Refrán para hoy (85)

Imagen


el que la sigue la consigue

Anuncio publicitario

Tomás, «el que siempre aprende» (para saber perder y ganar)


Aplausos, abrazos, sonrisas, medallas y premios era lo que cada fin de semana recibía Tomás por sus triunfos en todos los partidos de fútbol del parque de su barrio.

futbolista Sus amigos y vecinos lo conocían como Tomás “el que nunca pierde”. Siempre anotaba 10 goles por partido, sus jugadas eran las mejores: tiro de esquina y ¡gol!, tiro libre y ¡gol!, corría de portería a portería y ¡goooooooooooooooool! ¡golazo!

 Cada vez que había partido de fútbol, Tomás “el que nunca pierde” estaba presente como el jugador estrella. Todos los vecinos del barrio se reunían alrededor de la cancha a disfrutar del juego y apenas salía Tomás con su camiseta número 10, la multitud estallaba en aplausos y gritos de alegría:

 -“¡El mejor, Tomás es el mejor!”-.

 Pero había algo que ninguno de los vecinos sabía sobre Tomás, un secreto que a nadie le había contado nunca: para ganar todos los partidos, para anotar todos los goles

¡¡¡ hacía trampas !!!.

 Tomás “el que nunca pierde” le decía al capitán del otro equipo que lo dejara ganar o si no dañaría el balón de fútbol para que nadie pudiera jugar.

 -“¡Me dejas ganar y anotar todos los goles o rompo el balón, ya verás!” –decía justo antes de cada partido.

 Los niños del barrio ya no aguantaban más, se sentían tristes y enojados porque Tomás “el que nunca pierde” recibía premios y regalos sin merecerlo, así que se les ocurrió una idea que no podía fallar para terminar con la injusticia.futbol

 Decidieron darle una cucharada de su propia medicina a Tomás “el que nunca pierde”, le harían creer que de nuevo ganaría cuando en realidad jugarían de manera justa con todas las habilidades que tenían así corrieran el riesgo de que se enfadara y dañara el balón.

 Así llegó el día del partido que todos esperaban con emoción. Asistieron jueces con premios sorpresa y un grupo musical para el final del juego.

 Como siempre, Tomás “el que nunca pierde” se acerco al capitán del otro equipo y le dijo:

 –“¡Me dejas ganar y anotar todos los goles o rompo el balón, ya verás!”-.

 Todo estaba preparado, los vecinos alrededor del parque gritaban y aplaudían de alegría, los jugadores corrieron a la cancha y en tanto entró Tomás, escuchó a la multitud:

 – “ El mejor, Tomás es el mejor”

 Los jugadores estaban en su posición, el arbitro hizo sonar el pito y empezó a rodar el balón.

 Tomás “el que nunca pierde” esperaba que todos los delanteros, los defensas, el volante y el arquero le dieran paso para que pudiera anotar el gol.

 Pero ninguno de ellos hizo caso a sus amenazas y por el contrario jugaron usando las habilidades que tenían pues sabían jugar muy bien aunque nadie se hubiera dado cuenta.

jugadores Tomás no entendía por qué no lo estaban dejando ganar como las veces anteriores, por el contrario, le estaban ganando.

 El partido iba 3 goles a 1 perdiendo el equipo de Tomás cuando el arbitro hizo sonar el pito de nuevo, el partido había acabado, era la primera vez que Tomás perdía y como él era Tomás “el que nunca pierde” se sentía muy mal.

 Tenía tanto mal genio que se le coloreo de rojo la cara, sintió que el corazón le saltaba como pelota en el pecho y que el cuerpo se le calentaba de a poquito, el pobre no soportó más y dio un grito que se escuchó hasta el Sol:

 -“¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh!”-

 -“¿Qué les pasa?, yo soy Tomás “el que nunca pierde, ¿No lo entienden?” –gritó Tomás con todas sus fuerzas.

 Cogió el balón y lo lanzó a la calle, con tan mala suerte que en ese instante iba pasando un camión que le pasó por encima dejándolo como una hoja de papel sobre el asfalto.

 Los vecinos no entendían lo que pasaba, Tomás estaba gritando y llorando mirando el balón que él mismo había lanzado, los jueces estaban en silencio sin saber que hacer y el grupo musical no decía ni una palabra.

 Solo se escuchaba el llanto de Tomás hasta que el capitán del otro equipo le dijo:

 -“Felicidades”-

 Tomás no comprendía y le preguntó:Maskottchen Fußball-WM 1974: "Tip" und Tap"

 -“¿Por qué me felicitas si perdí? ¿Te estás burlando de mí?” –

 El capitán sonrió por un momento, respiró profundo y respondió:

 -“No me burlo de ti, te felicito porque lo mereces, es la primera vez que juegas sin hacer trampa, sin que te dejáramos ganar y aún así anotaste un gol, eso es ganar, alcanzar lo que deseas por tus propias capacidades”

 Tomás dejó de llorar y dijo:

 -“¡Es verdad! , ahora entiendo que no necesito hacer trampas para ganar y que aunque me gusta mucho ser el primero en los juegos, las veces que no gane el juego siempre aprenderé, como hoy, que pude hacer el gol con mi esfuerzo y mi trabajo”-

 -“¡Así es! Las pequeñas derrotas siempre traen algo que aprender para que con cada aprendizaje podamos ganar solo en momentos importantes”–afirmó con alegría el capitán del otro equipo

 – “Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, se siente uno  mejor al anotar 1 solo gol sin trampa que 10 goles con trampa”-contestó Tomás bajando la mirada.

 -“¿Qué te pasa Tomás, no estás contento por haber aprendido?”-preguntó uno de los jueces

 -“Claro que estoy contento, estoy feliz por haber aprendido pero ahora dañe el balón y no podremos jugar, además no quiero que me llamen más Tomás “El que Nunca Pierde” -dijo en voz baja.

 Los jueces sonrieron y dijeron a los dos equipos de fútbol:

pelota FUTBOL

-“ Por dar una enseñanza tan importante para la vida, los niños de este barrio se merecen este premio sorpresa”.

 Los dos equipos abrieron el premio sorpresa y empezaron a reír al darse cuenta que era: ¡un balón de fútbol nuevo!

 Todos se abrazaron de felicidad y Tomás dijo de corazón: “Ya no quiero que me conozcan como Tomás “el que nunca pierde”, prefiero que de ahora en adelante me llamen Tomás “el que siempre aprende”.

 Los vecinos no podían estar más orgullosos y felices, los jueces aplaudían, el grupo musical tocaba una canción y los niños saltaban de alegría mientras gritaban al mismo tiempo:

 – ¡El mejor,Tomás es el mejor! ¡Nuestro equipo, nuestro equipo es el mejor”-

 De: Luisa Fernanda Castillo Abella. (Psicóloga Universidad Católica de Colombia).

Educar en valores: saber ganar y perder


“Lo importante en la vida, no es el triunfo sino la lucha. Lo principal no es haber vencido, sino haber luchado.”  Pierre de  Coubertin.

Todos nos alegramos mucho cuando ganamos un juego, a un deporte, a otra persona pero … ¿Y si perdemos?.

En la vida casi todo es competir, competimos diariamente en la familia, en los estudios, en el trabajo, en los negocios, en el deporte, en la sociedad, por el dinero, por el amor, contra las enfermedades, contra la conciencia, contra las virtudes y valores humanos, etc. En esas competiciones se gana o se pierde, muy pocas veces se empata. Por eso es muy importante aprender a saber ganar y a saber perder (respetando al rival y sin hacer trampas)..

Saber ganar no solo es vencer, saber alcanzar unas metas para conseguir prosperar, lograr y obtener los objetivos o triunfos propuestos, sin vanagloriarse, ser egoístas y hacer trampas. Saber perder también es bueno, es aprender una lección que si se aprovecha, se puede sacar de ella una buena experiencias e incalculables beneficios.

Se aprende a perder, perdiendo. En la vida hay que saber perder, aunque se haya entrenado muy duro para ganar.

Enfadarse después de perder es algo normal, no es sólo cosa de niños y llevar a la práctica la famosa frase de consolación «lo importante es participar» es un reto que requiere esfuerzo y voluntad por parte de cada uno. Para los niños es más difícil todavía porque no tienen la madurez emocional necesaria para controlar sus sentimientos, son muy egocéntricos por su condición de niños, desean ser el centro de atención de todos los que les rodean y no llevan bien eso de no obtener lo deseado.

Tener un mal perder lleva a algunos niños a no querer participar en los partidos o competiciones cuando sospechan que van a perder, a abandonar y a echar la culpa al entrenador o a cualquier otro responsable de sus lamentos. Perder con una sonrisa es muy complicado, pero es importante enseñar a nuestros hijos un grado de tolerancia a la frustración para que el mundo no se hunda a sus pies cuando no se logra lo que se desea.

Resulta esencial que nuestros hijos comprendan que unas veces se gana y otras se pierde, que no saber perder hará que se ganen la antipatía de sus compañeros y que ser un tramposo para lograr la victoria sólo conseguirá que los demás le cuelguen el cartel y prefieran no jugar con él porque no practica el juego limpio.

Saber perder con nobleza, ayuda a fortalecerse mentalmente y a tolerar la hipotética frustración, del hecho de aceptar y asumir con humildad, la victoria ajena. No importa sentirse triste y decepcionado, por el gran esfuerzo realizado, pero nunca debe permitirse reacciones desproporcionadas. La honestidad hace verdaderos vencedores, aunque hayan perdido.

Los padres tenemos que enseñar a nuestros hijos, el aprender a ganar, aunque la vida no es un camino de rosas, para que no se crean, más de lo que son y cuando llegue, acepten el perder, no creyéndose ni más ni menos, de lo que son. Enseñarles a tolerar la frustración, de saber perder con dignidad, y en su caso, a saber sobreponerse. También enseñarles el valor del sacrificio, del esfuerzo y del trabajo duro y constante, en su formación y en su autodominio, el cual se forja con el trabajo duro y callado, sin importar, si se gana o si se pierde.

Los que de verdad saben ganar, nunca deben humillar a los que han perdido, deben dar la imagen de discreción, prudencia, sencillez, modestia, humildad, etc.El hecho de ganar, conlleva el saber reconocer el esfuerzo realizado por el contrincante, respetándole, alabándole y reconociéndole su mérito al competir.

Es muy duro y muy difícil, saber perder con elegancia y respeto hacia el que ha ganado, y felicitarle, agradecerle y reconocerle, que lo ha hecho mejor.

Para lograr estos objetivos es fundamental que los niños se acostumbren a oír la palabra NO, porque el NO también educa, que conozcan el verdadero significado de la palabra respeto, que evitará la humillación y el ridículo del perdedor, y que nuestro ejemplo sirva para el comportamiento del niño en el futuro. Ganar unas veces y perder otras es el precio por disfrutar de una actividad compartida.

Por cada victoria que se consigue, uno ha perdido la cuenta de todas las derrotas que ha sufrido, pero eso es lo que hace que cada victoria sea más grande.

¿Cómo hacerlo?:

  • No debemos darle siempre todo lo que pida simplemente para tenerle contento y no oír sus gritos y lamentos. Establecer límites en su vida diaria y que se acostumbre de vez en cuando a escuchar un “no” le ayudará a no enfadarse cuando lo oiga en boca de sus amigos.
  • Enséñales con nuestro ejemplo. Si le dicimos que lo importante es participar y pasar un buen rato y que no hay que enfadarse cuando se pierde, y luego ve a sus padres gritar como locos delante del televisor mientras vemos perder a nuestro equipo de fútbol, difícilmente nos hará caso.
  • También debe saber ganar y no alardear de su victoria ni humillar y ridiculizar al perdedor, puede ser que algún día le paguen con la misma moneda.
  • Cuando juguemos con él a algo, es bueno que le dejemos ganar alguna vez para aumentar su autoestima, pero también que se acostumbre a perder.
  • Mientras jugamos podemos hacer comentarios para enseñar al niño cómo debe reaccionar: “Vaya, lo has hecho muy bien esta vez” o “De acuerdo, he ganado esta partida, pero eres un buen contrincante. No sé si podré ganarte la próxima vez”.
  • Debemos explicar a nuestro hijo lo que puede ocurrir si se enfada al perder. Lo más probable es que acabe cayendo mal a los otros niños y que ninguno quiera jugar con él.
  • No le consintamos que se enfade, chille o actúe antideportivamente. En este caso será mejor excluirle del juego hasta que se calme.
  • Cuando veamos algún espectáculo deportivo con él, hay que incúlcarle que los rivales no son enemigos y que pasar un buen rato es más importante que ganar.
  • Se le debe enseñar a jugar limpio. Hay que establecer reglas y respetarlas, por eso si son pequeños no debe haber muchas. Además, éstas no se pueden cambiar cuando a uno le interesa.

Cuento recomendado: Tomás, «el que siempre aprende», Las sillas mágicas

Parte de: http://www.guiainfantil.com/, http://www.todopapas.com/  y http://blog.micumbre.com/

¿Por qué tiene cinco anillos la bandera olímpica?


jo

En 1914, Pierre de Coubertin eligió el emblema con cinco anillos de cinco colores diferentes: amarillo, azul, negro, rojo, verde, sobre el campo blanco del papel. Según el Comité Olímpico Internacional (COI), los anillos olímpicos representan la universalidad de los Juegos. Estos cinco anillos representan las cinco partes del mundo que se han unido al Olimpismo y que han aceptado competir sanamente. Además, los seis colores combinados representan a todas las naciones sin excepción, es decir, al menos uno de los colores está en cualquiera de las banderas de los distintos países del mundo. Actualmente existen siete teorías sobre qué color de anillo representa a cada continente, aunque la más valorada es la que dice que el azul representa a Europa, el amarillo a Asia, el negro a África, el rojo a América y el verde a Oceanía.

mapa colores olímpicos

¿Por qué tenemos agujetas?


agujetas Cuando forzamos músculos, la presión que hay entre ellos aumenta, es entonces cuando se producen micro-roturas de las fibras musculares y el tejido situado junto a ellos. Los actuales estudios apuntan como principal causa de las agujetas a una reacción inflamatoria en respuesta a las micro-lesiones de músculos y tendones que se producen al no estar el músculo adaptado a la intensidad del ejercicio.

Estas pequeñas roturas se auto-reparan, pero producen ese molesto dolor que, normalmente, tarda varios días en desaparecer.

Para evitarlas, lo primero es realizar, antes de forzar los músculos y tendones, un buen calentamiento y empezar con poca intensidad. Si aún así al día siguiente las tenemos, el tomar un vaso de agua con azúcar no sirve para nada, antes se hacía esto porque se pensaba que el agua con azúcar disolvía los cristales que teóricamente pinchaban y producían el dolor, estudios realizados a deportistas nada más realizar el ejercicio, han demostrado que ni siquiera existen estos cristales después del entrenamiento, parece ser que lo más efectivo es el tratamiento con antiinflamatorios y, ante todo:

  • Realizar estiramientos suaves de la zona dolorida.
  • Masaje terapéutico.
  • Frío en la zona dolorida.

.

Educar en valores: la constancia y el esfuerzo


Como todos sabemos, las personas que triunfan generalmente han aprendido a desarrollar una gran capacidad de esfuerzo y la constancia a la hora de llevarlo a cabo, algunos de ellos partiendo de condiciones muy adversas. Son ejemplo de ellos muchos de los músicos que oímos: Monserrat Caballé, Plácido Domingo, o de los deportistas que conocemos como: Rafa Nadal, Pau Gasol, Messi, Pedrosa …

Como véis son valores que aportan la práctica del deporte y el estudio de la música por la constancia y el esfuerzo que suponen.

Debemos enseñar a nuestros hijos a desarrollar una gran capacidad de esfuerzo es lo que les permitirá continuar a pleno rendimiento mientras que otros tiran la toalla. Podrán plantearse metas y retos que otros sólo se permitirán soñar, renunciando a aspirar por considerarlos inaccesibles, es decir, enseñarles a ganarse su propia suerte y luchar por ella, por lo que quieren conseguir.

Para ello es necesaria la constancia, es como trazarles un plan de entrenamiento que no se debe abandonar en ningún caso, tal y como lo hacen los deportistas.

Ambos valores son imprescindibles para el crecimiento personal y superación de nuestros hijos y podemos empezar por enseñárselos mediante el estudio, es decir, deben tener un plan de estudios diario.natación

¿Cómo ayudarles?:

  • Dirigirles y aconsejarles en la planificación y organización del tiempo de estudio.
  • Revisar tanto el trabajo realizado como la asimilación del mismo. Nunca debemos hacer el trabajo por ellos.
  • Orientar en vez de imponer. Tenemos que ser pacientes y esperar a que progresivamente nuestros hijos vayan tomando sus propias decisiones.
  • Valorar más el esfuerzo que sus resultados (calificaciones, notas…).
  • Cuidar las condiciones en las que estudian (el sitio adecuado, horas de sueño, la alimentación…

¿Qué NO debemos hacer?:

  • No compararles con otros hijos o amigos.
  • No criticarles como personas, sólo corregirles sus errores.
  • No inculcarles una visión negativa de la vida. Siempre debemos esforzarnos en ser positivos con ellos.
  • No proyetar sobre nuestros hijos nuestras propias frustraciones, temores o ansiedades.
  • No hacerles culpable de los problemas o tensiones familares.

Podéis pinchar sobre este enlace: técnicas de estudio para ayudar a los más mayorcitos; con los más pequeños podemos ir poniendo tareas aunque no traigan del cole, es decir, acostumbrarles a hacer algo cada tarde a una hora determinada, un cuadernito de ejercicios, unas cuentas, lecturas, … simplemente acostumbrarlos a sentarse a hacer tareas cada día.

Lecturas recomendadas: Simbad el marino, El arpa mágicaLa vívora y la culebra de agua, En busca del tesoro, Las monedas del abueloEl tesón del pajarito , El burro y el pozo