La esposa rana


Mukashi era un joven granjero que trabajaba desde el amanecer hasta el anochecer.

Cuando empezó a estar en edad casadera no pudo evitar el preguntarse si, con su tipo trabajo, podría llegar a encontrar una mujer que se adaptara a él. Al poco tiempo, un vecino le presento una preciosa joven alegre y muy trabajadora. Pronto se casarón y durante 13 años vivieron una vida de  trabajo y felicidad.
Un día su
esposa le pidió permiso para regresar sola a su casa durante unos días para poder asistir al funeral de su padre, él no tenía ninguna razón para negarse pero le empezó a preocupar la idea de que ella quisiera ir sola:

– ¿Por qué no quiere que conozca a su familia? ¿Se avergüenza de ellos o … de mí?

Estas preguntas invadieron el pensamiento del granjero hasta la partida de su esposa, al día siguiente. Cayó en la cuenta de que ella nunca había contado nada de su familia y que no sabía nada de su pasado. Por todo esto, el granjero, decidió seguirla para poder hallar una respuesta a sus dudas y temores.
Comenzó a viajar en una extraña dirección, no había ninguna casa o aldea por aquel sitio al que se pudiese llegar en unos días.

Al llegar a un campo de arroz se detuvo y mientras su marido le observaba escondido, dio un salto y desapareció en el aire. Lo único que se pudo ver fue algo pequeño y verde cayendo al agua en donde estaba su esposa, muy asustado salió corriendo a buscar pero solo encontró unas cuantas ranas croando.
Tras un rato oyendo el croar de las ranas y cansado de esperar, lanzo una piedra al campo de arroz. Inmediatamente el croar de las ranas paro y, por alguna extraña razón, una sensación de pavor recorrió el cuerpo del granjero que empezó a correr hacía su casa.
Al anochecer, su esposa llegó a casa y él le preguntó que si había pasado algo, que porque volvió tan pronto. Ella contesto que durante el funeral, una piedra cayó del cielo golpeando e hiriendo al sacerdote por lo que se tuvo que cancelar. Más nervioso incluso que antes el marido le confeso todo a su esposa, que le siguió y que lanzo la piedra.
Ella, incrédula y muy entristecida, le pregunto si eso era verdad y al responder su marido afirmativamente, abrió la ventana y de un saltó salió por ella cayendo al suelo transformada en rana. Cuando el granjero quiso salir afuera, ella había desaparecido y nunca jamás volvió a verla.

 Leyenda japonesa

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