La adivinanza de la semana (23)

Solución a la adivinanza nº 22

Katiuska, la mujer rusa – Pablo Sorozábal

katiuska

Katiuska, la mujer rusa es una opereta original de Emilio González del Castillo y Manuel Martí Alonso con la música de Pablo Sorozábal.

Algo que el maestro Sorozábal tenía claro era que no quería incidir en la moda del momento: zarzuelas rurales. En el ambiente musical se alababa un nuevo género: la opereta. De todo eso surgió una historia sobre el exilio ruso de la aristocracia con motivo de la revolución. El segundo acto se desarrollaría en París, lo cual permitía tratar este género más frívolo que era la opereta. traje tipico ruso

La obra está escrita en los años 30, donde pululan en España los flirteos con lo soviético, concretado en el comunismo y otras ideas izquierdistas. Estrenada el 21 de enero de 1931, como Katiuska o la Rusia roja, el éxito fue tremendo por la música y los intérpretes pero no por el libreto que no fue bien acogido, defraudó por completo al público, sobre todo el segundo acto, tanto fue así que, en diez días, se realizó un segundo acto totalmente distinto que fue el que triunfó, y desde entonces no ha dejado de hacerlo hasta nuestros días.

Nos encontramos en plena revolución rusa. Los nobles y burgueses huyen de Rusia y se imponen los soviets. Se habla de la justicia del pueblo y de la nueva era. Para complicarlo más el Comisario soviético Pedro Stakof, identificado con el nuevo régimen, es una persona noble y capaz de enamorarse de Katiuska: una princesa rusa. Y, un tanto utópico e ingenuo, pone en entredicho la realeza y su clase social. Por amor, Katiuska se queda en Rusia a ser una trabajadora más, mientras su clase social, incluido el Príncipe, van a huir gracias al salvoconducto que el Comisario Pedro ha firmado.

Pero, aún hay más, para eliminar las pruebas de traición el Comisario Superior de Kiev rompe el salvoconducto y pide a los soldados que acompañen a los fugitivos hasta la frontera. Como puede verse el amor lo puede todo. Todos estos rasgos humanitarios de los soviets, no coincidían con la propaganda que se lanzaba en los países no comunistas.

Podemos oír en este vídeo un fragmento de la obra, se titula “Rusita, rusa divina”, espero que os guste:

Los principales personajes son los siguientes:

Katiuska: Única superviviente de la familia imperial rusa, protegida por el Príncipe Sergio y el Conde Iván y que termina enamorada de Pedro Stakof. El personaje lo interpreta una soprano.

Pedro Stakof: Comisario del Soviet de nobles ideales enamorado de Katiuska. Se enfrenta con los zaristas por su ideología, con sus soldados por defender a Katiuska y con el populacho por ser el encargado de cobrar los tributos. El papel lo canta un barítono. princesa rusa

Príncipe Sergio: Alternativa de poder zarista tras la ejecución de la familia imperial. Papel creado para un tenor.

Olga: Joven coqueta novia de Boni, asediada por el coronel Bruno Brunovich. Canta el papel una tiple cómica.

Bruno Brunovich: Coronel “en paro” del ejército zarista. Simpático pero solemne y vacuo en su patriotismo y bajo en sus instintos, en tiempos tuvo un asuntillo amoroso con Tatiana y ahora seduce a Olga, esclaviza a Boni y gorronea siempre. Papel para un bajo.

Boni: Antiguo asistente del coronel y novio “hasta cierto punto” de Olga. Papel para un tenor cómico.

Tatiana: Tía de Boni, dueña de la posada donde gorronea el coronel, y algo celestinesca al relatar a Olga sus antiguos amores. Papel para una tiple cómica a actriz cantante.

Amadeo Pich: Simpatiquísimo viajante de medias de “La Corona Imperial” de Tarrasa, que porfía en cobrar al coronel una antigua factura. Papel para un actor cantante.

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Franz Liszt

Franz Liszt

El próximo 22 de octubre se cumplen 200 años del nacimiento de Franz Liszt.

Liszt-Franz-19Franz Liszt nace en Doborján, cerca Sopron, Hungría y murió el 31 de julio de 1886 en Bayreuth, Alemania. Su padre, Adam, era un administrador para la familia Esteráis (la misma a la cual servía Haydn). Estudió con Antonio Salieri y Carl Czerny en Viena. El 20 de septiembre de 1823, la familia Liszt abandonó Viena para dirigirse a París. Por el camino, Liszt dio conciertos en Múnich, Augsburgo, Stuttgart y Estrasburgo para su sustento y el de su familia. En Miesich se consideraba que poseía un talento similar al de Wolfgang Amadeus Mozart cuando era un niño de 6 años. Finalmente, el 11 de diciembre de 1823, la familia llegó a París. Al día siguiente, Adam Liszt junto con su hijo fue al conservatorio de la ciudad, esperando que el niño fuera aceptado como estudiante. A los once años, el pequeño conoció a Schubert y Beethoven; durante su adolescencia y los años veinte vivió en París, una ciudad donde florecía el romanticismo y era una meca para los virtuosos. Cuando tenía 19 años y ya era aclamado, Liszt se aterró por el gran violinista Paganini, quien conducía a la audiencia a un frenesí por lo cual se sospechaba que había pactado con el diablo. El joven Franz estaba determinado a convertirse en el Paganini del piano. El se apartó del escenario de los conciertos durante unos años, practicando de ocho a doce horas diarias, y emergió como probablemente el mejor pianista de su tiempo. Para mostrar su incomparable maestría, Liszt compuso sus “Estudios trascendentales” e hizo versiones para piano de las piezas de violín de Paganini. En cierta ocasión escribió:

“Mi piano es mi alma, ya que mis diez dedos tienen el poder de reproducir las armonías que son creadas por cientos de compositores.”

composer_franz_liszt_1811_86_hi Una vez, tras la presentación orquestal de un movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, Liszt tocó su propio arreglo para piano y generó un efecto más poderoso que la orquesta entera. Viajó infatigablemente por toda Europa entre 1839 y 1847, tocando principalmente su propia música para piano siendo aclamado sin precedentes.

Pero Liszt también buscaba reconocimiento como compositor. A los 36, abandonó su carrera como viajante virtuoso para ser director en Weimar, donde compuso muchas piezas orquestales (desarrollando una nueva e influenciante forma de programar música) y dirigió trabajos de contemporáneos como Berlioz, Schumann y Wagner. Generoso, enseñó a cientos de pianistas gratuitamente y proveyendo soporte musical y financiero, crucial para el éxito de Wagner. Además escribió críticas musicales y libros sobre la música de Chopin y Gipsy. En sus esfuerzos literarios fue ayudado por dos mujeres escritoras de la aristocracia: la Condesa Marie d’Agoult y luego, la Princesa rusa Carolyne Sayn-Wittgenstein. (Marie d’Agoult dejó a su marido para vivir con Liszt); ella y Franz tuvieron tres hijos, uno de los cuales, su hija Cosima, dejó a su propio marido para casarse con Richard Wagner). Liszt fue a Roma por estudios religiosos en 1861, y en 1865 se unió a las órdenes de santos menores, convirtiéndose en el Abad Liszt. En Roma, compuso oratorios y misas.

Durante sus últimos años, Franz viajó entre Roma, Weimar y Budapest, donde fue presidente de la nueva Academia de Música. Allí comenzó a escribir curiosas piezas de piano experimentales que prefiguraron algunos rasgos de la música del siglo XX

Es en este período último de su vida donde tuvo como resultado una modificación considerable en su estilo musical, abandonando su estilo virtuoso previo a favor de un enfoque composicional, absoluto y desolado.

Durante sus últimos años, Liszt dejó su romanticismo más o menos enteramente y se adelantó dirigiéndose, a la atonalidad del siglo XX. Esto sorprende especialmente considerando que él fue de hecho un arquetípico romántico de su tiempo en sus años tempranos. Si bien esos últimos trabajos fueron despreciados, el autor se ha convertido en una leyenda viviente.

El Gran Duque de Weimar dijo:

“Liszt fue lo que un príncipe debe ser”.

Brahms dijo:

“Quien no ha oído a Liszt no puede hablar de la ejecución del piano.”

Liszt fue un compositor muy prolífico, tiene una cantidad de obras innumerables, mencionaré algunas de las más conocidas:

  • Sonata en si menor (1853) a menudo es considerada su composición más grande para piano.
  • Rapsodias Húngaras
  • Sonata del Dante
  • Vals Mephisto
  • Polonesa brillante

¿A qué habéis oido alguna vez un fragmento de esta pieza?.  Sí, prestad atención y veréis como os suena:

Liszt, fue una persona que amó ayudar a otros músicos desconocidos, introduciéndolos en el ambiente musical o tocando sus obras. Entre ellos estuvo Chopin, de quien  se cuenta una anécdota en su presentación como pianista:

En un concierto, Liszt, pidió que apagaran los candelabros, diciendo que tocaría a oscuras. Comenzó a oirse entonces la música, y cuando el auditorio estaba embelesado escuchando, se fueron encendiendo las luces apareciendo Chopin interpretando una de sus piezas.

¿Por qué nos da sueño después de comer?

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Casi todos hemos oído hablar de la siesta que no es otra cosa que esa costumbre que existe en algunos paises de dormir tras el almuerzo por esa sensación de sueño tan difícil de controlar, sobre todo si la comida ha sido copiosa, y que suele durar entre 20 y 30 minutos (como mínimo para algunos).

Pero ¿por qué nos da sueño?: normalmente es porque tras haber comido, en nuestro cuerpo desciende la sangre del sistema nervioso al sistema digestivo, para ayudar a realizar la digestión. Debido al menor riego sanguíneo, llega menos oxígeno a nuestro cerebro y es lo que nos provoca la sensación de somnolencia. Además en lugares con mayor temperatura, esta sensación se acrecienta.

Investigadores de la Universidad de Manchester han descubierto cómo las neuronas que nos mantienen alerta decaen tras la comida. Han comprobado que la glucosa de los alimentos que tomamos es la que interrumpe las señales neuronales que nos permiten estar despiertos, bloqueando las orexinas (proteínas vitales para regular el estado de consciencia).

Esto explicaría por qué nos vence el sueño, el cansancio tras una buena comida o por qué es tan difícil conciliar el sueño cuando estamos hambrientos.

Está demostrado científicamente que la siesta mejora la salud en general, la circulación sanguínea y previene el agobio y el estrés. También favorece la memoria y los mecanismos de aprendizaje. Esto siempre que no exceda los 40 minutos, ya que entramos en una fase de sueño muy profundo y puede trastornar nuestro descanso nocturno.

La siesta ha sido alabada por personajes como Albert Einstein, Camilo José Cela e incluso el Papa Juan Pablo II (a quienes tenéis en las fotos).

 

De: http://porquedelascosas.blogspot.com/

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