Lucas, labrador de un pueblo, se fue por la mañana a la feria, el día de San Miguel. Después de mucho mirar y remirar, compró seis burros y, muy contento, se puso en marcha para regresar a su casa.![]()
Hizo la primera parte del camino a pie. Luego se sintió cansado y se montó en uno de los burros.
Al poco rato, se le ocurrió contar a los borricos que llevaba; y, ¡oh sorpresa!, no veía delante de sí más que cinco. Volvió a contar por segunda vez, y … los mismo: no salían en la cuenta más que cinco burros.
- ¡Qué disgusto! El pobre labrador miraba a todas partes. Contaba sus burros una y otra vez. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. ¡Caracoles, pues no hay más que cinco!.
Andando, andando, llegó a su casa medio desesperado. Sin apearse del burro, llamó a su mujer y le dijo:
- No me lo explico, mujer. En la feria compré seis burros. No he perdido ninguno y, por más que cuento no veo más que cinco.
- ¡Pobre tonto!, tranquilízate. Tú no cuentas más que cinco y yo veo ahora mismo siete!.


















febrero 6, 2012 a las 1:41 am
que tipo tan burro