El príncipe Leonardo – J. Llarch (II)


Gato_Verde Tres días llevaba Luceta en el frasco de cristal, hasta que por fin pronunció unas palabras cabalísticas y apareció un enorme gato verde, al que la mujer ordenó:

- ¡Salta sobre la mesa en que descansa el frasco que me encierra y con tu cola derríbalo para que, al romperse, recupere yo mi libertad!

Así lo hizo el gato, y apenas el cristal tocó el suelo surgió una llama que fundió los barrotes de la jaula, quedando en pie la cruel mujer. Pero ¿dónde estaba Leonardo? Quiso saberlo. El gato le dijo que se hallaba en una habitación en cuya entrada había una cruz.

- Pues será preciso hallar a otro mortal de carne y hueso dispuesto a pactar con el genio maléfico a cambio de alguna ambición.

- Tango nos servirá para ello. Está enamorado de una princesa … – dijo el gato

- Vayamos, pues, a casa de este hombre

El viejo se sorprendió ante la visita y, al oír su relate dio su conformidad.

-Confía en mi poder maléfico, pues vas a convertirte ahora en el príncipe Leonardo, si bien interiormente seguirás siendo el mismo, dijo Luceta.

Sopló levemente y el viejo Tango quedó convertido en el príncipe Leonardo.1254677927ExyOZf

- Ahora emprenderás el viaje hacia el país de los Siete Lagos y te presentarás ante la princesa, que se casará contigo. Pero tienes que llegar antes de Nochebuena y apoderarte de la lave que Colombito, el cerrajero, tiene en su poder. Si no logras impedir que él le entregue la llave a la princesa, estarás perdido irremisiblemente.

-¡ Necesito cinco espadachines ! pidió el ambicioso Tango.

Luceta trazó un signo con sus manos y aparecieron cinco espadachines, a quienes dio instrucciones para que alcanzaran a Colombito.

Entretanto, este seguía cabalgando. De pronto se le rompió una herradura que tuvo que arreglar pero, mientras lo hacía, el yunque del herrero empezó a cantar:

“Colombito, Colombito, cinco llaves has de forjar, que los caballos del genio han salido y una llave que quieren robar”.

Le hicieron cinco llaves iguales, y una vez terminadas, salió como una exhalación a la grupa de su caballo. Pero a poco le daba alcance uno de los espadachines, que le dijo:

- Soy el capitán Pulgar. En nombre de Luceta, te exijo la llave. Colombito no ofreció resistencia y le entregó una. Y lo mismo sucedió con los demás. Pero cuando volvieron, la bruja les descubrió que eran unas llaves falsas.

Mientras, el viejo Tango, había llegado al palacio y se hacía anunciar como el príncipe Leonardo, así que era recibido por el rey y la princesa. Pero el tiempo iba avanzando y sonaron las doce. De pronto irrumpió en palacio un brioso jinete – Colombito – que se acercó a la princesa para decirle:

- ¡ Las doce ! esta es la hora que el príncipe Leonardo me señaló para que os entregara la llave de su encierro, pues permanece prisionero.

- ¡No es posible! ¡El príncipe está aquí!Princesa Blancarrosa

- No, este no es el príncipe. Tomad la llave.

Apenas la hubo tocado la princesa brilló un gran resplandor, y apareció el príncipe verdadero, mientras el viejo Tango se convertía en un ser repugnante.

Cuando el rey iba a ordenar que le encerraran, la princesa exclamó:

- El castigo humilla y crea resentimiento, Debemos perdonarle. Él obró por amor hacia mí, y yo le perdono.

El viejo Tango no solo fue perdonado sino que actuó como padrino en los esponsales de la princesita Blancarrosa y el príncipe Leonardo. Y en cuanto a Colombito fue nombrado capitán de arqueros.

guirnalda

Sergey Prokofiev compuso “El amor de las tres naranjas” en la época de la revolución rusa, octubre de 1917, cuando tenía 26 años. Es una ópera en un prólogo, cuatro actos y diez cuadros cuyo libreto es también del propio compositor junto a Vera Janacopoulos, basada en la pieza homónima (Fiaba dell’amore delle tre melarance) para la comedia del arte del noble y escritor veneciano Carlo Gozzi, quien a su vez basó su obra en un antiguo cuento oriental. La historia trata de un joven príncipe, el cual, maldito por la bruja Fata Morgana, se enamorará de tres naranjas y las buscará desesperadamente por todas partes. Sólo recibe un consejo: cuando las encuentre, debe abrirlas cerca de una fuente. Lo que el príncipe no sabe es que las inmensas naranjas contienen una princesa cada una en su interior y que, si no les da de beber inmediatamente después de sacarlas de la naranja, morirán. He aquí el fragmento correspondiente a la “Marcha”:

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