Educar en valores: el autocontrol


Primero debemos definir la impulsividad. Un niño impulsivo es aquel queimpulsividad actúa sin pensar, que reflexiona sobre las consecuencias de sus actos que pueden ocasionarle problemas por un comportamiento no adecuado.

Son niños que se muestran impacientes a los que normalmente les cuesta mantener la atención durante un amplio espacio de tiempo. Se sienten frustrados en el momento que encuentran resistencia a sus deseos o propósitos. Su reacción … rabietas, lloros, patadas, desafiar las reglas, empezar peleas, negarse a cooperar con las rutinas de la familia, insultar y mucho más, etc.

autocontrolEl autocontrol es la capacidad de las personas a adaptarse según las necesidades en diferentes momentos. Este autocontrol nos permite expresarnos y actuar de la forma más conveniente en cada situación.

Cuando el niño comienza a adquirir habilidades verbales , entre los dos años o dos años y medio, empieza a dominarse. Este dominio del lenguaje es importantísimo ya que es cuando empiezan a compartir sus deseos y necesidades  y podemos explicarles que no tienen que conseguirlos de inmediato.

El autocontrol se logra en torno a los tres años de edad y se irá perfeccionando a lo largo de los años venideros. De los 3 a los 6 años el niño va poniendo en marcha y practicando todo lo aprendido hasta ahora, es mucho más autónomo de sus padres y empieza a relacionarse más con otros niños.

¿Qué podemos hacer los padres?:

  • Establecer metas acordes con la edad y capacidad de cada niño, que puedan ir superando de menor a mayor dificultad.
  • Darles ejemplo siendo su modelo de autocontrol
  • Si surge alguna situación conflictiva, alejar al niño y hacerle tomarse un descanso.autocontrol_act-4_01
  • Incentivar la autodisciplina.
  • Asignarles responsabilidades cada vez mayores para ir consiguiendo que sean cada vez más autónomos.
  • Utilizar técnicas de relajación para disminuir la intensidad de los estados emocionales
  • Ayudarles a pararse y pensar antes de actuar, es muy útil contar hasta 10 y respirar, así rompemos el automatismo entre impulso y acción.
  • Trabajar con ellos para que desarrollen estrategias de solución de problemas cuando se enfrenten a un conflicto
  • Construir unas frases junto con el niño que le ayuden a guiar su comportamiento.
  • Acostumbrarles a pensar en las posibles consecuencias de sus actos, haciéndoles preguntas dirigidas a la reflexión, ¿Qué puede pasar si…?, ¿cómo te sentirás si pasa…?, etc.
  • Reforzarles cada logro conseguido y animarles para volver a intentar aquello que no sale como ellos espera.relajación
  • Mantener unas expectativas realistas.
  • Fijar normas muy concretas en cuanto a las consecuencias de sus impulsos. Se deben establecer pocas normas a la vez para facilitar su cumplimiento y ser consistentes en la aplicación de  las consecuencias.
  • Los límites deben ser acordados con el niño: él debe tener claro lo que se espera de él, y lo que no está permitido.
  • No podemos ceder ante sus comportamientos por muy llamativos que sean como, por ejemplo, frente a las rabietas.
  • Se necesita una supervisión directa, hay que recordarles cómo deben comportarse y anticiparse a cuando tendrán más dificultades y avisarles.

Os sugiero el cuento: El rey y el halcón, Tortuguita

Parte de: http://revista.universidaddepadres.es/

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