La leyenda de la Torre de Babel


Cuenta la leyenda que en una época de nuestra historia, después del Diluvio, todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros:

 – “¡Vamos!, Fabriquemos ladrillos y pongámoslos a cocer al fuego”.

 Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. Después los hombres decidieron construir una gran torre cuya cúspide llegara hasta el cielo, desafiando todos los límites que poseían.

Entonces Dios descendió para ver el trabajo de los hombres, y al ver la edificiación despertó su ira, al ver el orgullo de los hombres, y la insolencia que esto significaba.

 De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse. Así los dispersó de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

El nombre de dicha ciudad fue Babel (que es el nombre bíblico de Babilonia), porque Dios confundió allí el lenguaje de toda la tierra.

 Génesis 11, 1-9