Cierto día el sol y el huracán discutían con un árabe sobre cual de los dos era capaz de hacerle quitar el abehi (túnica
tejida de pelos de cabras que los beduinos usan para protegerse del sol).
El sol dejó que fuera el huracán quien comenzara a presionar con fuertes ráfagas de viento, con tormentas de arena … etc., pero el árabe se hizo fuerte con su abehi y resistió a todos sus ataques, así que el huracán fracasó en sus intentos.
- “Ahora me toca a mí”
Paró el viento y el sol comenzó a irradiar calor intenso, tan intenso que el beduino no tenía más salida que desprenderse de su abehi.
Así le ganó la apuesta al huracán.
Moraleja:
“No siempre la fuerza es la que logra los objetivos“.


















marzo 15, 2010 a las 11:02 am
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