La ardilla y el caballo – T. Iriarte


Mirando estaba una ardilla
a un generoso alazán
que, dócil a espuela y rienda,
se adiestraba en galopar.
Viéndole hacer movimientos
tan veloces y a compás,
de aquesta suerte le dijo,
con muy poca cortedad:
– «¿Señor mío,ardilla
de ese brío,
ligereza
y destreza
no me espanto,
que otro tanto
suelo hacer, y acaso más.
Yo soy viva,
soy activa,
me meneo,
me paseo,
yo trabajo,
subo y bajo,
no me estoy quieta jamás».

 El paso detiene entonces
el buen potro y, muy formal,
en los términos siguientes
respuesta a la ardilla da:
«Tantas idas
y venidas,
tantas vueltascaballo
y revueltas
(quiero, amiga,
que me diga),
¿son de alguna utilidad?
Yo me afano,
mas no en vano.
Sé mi oficio,
y en servicio
de mi dueño
tengo empeño
de lucir mi habilidad».

 Conque algunos escritores
ardillas también serán,
si en obras frívolas gastan
todo el calor natural.

Algunos emplean en obras frívolas tanto afán como otros en las importantes

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Las dos ardillas (para la generosidad)


En un lejano bosque repleto de árboles vivían dos ardillas que eran muy amigas, la ardilla roja y la ardilla gris.

La ardilla roja era muy trabajadora. Cuando llegaba el otoño se pasaba el día recogiendo frutos secos para llenar su despensa.imagenes-ardillas

La ardilla gris, sin embargo, era muy holgazana. Mientras su amiga trabajaba recogiendo frutos secos, ella se pasaba el día tumbada en el campo, disfrutando del paisaje, muy contenta de no hacer nada.

Cuando al final del otoño tuvo la ardilla roja repleta su despensa de frutos secos, se preparó a encerrarse en su casa, dispuesta a pasar el invierno tranquilamente.

Y llegaron los vientos y los fríos invernales. En el bosque era imposible estar. Todos los animalitos se escondían en sus casas y comían los frutos secos que habían recogido en el otoño.

Eran días desastrosos para la ardilla gris, la ardilla holgazana, quien por no ser trabajadora tenía la despensa vacía.

Una noche el bosque se llenó de nieve, los animalitos no podían encontrar comida fuera de su casa. Ahora tendrían que alimentarse cada uno con o que hubieran recogido en el otoño.

una-ardilla-relajada-2033¡Pobre ardilla gris! ¡Había sido tan holgazana! Ahora no tenía nada en su despensa y casi se moría de hambre.

Un día la ardilla roja la vio venir medio muerta de hambre y frío, y llorando.

– Ardillita roja, amiga mía. ¡socórreme! Ya no puedo resistir más, me muero de hambre. Dame algo de comer.

La ardilla roja era muy bondadosa y la dejó entrar en su casa.

– Pasa, pobrecita. Aquí encontrarás comida y calor durante todo el invierno. Lo qué yo guardé en el otoño lo comeremos entre las dos.

– ¡Qué buena eres, querida compañera! – dijo emocionada la ardilla gris.

Pero como la comida estaba calculada para una ardilla sola, y no para dos, llegó un momento en que se acabó y vinieron días de escasez y de hambre.

Pero ya empezaba a hacer bueno y salieron a trabajar.

¡A trabajar! Tanto la ardillita roja, que siempre había sido trabajadora, como la ardillita gris que nunca había trabajado.

Y es que la ardillita roja había sido tan bondadosa que conmovió a la ardillita gris, y ésta le prometió que ya nunca volvería a ser holgazana.

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(Serie infantil. Editorial Vascoamericana)

De: https://www.bme.es/

Solución a la adivinanza nº 203

Imagen


la ardilla

La adivinanza de la semana (203)


¿Por qué hibernan algunos animales?


Ver animales que hibernan

Hay algunos animales que duermen durante todo el invierno, entran en un estado de sueño profundo que se llama hibernación.

Cuando va a llegar el invierno, algunos animales tienen que prepararse, deben localizar un lugar seguro y caliente para dormir durante meses, almacenar grasas en su cuerpo para que, cuando llegue el frío, puedan autoabastecerse durante la época invernal, sin la necesidad de despertarse para comer. El cuerpo de estos animales mientras hibernan sufren modificaciones, por ejemplo los latidos de su corazón bajan y su temperatura corporal es igual a la del lugar que se encuentran.

Al llegar la primavera, estos animales vuelven a recuperar sus constantes vitales y comienzan a hacer su vida con total normalidad, como si se hubieran dormido el día anterior.

Los animales que hibernan pueden ser de sangre fría, como las ranas, las tortugas o las serpientes, o de sangre caliente como los murciélagos (mamíferos), algunos insectívoros como el erizo, y ciertos roedores como el lirón, la marmota, el hámster, la ardilla terrestre y los osos.