En el Evangelio de San Lucas encontramos la parábola que inspira este villancico. Las parábolas son aquellas breves narraciones dichas por Jesús de Nazaret que
encierran una educación moral y religiosa, revelando una verdad espiritual de forma comparativa y que se pueda comprender su mensaje. Dice así:
“Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y cada día celebraba espléndidos banquetes.
Un pobre, en cambio, llamado Lázaro, yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas, deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros, acercándose, le lamían sus llagas.
Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahám; murió también el rico y fue sepultado.
Estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a Abrahám y a Lázaro en su seno; y
gritando, dijo:
- Padre Abrahám, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en estas llamas.
Contestó Abrahám:
- Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio, males; ahora, pues, aquí él es consolado y tú atormentado. Además de todo esto, entre vosotros y nosotros hay interpuesto un gran abismo, de modo que los que quieren atravesar de aquí a vosotros, no pueden; ni pueden pasar de ahí a nosotros.
Y dijo Epulón:
- Te ruego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a este lugar de tormentos.
Pero replicó Abraham:
- Tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan!
El dijo:
- No, padre Abrahám; pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.
- Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque uno de los muertos resucite”.
La película correspondiente a este pasaje del evangelio de San Lucas está en la sección “Enlaces divertidos”.
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