La lechera – Samaniego


Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado, lechera
que va diciendo a todo el que lo advierte
¡Yo si que estoy contenta con mi suerte!
Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento.
Marchaba sola la feliz lechera,
y decía entre sí de esta manera:
“Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
merodeen cantando el pío, pío.”
“Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver como se le arrastra la barriga”.
“Llevarelo al mercado:
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado lechera1
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña”.
Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
¡Oh loca fantasía!,
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.
No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro.

4 comentarios para “La lechera – Samaniego”

  1. daniela Dice:

    Buen día: desearía conocer autores infantiles de los años 1400 u obras literarias infantiles de esa époc. Agradecería que me envíen una fábula o un cuento. gracias.

    • sinalefa Dice:

      Hola daniela,

      La literatura infantil española, como tal, comienza a partir del siglo XVII. Se basaba fundamentalmente en las fuentes orales, con los cuentos, fábulas, y relatos de prodigios y sucesos que se transmitían por la noche a la luz del fuego. Si los niños pertenecían a la clase alta podían acceder a catecismos y libros formativos. Es entonces cuando en España aparecen adaptaciones sobre obras traducidas de Esopo, Perrault, Madame D’Alnouy, La Fontaine, Fenelón, Madame de Beaumont, Campe, Berquin, etc. Y obras del romancero tradicional español, así como algunos versos de Lope y otros clásicos y poco más tarde los fabularios de Iriarte y Samaniego. En el blog voy colgando fábulas y cuentos de estos autores.
      En el siglo XIV encontramos El Conde Lucanor que, aunque no era espécificamente infantil, iba dirigido a las enseñanzas a D. Juan Manuel por su profesor Patronio mediante historias cortas con moraleja.

      Un saludo,


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