aprovecharse y subió a su lomo exclamando:

– «¡Qué bien se está aquí!». 

El toro, que no se percató de nada, siguió caminando.
Al día siguiente por la mañana, todos los animales menos el gato salieron corriendo hacia la casa del dios. Cuando el día ya despuntaba el toro fue el primero en aparecer en el lugar fijado. Pero el primero en llegar no fue el toro. ¡Fue la rata! El pequeño animal saltó desde el lomo del toro y fue corriendo hasta donde estaba el dios a quien saludó con un «¡feliz año nuevo!». El toro se sintió humillado y llegó el segundo.

Los otros animales llegaron después. El tercero fue el tigre, el cuarto la liebre y el quinto el dragón. Les siguieron la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y, por último, el cerdo. El dios les dio la bienvenida a todos y empezaron la fiesta, que duró todo el día.

El gato llegó cuando la fiesta ya se había acabado. Cuando vio que todo el mundo ya se marchaba se enfadó mucho y gritó a la rata:

– «¡Me has engañado!».

La rata tuvo miedo y se puso a correr, mientras el gato la perseguía.

Y es por culpa del engaño de la rata, que el gato no forma parte de los animales del horóscopo chino. Por eso, desde entonces, los gatos persiguen a las ratas.

Cuento popular japonés

Las ranas pidiendo rey – La Fontaine


Ya sabéis que las ranas viven en los estanques, cerca del agua. Una ves había muchas ranas, vivían felices. Nadie les mandaba. No tenían alcalde, ni gobernador, ni rey. Y un día se reunieron todas para decir que querían un rey, como las hormigas y las abejas …ranas

– ¿Pero  a quién se lo pedimos? – decía una.

– ¿Y quién va a ser el rey? – decía otra.

– No, no amigas, se lo pediremos a Júpiter, que es el dios que más puede – dijo la rana más sabia.

Y todas se pusieron a croar fuerte, fuerte …

Pero Júpiter no les hacía caso. Tanto gritaron que al fin el dios supremo comprendió que querían un rey y desde el Olimpo les arrojó al estanque un tronco muy gordo. Al caer de tanta altura, hizo un ruido espantoso. Las ranas se asustaron, se zambulleron dentro y el estanque quedó en silencio.

dragon agua juliabaez Pasó un poco de tiempo. Una rana asomó la cabeza. Vio aquel pedazo de madera, llamó a las ranas y dijo:

– ¡Hermanas, ese rey, que nos ha enviado Júpiter, es un zoquete!

Y se pusieron en corro, se subieron al leño y de reían de él.

Volvieron a pedir a Júpiter un nuevo rey. Júpiter, enfadado, les mandó un dragón. El dragón las perseguía, las mordía, y, al menor descuido, se la comía vivas.

Las ranas tuvieron miedo y dijeron otra vez a Júpiter que el nuevo rey era un tirano, que se tragaba a las ranas y que no le querían. Y Júpiter les contestó:

– ¡Sois tontas!: soportad lo que os dí, porque no sabéis los que pedís.