El origen de la felicidad (para la caridad y la bondad)


Había una vez un niño que era muy feliz, , aunque no tenía muchos juguetes ni dinero. Él decía que lo que le hacía feliz era hacer cosas por los demás, y que eso doctor amigole daba una sensación genial en su interior. Pero realmente nadie le creía, y pensaban que no andaba muy bien de la cabeza. Dedicaba todo el día a ayudar a los  demás, a dar limosna y ayuda a los más pobres, a cuidar de los animales, y raras veces hacía nada para sí mismo.

Un día conoció a un famoso médico al que extrañó tanto su caso, que decidió investigarlo, y con un complejo sistema de cámaras y tubos, pudo grabar lo que ocurría en su interior. Lo que descubrieron fue sorprendente: cada vez que hacía algo bueno, un millar de angelitos diminutos aparecían para hacerle cosquillas justo en el corazón.

Aquello explicó la felicidad del niño, pero el médico siguió estudiando hasta descubrir que todos tenemos ese millar de angelitos en nuestro interior. La pena es que como hacemos tan pocas cosas buenas, andan todos aburridos haciendo el vago.

Y así se descubrió en qué consiste la felicidad, y gracias a ese niño todos sabemos qué hay que hacer para llegar a sentir cosquillitas.

 

De: Pedro Pablo Sacristán.

angelitos

¿Qué son los valores humanos?


valores

Vivimos en una sociedad donde los valores escasean, están de baja. Se oye decir mucho: “¡Qué más da…!…¡Todo da igual!”. Este encogerse de hombros y de energías, singular reflejo de una crisis de vida, de una época de desaliento y desencanto, de confusión y de promesas incumplidas, de falta de horizontes…me parece que tiene una causa: falta de valores.

De entrada digamos que no todo da igual. No es lo mismo ser solidario que no serlo. No es lo mismo la fidelidad que la infidelidad. No es lo mismo la bondad que la falta de bondad.

No es lo mismo la gratitud que la ingratitud. No es lo mismo la responsabilidad que la irresponsabilidad. No es lo mismo la sinceridad que la insinceridad. Las cosas no valen todas igual. Las cosas tienen cada una su propio peso. Cada cosa es portadora de valores y hay que descubrirlos.

1. ¿Qué son los valores?

Valor es aquello que hace buenas a las cosas, aquello por lo que las apreciamos, por lo que son dignas de nuestra atención y deseo. El valor es todo bien encerrado en las cosas, descubierto con mi inteligencia, deseado y querido por mi voluntad. Los valores dignifican y acompañan la existencia de cualquier ser humano.
El hombre podrá apreciarlos, si es educado en ellos. Y educar en los valores es lo mismo que educar moralestudiar-sin-esfuerzomente, pues serán los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre, como persona. Pero se necesita educar en una recta jerarquía de valores.

El valor, por tanto, es la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos.
Los valores reflejan la personalidad de los individuos y son la expresión del tono moral, cultural, afectivo y social marcado por la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad en que nos ha tocado vivir.

2. ¿Con qué descubrimos los valores y con qué los ponemos en práctica?

El hombre tiene dos facultades superiores muy nobles: la inteligencia y la voluntad.

A) Con la inteligencia el hombre descubre que las cosas son portadores de valores, tienen valores. Gracias a la inteligencia él sabe que puede comportarse sensatamente y guiarse no por el capricho, sino por lo que la razón le hace entender que es bueno. Con la inteligencia puede sopesar las cosas.

B) Con la voluntad libre: rompe su indiferencia frente a las cosas y decide lo que aquí y ahora vale más para él y elige. Y al elegir, jerarquiza las cosas y se compromete con lo que elige. Al hacer esto forma en sí ACTITUDES que pronto se convertirán en hábitos operativos. Si lo que ha elegido es bueno y le perfecciona, entonces llega a la VIRTUD, que es la disposición permanente a comprometerse como hombre, a hacerse más hombre.

valores23. Valores más importantes

Solidaridad- Autenticidad – Fidelidad- Bondad-
Agradecimiento- Responsabilidad- Libertad- Amistad-
Belleza- Paz- Laboriosidad- Justicia-
Autocontrol- Autoestima- Austeridad- Alegría-
Altruismo- Calma- Compasión- Comprensión-
Confianza- Autoconocimiento- Cordialidad- Reflexión-
Creatividad- Generosidad- Decisión- Diálogo-felicidad
Delicadeza- Dignidad- Diligencia- Diversión-
Disciplina- Disponibilidad- Dolor- Educación-
Eficacia- Elegancia- Entusiasmo- Equilibrio-
Esfuerzo- Esperanza- Espiritualidad- Estabilidad-
Carácter- Éxito- Familiaridad- Familia-
Fe- Felicidad- Firmeza- Fortaleza-
Gozo intelectual- Gratitud- Heroicidad- Honradez-
Higiene mental- Hospitalidad- Humanidad- Humor-
Ideal- Identidad- Ilusión- Modestia-
Imaginación- Autonomía- Singularidad- Madurez-
Magnanimidad- Mansedumbre- Mayores- Misericordia-
Modelos- Moral- Naturalidad- Obediencia-
Optimismo- Orden- Paciencia- Piedad-
Placer- Poder- Realización-
Razonabilidad- Relajación mental- Respeto- Riqueza-
Sabiduría Salud,bienestar Seguridad Sencillezesfuerzo
Sentimiento- Serenidad- Sexualidad- Silencio-
Tiempo- Tolerancia- Trabajo- Trascendencia-
Urbanidad- Valentía- Voluntad- Vulnerabilidad-
Aceptación de sí- Flexibilidad- Iniciativa.

4. Tipos de valores

Hay estos tipos de valores:

a) Valores espirituales

b) Valores morales o humanos

* Valores personales

* Valores familiares

* Valores sociales

Por supuesto que debe haber una jerarquía de valores, que depende de la educación que uno ha tenido. ¿Cuál debería ser la verdadera jerarquía?

5. ¿Quiénes educan en valores?

familia-numerosa Todos influimos en los valores, pero el que se educa es uno mismo: los valores los hace suyos el sujeto. Cada individuo se forma a sí mismo, descubriendo los valores con su propia libertad experiencial en la familia, en el colegio, en la calle, por la televisión y demás medios de comunicación.

Son las personas más significativas para el niño o el joven las que más influyen en su experiencia de los valores: padres, maestros, educadores, tutores, sacerdotes…
Durante los primeros años de vida y los primeros de la adolescencia tiene gran importancia los grupos o equipos: escultismo, deporte, catequesis, voluntariado social, misiones.

6. Ventajas y frutos de los valores

Una vez interiorizados, los valores se convierten en guías y pautas que marcan las directrices de una conducta coherente. Se convierten en ideales, indicadores del camino a seguir. De este modo, nos permiten encontrar sentido a lo que hacemos, tomar las decisiones pertinentes, responsabilizarnos de nuestros actos y aceptar sus consecuencias. Nos permiten definir con claridad los objetivos de la vida. Nos ayudan a aceptarnos tal y como somos y estimarnos. Nos hacen comprender y estimar a los demás. Facilitan la relación madura y equilibrada con el entorno, con las personas, acontecimientos y cosas, proporcionándonos un poderoso sentimiento de armonía personal.

Por: Patricia Sandino

Pedrito el caracol y la babosa (para la bondad, generosidad y amistad)


Pedrito era un pequeño caracol de bosque que deseaba encontrar a un amigo o amiga. Caminó y caminó hasta llegar a un huerto. Allí había unas babosas que se rieron de su caparazón. Pedrito, triste, se ocultó en su caparazón.caracol

Tras unos cuantos días descansando, llovió, y Pedrito salió dispuesto a irse a vivir a otro lugar, pero al sacar la cabeza vio a una pequeña babosa que se había asustado al verlo.

– No te asustes, sólo soy un caracol.

– Pe, pero eres muy extraño, ¡llevas una piedra encima de tu cuerpo! –dijo temblando la babosa.

– No, no es una piedra, se llama caparazón, es mi casa. Cuando tengo frío o llueve mucho me escondo dentro y me siento mejor.

– Pues me gustaría tener un caparazón como tú. ¿Cuándo me crecerá?

– Tú eres una babosa y vosotras no tenéis caparazón, pero si quieres podemos intentar encontrar uno vacío.

– Me gustaría mucho, dijo la babosa pequeña dando saltos de alegría.

Los dos amigos se pusieron a buscar por todo el bosque y finalmente debajo de la hojarasca encontraron un caparazón precioso, con una espiral dibujada, pero le iba tan grande, que decidieron buscar otra.

babosa Al cabo de un buen rato encontraron un pequeño caparazón, pero era tan menudo que la babosa no cabía de ninguna de las maneras.

Se puso tristísima y el pobre Pedrito no sabía qué hacer para que parase de llorar. Finalmente se le ocurrió una brillante idea:

– Podríamos compartir mi caparazón, dijo Pedrito para consolar la babosa.

– ¿De verdad harías esto por mí?

– Pues claro que sí. Eres mi amiga.

Se hizo de noche y los dos compañeros se pusieron a dormir, el caracol se acurrucó al fondo del caparazón y la babosa cupo perfectamente.

– ¡Buenas noches! dijeron los dos a la vez.

Cuento de Natalia Pons Roussel