Nabucco – Giuseppe Verdi


Nabucodonosor fue rey de Babilonia desde el año 630  El rey Nabucodonosor II hasta el 562 a.C. Nabucodonosor era hijo de Nabopolasar, un general caldeo que se proclamó soberano de Elam, Mesopotamia, Siria y Palestina, fundando un Imperio neobabilonio.

Nabucodonosor luchó contra los egipcios para defender sus territorios, y ganó. Después de muchos años de reinado y otras muchas batallas, se dedicó a engrandecer Babilonia, dándole el esplendor que merecía su carácter de capital de un gran imperio: la rodeó de una doble muralla con puertas monumentales, la adornó con jardines colgantes, reparó puentes y canales y construyó un santuario con un zigurat de 90 metros de altura (identificado con la Torre de Babel del relato bíblico) y un templo al que se accedía por una gran vía procesional.

Y, puestos en antecedentes de quién era este señor que da nombre a la ópera que compuso Giuseppe Verdi (en un período particularmente difícil de su vida: su esposa y dos hijos pequeños habían muerto poco tiempo antes y  casi había decidió no volver a componer), y cuyo libreto escribió Temístocle Solera , basada en el Antiguo Testamento y la obra Nabuchodonosor de Francis Cornue y Anicète Bourgeois, hay que decir que la acción tiene lugar en Jerusalén y Babilonia en el año 587 a.C.

 La ópera tiene cuatro actos:

 Acto I – Jerusalén

Se desarrolla dentro del templo. Los Levitas y la gente se lamentan por el desgraciado destino de los judíos, tras haber sido derrotados por el Rey de Babilonia, Nabucco, quien se encuentra ahora en las puertas de la ciudad. Los judíos han capturado a un importante rehén para mantenerse a salvo, la hija de Nabucco, Fenena, a quien Zaccaria unió en matrimonio con Ismaele, sobrino del Rey de Jerusalén. Sin embargo, Ismaele promete a Fenena su libertad, pues tiempo atrás en Babilonia él había sido tomado como rehén y fue ella quien lo liberó, pues estaba muy enamorada del joven. Ambos están organizando su vuelo cuando Abigaille, una supuesta hija de Nabucco, llega al templo encabezando una gran tropa de babilonios. Ella también está enamorada de Ismaele, y amenaza con contarle al padre de Fenena  su plan de huída con un extranjero pero Abigaille declara que mantendrá silencio siempre que  Ismaele renuncie a Fenena, pero él no está dispuesto a aceptar el chantaje.

 Nabucco, a la cabeza de su ejército, irrumpe en escena, habiendo decidido saquear la ciudad. Zaccaria, amenaza con hacer daño a Fenena para detenerlo pero  Ismaele interviene y entrega a Fenena, sana y salva, a su padre.

 

 Acto II – El malvado

Estamos en la corte de Babilonia. Abigaille tiene un documento que revela su verdadera identidad como esclava: por lo tanto, los babilonios se equivocan al creer que ella es una heredera al trono. Nabucco, ocupado en una batalla, ha nombrado a Fenena como princesa regente de la ciudad, lo cual provoca que el odio de Abigaille aumente. El sumo sacerdote de Belo, aliado de Abigaille, le dice que Fenena está liberando a todos los esclavos hebreos. Abigaille aprovecha la oportunidad y se contempla tomando el trono de Nabucco. Zaccaria, mientras tanto, anuncia alegremente al pueblo que Fenena, enamorada de Ismaele, se ha convertido a la fe hebrea. Abdallo, un antiguo consejero del rey y de Fenena, le revela a ella las ambiciones de Abigaille y le avisa que debe volar para escapar de la ira de su hermanastra. Pero no hay tiempo. Abigaille llega junto a sus magos, el sumo sacerdote y una multitud de babilonios. Pero inesperadamente, también llega Nabucco, coloca su corona firmemente en su cabeza y maldice al Dios de los Judíos. Luego amenaza con matar a Zaccaria. Fenena revela su conversión al judaísmo, pero el la fuerza a arrodillarse ante él adorándolo no como un rey sino como un dios. El Dios de los Judíos le lanza un rayo y Nabucco, aterrado, cae en agonía, mientras que Abigaille se coloca la corona sobre su cabeza.

 

 Acto III – La profecía.

La escena se desarrolla en los jardines flotantes de la corte de Babilonia. Abigaille en el trono recibe honores de todas las autoridades del reino. Nabucco intenta en vano recuperar el trono, pero es detenido por los guardias. En el diálogo siguiente entre ambos, Abigaille, tomando ventaja de la inestable condición mental del exrey, le hace poner a él su sello real en un documento que condena a los judíos a muerte. En ujardinescolgantesn momento de lucidez, Nabucco se da cuenta de que ha condenado también a su amada hija Fenena y ruega por su salvación.

Abigaille hace pedazos el documento que afirma que ella es una esclava y se declara a si misma como única hija y por lo tanto, heredera al trono. Luego ordena a los guardias encarcelar a Nabucco.

A orillas del Eufrates, los hebreos invocan su patria lejana y su tierra y, una vez más Zaccaria intenta consolar a su pueblo con una profecía que los alienta en su fe.

 Uno de los temas más conocidos de esta ópera es “Va pensiero” (o coro de los esclavos), el coro del tercer acto que trata del exilio y  expresa nostalgia por la tierra natal (al final podeis leer la letra):

 

 Acto IV – El ídolo caído.

Desde su prisión Nabucco ve a Fenena arrastrada hacia la muerte junto con los otros judíos. En su desesperación, se vuelve hacia el Dios de los hebreos, convirtiendo su fe. Cuando Abdallo y un grupo de soldados aún fieles al rey ven como Nabucco recupera su fuerza y sus sentidos, deciden revelarse liderados por el antiguo rey. En los jardines flotantes se está tocando una marcha funeraria: los hebreos condenados a la muerte están llegando. Zaccaria bendice a Fenena, un mártir. Pero Nabucco irrumpe la ceremonia, el ídolo Belo cae al suelo destrozado, y todos los prisioneros son liberados. Una vez más Nabucco se sienta en el trono. Abigaille, toma un veneno, pide el perdón de Fenena, predice su casamiento con Ismael y muere.

Zaccaria profetiza el dominio de Nabucco sobre todos los habitantes de la tierra.

 Letra de “Va pensiero”:

¡Ve, pensamiento, con alas doradas,

pósate en las praderas y en las cimas

donde exhala su suave fragancia

el dulce aire de la tierra natal!

¡Saluda las orillas del Jordán

y las destruidas torres de Sion!

¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!

¡Oh recuerdo tan caro y fatal

!Arpa de oro de fatídicos vates,

¿por qué cuelgas muda del sauce?

Revive en nuestros pechos el recuerdo,

¡Que hable del tiempo que fue!

Al igual que el destino de Sólima

Canta un aire de crudo lamento

que te inspire el Señor un aliento,

que al padecer infunda virtud,

que al padecer infunda virtud,

que al padecer infunda virtud,

al padecer, la virtud!.

Parte de: http://www.pianomundo.com.ar/

8 pensamientos en “Nabucco – Giuseppe Verdi

  1. Gracias por facilitarme esta documentación. No sé si a mi compañera entusiasmada con el proyecto de hacer una ópera para niños (3, 4, y 5 añitos) le responda a sus necesidades. Desde mi parte muy agradecida; y si conociera algún otro material referente teniendo en cuenta el objetivo,( coros maás dinámicos, por ejemplo) le estaría eternamente agradecida de poder recibirlo. ATENTAMENTE, Concha

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  2. Usted me asombra, ver una página tan ilustrativa, donde una persona en forma generosa ilustra al prójimo. Hoy en día donde todo se vende, vos o ustedes regalan conocimiento y del más lindo. Estoy seguro que lo saben, pero por casualidad alguien que frecuente estas paginas no. Verdi muere, y había dejado un testamento donde, pedía que su funeral fuese “muy modesto, al alba, o por la tarde, a la hora del Ave Mariah, sin música ni canto”,fue enterrado junto a su compañera Strepponi, mientra la gente se retiraba, cantaban despacito la insigne melodía que lo identifica. Pasado el tiempo, como los Verdi no pudieron ser depositados en el cementerio que el había elegido, después de algunos tramites, se autorizo el traslado de la pareja inerte a la “Casa di Riposo”. Y en esta oportunidad, los “tanos” sin traicionar lo dispuesto por el gran Giuseppe, ya que este era otro funeral, y con esta inocente maniobra y gran amor al compositor y patriota italiano, se le rindieron homenajes apoteóticos, mientras el catafalco avanzaba con los dos féretros, mas el del perrito, eran custodiados por la tropa de caballería, la gente en los balcones arrojaban flores y espontáneamente cantaban “Va pensiero”, y al llegar a las puertas del cementerio, ante una imensa multitud y una enorme orquesta, con oto mas enorme coro, se detuvo el cortejo, la orquesta y el coro dirigidos por Don Arturo Toscanini, y esta toco la inmortal melodía

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    • Hola Nestor Ariel Fernández:

      Gracias por completar la información, puede hacerlo cada vez que lo crea oportuno, seguro que todos le quedaremos muy agradecidos. Gracias también por sus amables palabras que me animan a seguir.

      Un saludo,

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  3. Pingback: Giuseppe Verdi | En Clave de Niños

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