Un día de verano


Había una vez, un niño que se llamaba Lucas. Le gustaba mucho el verano, siempre esperaba con impaciencia a que llegará para ir a la playa y poder jugar con la pelota y con las raquetas. Cuando se terminaban las clases, Lucas siempre se iba con su papá a la playa para ver las olas y escuchar el sonido del viento.

sol-sonrienteUna mañana, cuando ya era verano, estaba el señor sol don Lorenzo en lo alto del cielo, mirando hacia la tierra. Observando todo aquello que pasaba, veía los coches, personas hablando ,¡incluso moscas cantando! Era un día perfecto, Lucas se levantó de un salto y corriendo se fue a buscar a su mamá.

– ¡Mamá, mamá! ¡Que es domingo!, corre corre, levantate que nos vamos a la playa con papá. Quiero jugar con las raquetas -y cogiendo las raquetas, Lucas decía- ¡zas, zas!.

– Ssssshhh!!!! Buenos días Lucas, no levantes tanto la voz, que los vecinos estarán durmiendo, me visto y en seguida nos vamos a la playa.

Lucas volvió a su habitación mientras jugaba con su raqueta y repetía- zas, zas, zas- entró se quitó el pijama y se puso el bañador, se vistió y fue al baño, fue a desayunar con sus padres y cuando terminaron se fueron juntos a la playa.images

Cuando llegaron a la playa, Lucas cogió su raqueta y su mochila y bajó del coche, cerró la puerta ¡zas!. Y corriendo se fue hasta la orilla de la playa. Allí en la arena dejó la mochila y la raqueta y se zambulló en el agua. Empezó a jugar en el agua y de repente  ¡Una abeja! A Lucas no le gustaban las abejas así que salió corriendo del agua. Cuando llegó a la toalla su madre le puso protector solar: primero por los brazos, luego por la espalda, a continuación por el pecho y luego por las piernas. Y para finalizar, le puso crema en la nariz, porque el sol era muy fuerte  y podía quemar su piel y ponerse rojo como un tomate.

Cuando Lucas se echó en la toalla para descansar, apareció se nuevo la abeja y el niño empezó a saltar, cogió su raqueta y la movió de un lado para otro zas, zas, zas, intentando alejar a la abeja. Al final lo consiguió y se volvió a tumbar en la toalla, cerró los ojos y de fondo escuchaba el sonido de las olas y del viento. Eso le relajaba y le permitía descansar tranquilamente.

descargaCuando se hizo la hora de comer, la mamá de Lucas le despertó y le dio un bocadillo para que comieran los tres juntos. Cuando era tarde, el papá de Lucas empezó a recoger la sombrilla, las toallas, la fiambrera, las hamacas… y lo metió todo en el coche. Lucas recogió su bolsa de la playa y su raqueta y corriendo se fue hasta el coche jugando con su raqueta, zas zas zas.

Cuando todos subieron al coche volvieron de nuevo a casa para ducharse, asearse y cenar. Todos a dormir y a descansar porque mañana … sería otro día.

De: http://www.manualidadesymas.es/

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