Raimundo, el bombero más valiente del mundo


Lo llamaban así simplemente porque “mundo” rima con “Raimundo”, pero no porque fuese tan valiente. Más bien era tímido y pequeñito y de ninguna manera parecía uno de esos héroes, intrépidos, valientes y audaces.camion de bomberos
Sin embargo, Raimundo sabía cumplir muy bien con su deber y era el primero en vestirse y subir al camión de bomberos cuando sonaba la alarma.
Todos creen que los bomberos sólo apagan los incendios, pero no es así: también los llaman para resolver otro tipo de problemas.
Por ejemplo, los llamaron cuando el perro del Sr. González corrió al gato de doña Etelvina y el animal se asustó tanto que se trepó al árbol más alto del vecindario. Después no se pudo bajar y se pasó toda la noche maullando allá arriba. Y fue Raimundo quien lo rescató.
Cuando el hijo de doña Ágata metió la cabeza entre los barrotes del balcón y se quedó allí atorado, también llamaron a los bomberos y hubo que desarmar medio balcón para sacar al travieso.Y aquella vez que se rompió un caño en la casa de doña Eduviges y se inundó el sótano, ¿a quienes llamaron? Sí, a los bomberos y fueron ellos quienes lo desagotaron.
Lo mismo sucedió cuando el Sr. Galimbertti quedó atrapado en el ascensor, entre el noveno y el décimo piso… por supuesto fueron los bomberos

bombero

los que solucionaron el problema y lo rescataron, ¡siempre los bomberos!
Raimundo, era un bombero cumplidor y servicial, siempre dispuesto a socorrer a quien lo necesitara y no le gustaba que se rieran de él llamándolo “Raimundo, el bombero más valiente del mundo“. Era una burla porque después de todo no es necesario ser un gigantón lleno de músculos para ser valiente. Y Raimundo esperaba poder demostrarlo algún día.
Y ese día llegó sin que nadie lo esperase.
En el cuartel de bomberos recibieron una llamada urgente: ¡el circo se estaba incendiando!
Era una situación realmente grave, las llamas eran enormes y todos trabajaban para apagarlas y, para salvar a los animales, alguien les había abierto las jaulas. Las fieras sueltas se habían escapado y andaban por toda la ciudad.
Alguien tenía que atraparlas, pero todos tenían miedo de hacerlo. Finalmente, el capitán ordenó a Raimundo que se ocupara del asunto.
El momento de demostrar que era valiente de verdad, ¡había llegado! ¡Por fin una situación bien difícil que necesitaba audacia y valentía!
Raimundo recordó haber oído que “la música amansa a las fieras” y corrió a su casa en busca de su violín. Su única preocupación era que entre tantas fieras hubiese alguna sorda, pero por suerte todas tenían buen oído.
Raimundo recorrió las calles tocando el violín y las fieras comenzaron a seguirlo para escuchar su música.
Así llegó hasta el circo, cuando ya estaba apagado el incendio y pudieron hacer entrar a cada animal en su jaula.
Al día siguiente la foto de “Raimundo, el bombero más valiente del mundo” estaba en la televisión, los diarios y, ¡hasta en Internet!.

 Raquel Marta Barthe

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