En un párrafo de su obra “Los intereses creados”, Jacinto Benavente nos aclara la importancia que tiene una coma en un escrito, tanta que cambia totalmente el resultado de la frase:
Doctor: Mi previsión se anticipa a todo. Bastará con puntuar debidamente algún concepto…Ved aquí donde dice:
- “Y resultando que no declaró…”,
basta una coma y dice:
- “Y resultando que no, declaró…”.
Y aquí:
- “Y resultando que no, debe condenársele…”,
fuera la coma, y dice:
- “Y resultando que no debe condenársele…”.
Crispín. ¡Oh admirable coma! ¡Maravillosa coma! ¡Genio de la Justicia! ¡Oráculo de la Ley! ¡Monstruo de la Jurisprudencia!
Los Intereses Creados, acto segundo, escena final.

















