La perdiz y la tortuga


La perdiz y la tortuga vivían en el mismo rincón de una inmensa llanura de África pero casi nunca hablaban. Poco se encontraban frente a frente porque el ave, vanidosa y arrogante, nunca se dignaba bajar de las ramas de los árboles o interrumpir su vuelo para entablar una conversación con la tortuga. Ni si quiera la saludaba desde arriba, sólo la miraba despectivamente.perdiz

Un día, la perdiz descendió al suelo a picotear unas semillas y justo en ese instante la tortuga pasaba caminando lentamente por ahí.
-Hermana tortuga -le dijo la perdiz-, ¿no te da vergüenza ir siempre tan despacio? ¿No te da envidia verme a mi, tan bien dotada, mucho mejor que tú? ¿No te causa celos ver como vuelo y cómo corro, cosas que tú no puedes hacer de ningún modo?
-No- repuso lentamente la tortuga-. Pienso que dichosa tú, que puedes acabar en una carrera un camino que me lleva todo un día a mí. Pero no te envidio. Mi lentitud también tiene sus ventajas.
-¡Bobadas!- contestó despreciativamente la perdiz-. Eso lo dices por decir. ¿Qué ventajas puede tener ser lento y pesado? Eres esclava de tu caparazón, estás condenada a andar siempre por lo bajo y ni siquiera puedes correr. Yo en cambio soy libre, todo me favorece.
Poco tiempo después, los cazadores de una lejana aldea prendieron fuego a la vegetación de la llanura para hacer salir a los animales y así poder cazarlos más fácilmente. Las llamas crecieron muy alto, se expandieron con rapidez y se acercaban al rincón en donde vivían la perdiz y la tortuga.
La perdiz no hacía más que vanagloriarse de que podría salvarse de las llamas volando a gran altura y se reía de la tortuga.
-Te vas a asar, el fuego correrá más rápido que tus cortas patas y te alcanzará -le gritaba la perdiz a la tortuga desde lo alto.

Cuando las llamas llegaron, la tortuga, para protegerse, setortuga escondió en un hoyo que había dejado la pata de un hipopótamo en el suelo, y se metió dentro de su caparazón, de manera que nada le ocurrió. En cambio la perdiz quiso lucirse y hacer gala de sus dotes, y se preparó para emprender el vuelo, pero el humo era tan denso que tan pronto abrió sus alas se asfixió y cayó en medio del fuego.
Cuando todo pasó, la tortuga salió de su escondite sana y salva y preguntó por la perdiz, extrañada de no verla haciendo alarde de cómo había logrado salvarse del fuego gracias a su rapidez y habilidad.
Al enterarse de lo que le había sucedido, lamentó que esas dotes de las que  se sentía  tan orgullosa, no hubieran ayudado a la pobre perdiz a escapar del fuego.

Cuento africano

El otoño – Vivaldi


El concierto nº 3 “El Otoño” en fa mayor, es más conocido como “El otoño”.

Vivaldi compuso sus Cuatro estaciones basándose en cuatro sonetos. Este es el correspondiente al otoño:baco1

Celebra el aldeano con bailes y cantos
de la feliz cosecha el bienestar,
y del licor de Baco abusan tantos
que termina en el sueño su gozar.
Deben todos trocar bailes y cantos:
pues el aire templado da bienestar,
y la estación invita tanto a tantos
de un dulcísimo sueño a bien gozar.
Al alba, el cazador sale a la caza
con cuernos, perros y fusil, huyendo
corre la fiera, síguenle la traza;
Ya asustada y cansada del estruendo
de armas y perros, herida y amenazada,
harta de huir, vencida ya, cae muriendo.

Primer movimiento: Allegro

Los alegres campesinos celebran con danzas y cantos la recolección de la cosecha, musicalmente la danza esta escrita en un compás de 4/4 en donde las figuras rítmicas son iguales para el solista como para toda la orquesta, el cambio rítmico del solista en arpegios de dobles corcheas describe a un borrachín que después de varias travesuras al fin se queda dormido. Si ponemos atención podemos distinguir estas tres partes:

Ver otoño1
  • El baile y el canto de los campesinos – La orquesta interpreta una bella y sencilla melodía de carácter bailable que servirá de trama principal y funcionará como estribillo entre las diferentes intervenciones de la orquesta o el solista. La misma melodía se repite pero esta vez una octava baja. Un segundofiesta_guajira_01 fragmento de la melodía, a modo de respuesta a un enunciado, hace su aparición en la orquesta. El fragmento anterior desemboca ahora en la reexposición de la melodía principal, que igualmente se repite con menos intensidad (piano). El violín solista interpreta con dobles cuerdas la melodía a dos voces, intentando evocar el canto alegre y distendido de los campesinos. El bajo continuo dibuja la base armónica de la danza. Se repite siempre como si de una respuesta (en piano) se tratase. Un nuevo motivo inspirado en la melodía principal es interpretado (y repetido en piano) por el solista. El carácter bailable de este movimiento lo podemos apreciar a lo largo de todo el desarrollo temático. El tema principal es repetido, a modo de estribillo, por toda la orquesta. Primera incursión del solista presentando material melódico propio, basado principalmente en arpegios, la primera parte, y la segunda en escalas descendentes. La orquesta interviene con el motivo principal extraído del tema y siempre para dar paso al violín solista que desarrolla escalas y arpegios a gran velocidad. La orquesta reexpone el tema principal esta vez en una tonalidad diferente a la original (menor). Continúa el discurso con una progresión que nos conduce a la reexposición del tema, ahora en la tonalidad mayor original.
  • dibujo_de_borracho El borracho  – Vivaldi emplea el violín solista para describir a un borracho amigo del vino joven que nos proporciona el otoño. Escalas ascendentes y descendentes, florituras de todo tipo interpretadas por el solista con el discreto acompañamiento del bajo continuo. La orquesta reexpone el tema principal de la danza. Una nueva sección de la danza es presentada tímidamente por la orquesta. El borracho vuelve a hacer su aparición representado en las rápidas escalas del violín solista.
  •  El borracho dormido – La calma llega a este primer movimiento de “El otoño”. Una melodía compuesta con figuras largas es interpretada por el solista queriendo describir la tranquilidad bucólica del borracho durmiendo. Se repite la melodía anterior, ahora desarrollada a partir de notas largas del violín solista y el acompañamiento de la orquesta, dibujando con rítmicas figuraciones la tranquilidad y profundidad del sueño. Reexposición del tema principal con toda la orquesta indicando el final del primer movimiento. Observamos en la instrumentación los diferentes colores que vemos en el otoño: ocres, verdes oscuros, amarillos y todo un abanico cromático propio de la estación otoñal, que Vivaldi nos describe a través de lánguidas melodías y tímidas intervenciones de la orquesta.

Segundo movimiento: Adagio molto

Los demás campesinos no dejan solo a este borrachín y lo acompañan en su embriaguez hasta que el vino y el sueño los vence.

  • Los borrachos dormidos – Todo en este movimiento es calma absoluta, los violines realizan motivos sobre frases descendentes y con sentido coral, siendo la armonía realizada por violas, chelos, contrabajo y el cémbalo, de forma arpegiada. En la tranquilidad del ambiente escuchamos la lenta respiración de los borrachos dormidos.
Ver otoño2
  • Progresión – Un acorde de los violines nos indica que estamos en una progresión armónica: escuchando atentamente cada uno de sus tonos podemos lograr que nos transporte al ambiente otoñal después de la fiesta donde todos duermen la borrachera de vino y alegría.

Tercer movimiento: Allegro

Llenos de gran entusiasmo y acompañados por los ladridos de sus perros y el sonar de sus cornos los cazadores se dirigen al bosque. Aquí, en este tercer 20050219dasdaimas_4_I_SCOmovimiento seguro que podréis imaginar:

  • La caza  – Exposición del tema principal (estribillo) de la caza con toda la orquesta. El movimiento inherente a la rítmica de este tema evoca a los cazadores  que en el alba se dirigen con trompas y perros a realizar su labor. Un paso modulante nos conduce al segundo tema presentado por los violines. La melodía  de este segundo tema nos recuerda el primer concierto dedicado a la primavera. La frase se interpreta primero en forte y ahora piano. El primer tema vuelve a ser expuesto por la orquesta a modo de estribillo. Hace su primera intervención el violín solista interpretando el segundo tema a dos voces (con dos cuerdas). El carácter rítmico de “la caza” se mantiene en todo momento. El estribillo vuelve a ser tocado por la orquesta para dar paso a otra variación del solista. En esta segunda incursión el solista opta por la realización de material ya expuesto, pero tras un paso modulante comienza un pasaje de verdadero virtuosismo, donde el solista despliega todo un repertorio de habilidades. La orquesta expone de nuevo el estribillo.
  • La fiera que huye  – El solista dibuja con su melodía la huida de la fiera tras la que van los cazadores, basada en una progresión melódica ascendente realizada en tresillos. El carácter descriptivo de la música alcanza aquí uno de sus momentos más significativos.
  • ZORRO Escopetas y perros de caza  – Escuchamos ahora el sonido de las escopetas y los ladridos de los perros realizados por cortas y decisivas intervenciones de las cuerdas. El solista ataca de nuevo, con escalas y arpegios, acompañado por la orquesta que, aunque sobria al principio, imita de nuevo el jaleo de los perros en la caza. La orquesta vuelve a realizar el estribillo de la caza. El solista basa de nuevo su intervención en una progresión melódica de tresillos ascendentes y descendentes que nos muestra el agitado ambiente de la caza. Nueva aparición del estribillo tras la cual el solista de nuevo interviene, ahora con rápidas figuraciones melódicas que simulan la fiera mal herida que se revuelve ante el dolor producido por los disparos de los cazadores. Por último escuchamos el rumor de los perros.
  • Muere la fiera mientras huye – El solista entra ahora con vertiginosas escalas descendentes acompañado por el motivo de los perros en la orquesta, que representa la caída mortal del animal herido. El solista se revuelve entre notas ajenas a la tonalidad para caer después de un trino en el segundo tema. El animal está muerto y la caza concluye. La orquesta toca el segundo tema que conduce a la reexposición final. Estas intervenciones finales no se encuentran del todo en relación con el sentido dramático de la obra, ahora son exigencias formales de la obra y de las que el compositor no puede prescindir. Reexposición del primer tema y conclusión del concierto.