La ratoncita presumida – Aquiles Nazoa (para la humildad)


Hace ya bastantes años, doscientos años tal vez, por escapar de los gatos y de las trampas también, unos buenos ratoncitos se colaron en un tren y a los campos ratoncita presumida1se marcharon para nunca más volver.

Andando, andando y andando llegaron por fin al pie de una montaña llamada la montaña Yo-no-sé, y entonces dijo el más grande: lo que debemos hacer es abrir aquí una cueva y quedarnos de una vez porque como aquí no hay gatos aquí viviremos bien.

Trabaja que te trabaja tras de roer y roer agujereando las cuevas se pasaron más de un mes hasta que una hermosa cueva lograron por fin hacer con kioskos, jardín y gradas como si fuera un chalet.

Había entre los ratones que allí nacieron después una ratica más linda que la rosa y el clavel. Su nombre no era ratona como tal vez supondréis, pues la llamaban Hortensia que es un nombre de mujer.

Y era tan linda, tan linda que parecía más bien una violeta pintada por un niño japonés: parecía hecha de plata por el color de su piel y su colita una hebra de lana para tejer.

Pero era muy orgullosa y así ocurrió que una vez se le acercó un ratoncito que allí vivía también y que alzándose en dos patas temblando como un papel le pidió a la ratoncita que se casara con él.Raton2

¡Qué ratón tan parejero! dijo ella con altivez. Vaya a casarse con una que esté a su mismo nivel, pues yo para novio aspiro, aquí donde usted me ve, a un personaje que sea más importante que usted.

Y saliendo a la pradera le habló al Sol gritando:

– ¡Jeeey! usted que es tan importante porque del mundo es el rey, venga a casarse conmigo pues yo soy digna de ser la esposa de un personaje de la importancia de usted.

– Más importante es la nube – dijo el Sol con sencillez- pues me tapa en el verano y en el invierno también.

solY contestó la ratica:

– Pues que le vamos a hacer… Si es mejor que usted la nube con ella me casaré

Más la nube al escucharla, habló y le dijo a su vez:

– Más importante es el viento que al soplar me hace correr.

– Entonces – dijo la rata- entonces ya sé que hacer si el viento es más importante voy a casarme con él.

Mas la voz ronca del viento se escuchó poco después diciéndole a la ratona:

– Ay Hortensia, ¿sabe usted?, mejor que yo es la montaña aquella que allí se ve- porque detiene mi paso lo mismo que una pared.viento

– Si mejor es la montaña con ella me casare- contestó la ratoncita-, y a la montaña se fue.

Mas la montaña le dijo:

– ¿Yo importante? ¡Je, je,je! Mejores son los ratones los que viven a mis pies, aquellos que entre mis rocas tras de roer y roer, construyeron la cuevita, de donde ha salido usted.

Entonces la ratoncita volvió a su casa otra vez y avergonzada y llorando buscó al ratoncito aquel a quien un día despreciara por ser tan chiquito él.

– ¡¡¡¡¡¡ Aaaaaaaaaalfreditooooooooooooooooooooo !!!!!!; ¡Oh, perdóname, Alfredito – gimió cayendo a sus pies-, por pequeño y por humilde un día te desprecié, pero ahora he comprendido -y lo he comprendido bien- que en el mundo los pequeños son importantes también.

ratoncitos

15 pensamientos en “La ratoncita presumida – Aquiles Nazoa (para la humildad)

  1. la verdad yo como lector y un principiante escrito en ideas creativas y verbales e concursado en concursos de la primaria acepto lo narrado como una idea principal no como un cuento por que falta creatividad con un poco de madures pero si es para niños peque solo la creatividad infantil un lenguage moderado okay bay

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