La leyenda de los delfines


Cuenta la leyenda que Dioniso, el dios griego del vino y del placer, embarcó un día en undionisio navío zarpando hacia la isla de Naxos. Había adoptado el aspecto de un joven mortal para no llamar la atención de los marineros. Pero, durante el trayecto, escuchó una de sus conversaciones: proyectaban venderle como esclavo en Asia.

Ciego de ira al enterarse de sus proyectos, Dioniso usó sus poderes divinos: convirtió los remos en serpientes, una viña empezó a crecer a una velocidad prodigiosa invadiendo rápidamente todo el barco, mientras que el sonido de las flautas, llegado de ninguna parte, resonaba por todo el barco.

Estos fenómenos prodigiosos alarmaron a los marineros. Atemorizados, su única escapatoria fue tirarse al agua. En plena mar, se hubiesen ahogado si Poseidón, en su benevolencia, no hubiese decidido convertirles en delfines. El dios de la mar los acogió así en su reino.

Pero les impuso a cambio una misión: la de ayudar a los hombres en peligro en el mar.

delfines

De: http://marenostrum.org/

La llama que se creía Dios (para la humildad)


En aquellos tiempos, cuando los incas reinaban, era costumbre criar llamas en el corral comunal del pueblo.
llamaEn cierta ocasión, un sacerdote acudió allí con la finalidad de llevarse una llama, para usarla como bestia de carga y transportar objetos sagrados hasta el templo del Sol.
Conforme a la costumbre, el sacerdote vistió al animal con lujosas prendas, lo cargó con los objetos sagrados e inició su marcha por las empedradas calles del pueblo.
Durante el recorrido hacia el templo la gente se detenía para reverenciar los objetos que llevaba la bestia sobre el lomo.
La llama notó la actitud de la gente y creyó que ella era el motivo de los respetuosos saludos y veneraciones.
Sintiéndose con derecho a ser mejor tratada, decidió no andar un paso más mientras no la despojaran de la carga que llevaba.
El sirviente del sacerdote hacía esfuerzos para moverla, pero ésta permanecía inmóvil, sin mirar a nadie, con un gesto de desprecio y altivez:

– Una llama de mi condición no puede ser tratada como bestia de carga- pensaba para sí misma la incauta.cuento-llama-creia-dios
El sirviente se quejó ante el sacerdote de la terquedad de la llama.
El sacerdote se acercó y descubrió la razón por la cual el animal no acataba ninguna orden. Entonces, levantando su vara, dio en el lomo del camélido mientras le decía:
–¡Llama tonta! Camina, que la gente no se arrodilla ante ti, sino ante la carga que llevas encima; ya verás como cuando termines tu recorrido, nadie se acordará de ti.

La llama, apremiada por el varazo reanudó su marcha, aunque a pesar de esa humillación, no dejó su gesto altanero, aquel que han heredado sus descendientes y que siempre exhiben cuando las miramos.

De: http://diarioinca.org/

Basta una cebolla – J. L. Martín Descalzo


¿Conocéis la fábula rusa de la cebolla?

nina-malaCuenta que un día se murió una mujer que no había hecho en toda su vida otra cosa que odiar a cuantos la rodeaban.

Su pobre ángel de la guarda estaba consternado porque los demonios, sin esperar siquiera el juicio final la habían arrojado a un lago de fuego en el que esperaban todas aquellas almas que estaban como predestinadas al infierno.

¿Cómo iba a salvar a su protegida? ¿Qué argumentos presentar en el juicio que inclinasen la balanza hasta la salvación?

El ángel buscaba y rebuscaba en la vida de su protegida y no encontraba nada que llevar a su argumentación. Hasta que, por fin, rebuscando y rebuscando se acordó de que un día había dado una cebolla a un pobre.

Y así se lo dijo a Dios, cuando empezaba el juicio.angel de la guarda

Y Dios le dijo:

– “Muy bien, saca esa cebolla, dile que se agarre a ella y, si así sale del lago, será salvada.”

Voló precipitadamente el ángel, tendió a la mujer la vieja cebolla y ella se agarró de la planta con todas sus fuerzas, comenzando a salir a flote. Tiraba el ángel con toda delicadeza, no fuera su rabo a romperse. Y la mujer salía, salía.

Fue entonces cuando otras almas, que también yacían en el lago, lo vieron. Y se agarraron a la mujer, a sus faldas, a sus piernas y brazos, y todas las almas salían, salían.

cebollaPero a esta mujer, que nunca había sabido amar, comenzó a entrarle miedo, pensó que la cebolla no resistiría tanto peso y comenzó a patalear para liberarse de aquella carga inoportuna.

En sus esfuerzos, la cebolla se rompió y fue condenada.

Moraleja:

Basta una cebolla para salvar al mundo entero, siempre que no la rompamos pataleando para salvarnos nosotros solitos.

¿Por qué se llama al mes: marzo?


marsEl primer mes del calendario romano era “martius” (marzo). Por ser el primero, era el mes que los romanos dedicaban a las mujeres, a la diosa Madre.

Martius proviene de Mars, el dios romano de la guerra porque en este mes se empezaban todas las batallas. También tiene relación con el planeta Marte (el planeta rojo), su color rojo, se relaciona con la sangre y, ha motivado que, desde hace muchísimo tiempo, los antiguos lo consideraran como un símbolo del dios de la guerra.

Actualmente, según el calendario gregoriano, marzo es el tercer mes del año, tiene 31 días y en él encontramos el equinoccio de primavera el día 21.

Tradicionalmente la piedra de marzo es el aguamarina y su flor, el narciso.

También está dedicado al dios de la guerra el segundo día de la semana (antiguamente el tercero) que el martes.

aguamarina y narciso

¿Por qué los gatos eran sagrados en Egipto?


Los gatos formaron parte importante de la cultura del antiguo Egipto; ya fuera como una compañía del hogar o un objeto de adoración, estos animales tuvieron más dominioBast de los egipcios que cualquier otra criatura. De echo, tenían a Bastet, una diosa representada por un gato, destinada a proteger el hogar, los nacimientos y que auguraba armonía y felicidad. Para el culto a la diosa Bastet los sacerdotes solían escoger un gato, con características muy especiales,  como objeto de adoración y veneración por parte del pueblo, que se consideraba la reencarnación de la diosa. El clero de Bubastis constituyó una tríada en la que Atum era su marido y Mihos o Hor-Hekenu (Horus local) el hijo.

Al ser felino, los egipcios asociaban el poder y grandiosidad del león al gato. Identificaban a los leones con la figura del sol que para ellos era muy importante porque su dios principal, dios del sol llamado Ra, moría con la caída del sol por el oeste y volvía a nacer con el amanecer en el este. Este dios, sin embargo, siempre corría peligro durante la noche porque sus enemigos lo atacarían, y es allí donde entra la figura del león, cuyos ojos reflejan los rayos del sol y combaten la oscuridad protegiendo así al dios Ra. Así, que los gatos terminaron siendo esos leones que con sus ojos combatían la oscuridad, llegando a ser los animales más sagrados en esta cultura, teniendo réplicas en templos y pirámides con el fin proteger a los dioses.

tempgatosAl ser el máximo protector de los dioses, el gato se convierte en un semidios que no puede ser propiedad de ningún humano; solamente el faraón tenía el honor de tener propiedad y domesticar a esta criatura sagrada. Por lo tanto, los gatos estaban bajo la protección del faraón y de la ley que prohibía que se vendiera, lastimara o matara a cualquier gato bajo pena de muerte.

Aunque no se conoce exactamente el momento en el que los egipcios comenzaron a domesticar gatos, se considera que fue alrededor del 2000 A.C. Los egipcios llevaban a sus gatos como animales de compañía a cazar, en vez de llevar perros que ya en ese momento eran domesticados con este fin en otras partes del mundo. También se hacían estatuas de gatos y se colocaban afuera de los hogares para proteger a los habitantes de los espíritus malignos.

Cuando moría el gato de la casa la familia se ponía de luto y se afeitaba la cabeza y las cejas. Los embalsamaban, a algunos los ponían en pequeños sarcófagos y los enterraban en importantes necrópolis de gatos. Cuenta una leyenda que durante la invasión de los persas  éstos sostenían gatos frente a sus escudos y los egipcios se rendían para no lastimar a ninguno. De esta forma perdieron la ciudad de Pelusio (Port Said).gatos

Existían los Festivales de Bastet en homenaje a la diosa que he mencionado al principio y que se realizaban los días 1 del mes de Tybi (31 se octubre) y del mes de Paini (abril y mayo).  Otros autores sitúan un festival el día 12 del mes de Tybi, equivalente al primer día de Invierno. Era celebrada en grandes procesiones de barcas en el río Nilo y en ceremonias en los templos consagrados a la diosa. En ellos se criaban gatos que eran su representación , y a la muerte, éstos se momificaban cuidadosamente y se enterraban en tumbas específicas para ellos. Se han encontrado necrópolis de gatos en Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas. En el Templo de Bastet de Bubastis vivían cientos de gatos considerados sagrados y alrededor del Templo había varios cementerios para ellos.

Parte de: http://nuestrorumbo.imujer.com/, http://www.losegiptosdeadina.com/

La leyenda de la primavera


Hace mucho, mucho tiempo, la Tierra vivía bajo el peso constante del invierno. Sus montes estaban permanentemente nevados y la escarcha quemaba los brotes tiernos de las plantas de los prados. Los hombres conseguían con dificultad el sustento y la vida resultaba sumamente dura.

quechuaSucedió entonces que un aguerrido príncipe inca llamado Sumac (bueno), decidió luchar contra la naturaleza e invocar a Inti (el dios Sol) para que calentara la Tierra con mayor vigor. Acompañado por hábiles expedicionarios, se dirigió a la cima de las montañas.

Durante el peligroso trayecto, muchos de los jóvenes quedaron atrás, y los pocos que siguieron fueron sorprendidos por una tormenta de nieve que bloqueó los caminos, sumiéndolos en la desesperación.

– «Los dioses no nos ayudan, Sumac«, manifestó uno de los hombres al príncipe.
– «Abandonemos esta empresa».

Pero Sumac no conocía ni el miedo ni el cansancio; siguió trepando por las cornisas estrechas y congeladas hasta llegar al pico más alto de la montaña. Entonces, con los brazos extendidos, invocó a Inti:Inca_Warriors_06

– «Aparece, ¡oh, señor! y devuelve la vida a nuestra Tierra dormida».

Diciendo esto, con gran esfuerzo, apartó con las manos, las nubes que tapaban el brillo del sol.

Las nubes se deslizaron  y permitieron que los rayos del sol despertaran los brotes de la tierra; la nieve derretida comenzó a caer por las laderas hasta llegar a los valles, y éstos, humedecidos, se llenaron de frutos jóvenes.

Había nacido la primavera. Desde entonces, aparece una vez por año entre los hombres para despertar a Inti de su sueño invernal con su llegada.

Leyenda original quechua

De: http://www.identi.li/

La leyenda de la Mara y el Invierno


Los Tehuelches o Chonkes, contaban el tiempo por 64518392lunas y los años por guanaqueadas. Claro que para llegar a fijar los distintos tiempos, pasaron varios sistemas y formas hasta que lograron establecer el que les pareció más acertado, basándose en elementos naturales, tales como la luna, el sol y los astros.

Cuando no existían las estaciones y los animales  hablaban, cuenta una abuela a los niños, que Elal convocó a todos para ponerse de acuerdo en el tiempo de duración de cada estación:

– Mis hijitos necesitan mamar durante tres lunas para poder crecer bien y ser fuertes. Dijo mamá Guanaca.

– De manera que ese tiempo debiera ser el de más sol y de mejor pasto para que las madres tengamos energía y ellos puedan valerse por sí solos.

– También pienso lo mismo – acotó un Kaikén, estirando el cuello por encima de un Pato Barcino – nosotros también tenemos que criar a nuestros hijos.Elal.jpg

– ¿Desde cuándo los Kaikenes maman?

Dijo el alegre Chingolito, saltando a la rama más alta del calafate, mientras atrapaba a un distraído Mosquito.

– Además, habiendo calor y agua, crecerá el pasto del que nos alimentamos y donde podremos esconder los nidos para que los Zorros y los Gatos no los vean.

– Necesitamos frío. Dijo el Zorro, sin hacer caso al Kaikén . Eso nos afirma el pelo, ya que cuando hace calor, empezamos a pelechar.

– ¡Nos moriríamos de frío!, acotó un Pecho Colorado, trepando a una rama de moye para estar mejor ubicado.

– ¡Haciendo una buena cueva en una barranca, no hay frío que valga! Manifestó doña Lechuza, girando la cabeza para ver si alguien la apoyaba.

– ¡Eso es! Nosotros los cazadores preferimos el frío y la nieve. En la nieve se puede rastrear mejor y como las noches de invierno son tan largas, podríamos dormir mejor sin que nos moleste la luz del día. Opinó el Puma, de acuerdo a su lógica.

– Si todo el año fuera invierno, muchos nos iríamos para siempre a otros climas más cálidos. Mejor sería que todo el año fuera verano, para no tener que viajar tanto. Acotó el Flamenco que estaba parado en una pata.

– ¿Y si fuera mitad y mitad?, así nosotros viviríamos más felices con el calor y dormiríamos con el frío. Propuso un Piche, con los ojos entrecerrados.

– Yo propongo, -argumentó la Codorniz-, tres lunas de frío, tres de calor y las otras seis mezcladas.

– ¿Cómo mezcladas? Preguntó doña Laucha asomando su naricita entre las raíces de una mata negra achaparrada.

– ¡Claro!, después del calor ir mermando de a poco para irse acostumbrando, lo mismo después del frío. Respondió la Codorniz.

Dijo el Piche:

– Me parece mucho lío, de esa manera uno no sabría donde comienza uno y donde termina el otro.

Sentenció la Mara:

– Veo que el problema consiste en la duración del invierno y habiendo escuchado las propuestas me parece correcto que dure solamente tres lunas, de esa manera estaríamos todos conformes porque… 

– ¡No, no! ¡Qué sea todo invierno y listo! Interrumpió el Avestruz.

– ¡Eso es una barbaridad! – respondió la Mara resoplando. – ¿Cómo se le ocurre que las doce lunas sean de frío? ¡Nos moriríamos escarchados!

– ¡Y de hambre! Y si tenemos hambre y frío, no podríamos cantar como nos gusta. Sentenció la Calandria.

El Avestruz impertérrito agregó:

– El que quiera calor que se vaya al norte y cuando se canse de disfrutar del sol, que vuelva al sur, donde hallará siempre frío.

-Me parece que la Codorniz tiene razón. – insistió la Mara – sería mejor para todos tener un tipo de clima para que puedan florecer las plantas, madurar los frutos, crecer los pichones y durante las tres lunas de frío, descansar en los refugios y jugar sobre la escarcha.

– ¡No, no, me opongo!, doce lunas de invierno. ¡Qué en el sur sea siempre invierno y en el norte siempre verano!. Entonces uno elige lo que más le guste, dijo el Avestruz.

– Insisto en tres lunas de invierno, de manera que haya clima para todos y no tengamos que irnos para siempre del sur. Manifestó molesta la Mara.avestruz

– No sea porfiada doña Mara… ¡Doce lunas!

– ¡No! ¡Tres he dicho! ¡Es lo más justo!

La discusión subía de tono, mientras los demás participantes iban tomando partido por uno o por otro según las argumentaciones de los disidentes.

– ¡Doce lunas! ¡Doce! ¡Doce!. El Avestruz se iba quedando sin argumento evidentemente y pretendía imponer su porfiada idea gritando su propuesta:

– ¡Tres! Decía una vez más la Mara, golpeando el suelo con su mano. -¡No puede ser de otra manera! La mayoría está de acuerdo con mi propuesta.

– ¡Doce lunas! Seguía gritando el Avestruz, cada vez más afónico.

-¡TRES! Gritó la Mara, dando fin a la discusión con la rúbrica de un manotazo al suelo y no dispuesta a continuar una reyerta sin sentido, dio media vuelta y pretendió entrar a su cueva, pero el Avestruz empecinado en seguir la discusión, la persiguió alcanzando a pisarle su hermosa colita, con tanta mala suerte, que se la arrancó.

Elal, que había escuchado en silencio todas las propuestas, reconoció la razón de la Mara y sentenció:

– Habrá cuatro estaciones de tres lunas cada una: Verano, Otoño, Invierno y Primavera.

Y así fue, aunque la Mara desde entonces quedó sin cola y el Avestruz no se curará jamás de su afonía.

Leyenda popular argentina