¿Quieres conocer el mundo del hip hop? ¿Y a los adolescentes? Aquí podrás ver los sabores y sinsabores que ocasiona a una madre tener un hijo al que le gusta el graffiti.
Para conocer las curiosidades de nuestra tierra. Nuestros malagueños ilustres, nuestros platos, nuestros monumentos, nuestros museos y muchas cosas más.
Nuestro blog en Belleza femenina y blogs |
|
Este blog en
guiaempresas.info
|
Sitio certificado por |
![]() |
| offerte a torino milano sondrio |
En un corral poblado de abundantes aves, vivían entre ellas un cisne y un ganso, el primero consagrado al regalo de la vista del amo, y el segundo destinado al regalo de su paladar. Jactábase el uno de comensal del jardín, y el otro de la casa. Daban sus paseos por los fosos del castillo, y ora se les veía nadar juntos, ora correr sobre las ondas, ora sumergirse, sin saciar nunca sus vanos apetitos.
Un buen día el cocinero, un poco pasado de bebidas, tomó al cisne creyendo que era el ganso, y cuando ya se disponía, asiéndolo por el cuello, a degollarlo para echarlo al caldero, el ave, próxima a la muerte, eleva al cielo su lamento. Se sorprendió el cocinero y ve su error al instante.
- ¡Con tal cantor – exclama – iba yo a hacer una sopa! ¡Oh, noo! ¡Quieran los dioses que nunca mi mano corte la garganta de quien tan bien sabe emplearla !
Esto enseña que entre los peligros que tras nosotros cabalgan, el dulce parlar en nada perjudica.
Antes de tomar una acción sobre alguien o algo, ya sea que le beneficie o perjudique, primero debemos asegurarnos de su verdadera identidad.
Érase una vez, en Japón, dos ratoncitos que se querían mucho. Tanto él como ella estaba muy enamorados, pero tenían un grave problema: el padre de la ratoncita
que estaba obsesionado con la fuerza, quería casarla con el Sol porque decía que el Sol era el más fuerte del mundo.
Los dos ratoncitos no sabían qué hacer. Se amaban mucho pero sabían que el padre de la ratoncita jamás permitiría que se casara con un simple ratón.
Así estaban los dos ratoncitos lamentándose de su suerte, cuando una ratona ya anciana pasó por su lado. Al verlos tan tristes se acercó y les preguntó que qué les pasaba. Así la ratoncita le dijo:
- “Mi padre, es muy bueno, pero un poco terco y quiere casarme con el más fuerte del mundo, que es el Sol. ¡Pero yo no amo al Sol! Yo quiero casarme con mi novio porque es a el a quien amo”.
La anciana ratoncita les miró seriamente y luego sonrió. Se levantó y muy solemne dijo:
- “Voy a conversar con tu padre”.
Al cabo de caminar un rato, se encontró con el padre de la ratoncita y se le acercó:
- Buenos días, sr. Ratón
- Buenos días, Sra. Ratona. ¡Cuánto tiempo!- dijo el ratón. ![]()
- Me he enterado que quiere casar a su hija con el Sol, pero ¿de veras el sol es el más fuerte del mundo? Lo digo porque el sol se oculta tras las nubes.
- ¡Es verdad! ¡Entonces tengo que casar a mi hija con una nube!
- Sí, pero las nubes pasan llevadas por el viento…
- Entonces ¿es el viento es el más fuerte del mundo?- preguntó el padre.
- No. Ni siquiera un viento fuerte puede pasar una pared de la forma en que nosotros la horadamos.
El sr. Ratón se quedó un momento pensativo y exclamó:
- Entonces, ¡nosotros somos los más fuertes del mundo! ¡Tengo que casar a mi hija con el ratón más fuerte entre todos los jóvenes.
Así, el padre decidió que su hija se tenía que casar con el ratón más fuerte del país y empezó una competición de fuerza entre todos los jóvenes. El joven ratón sentía que al menos tenía una oportunidad de casarse con su amada y se enfrentó al más fuerte de los ratones. Era imposible que él pudiera ganar pero no quería renunciar al amor de la ratoncita. En el combate, aunque él era el más débil, cada vez que se caía se volvía a levantar. Finalmente, el adversario, admirado por su fuerza de voluntad dijo:
- No puedo vencer a su fuerza de voluntad. ¡Es increíble!.
Así, el padre dijo al enamorado de su hija:
- ¡Cásate con mi hija.! ¡Una resolución firme es lo más fuerte del mundo!”
¡Los novios se pusieron muy contentos y vivieron felices para siempre!
Cuento tradicional japonés
Nacido en Lérida el 27 de julio de 1867 y muerto en el Canal de la Mancha el 24 de marzo de 1916, fue un gran pianista y compositor español. Era hijo de Calixto
Granados Armenteros nacido en la entonces provincia española de Cuba, que era capitán del Ejército de Navarra y Enriqueta Elvira Campiña nacida en Santander (Cantabria). Poco después de su nacimiento la familia se trasladó a Canarias al haber sido nombrado el padre Gobernador Militar de Santa Cruz de Tenerife. Los Granados permanecieron allí tres años y medio, que fueron suficientes para dejar huella en el pequeño Enrique. Granados recordaría en años sucesivos con inmenso cariño aquel tiempo en Canarias.
En 1874 su padre sufrió un grave accidente al caerse de su caballo, y las complicaciones de salud surgidas a raíz del percance llevaron a la familia a trasladarse nuevamente a la Península, esta vez a Barcelona.
Sus cualidades musicales se manifestaron ya desde la niñez, así que estudió los primeros elementos de solfeo y teoría con José Junceda, amigo de la familia. Niño aún, entró en la Escolanía de la Merced en Barcelona.
A los diez años de edad empezó a dar conciertos públicos. En 1887 pasó a París, donde vivió con su amigo y coterráneo, el pianista Ricardo Vinyes. Regresó a Barcelona en 1889, donde dio un memorable concierto en el Teatro Lírico. En 1892 obtuvo un nuevo triunfo como concertista y como compositor al dar a conocer sus tres primeras Danzas de sus “Doce Danzas Españolas”.
Como pianista fue excelente colaborador de grandes violinistas como Manén, Isaye, Crikboom y Thibaud. También actuó al lado de Risler, Saint-Saëns y Malats en la interpretación pública de obras escritas para dos pianos.
Granados sentía una verdadera pasión por el tiempo de Francisco de Goya y el ambiente casticista que el pintor supo retratar. Consideraba a Goya como “el genio representativo de España”. Poseía varias obras del pintor y, dado que tenía buena mano para el dibujo y la pintura, llegó a retratarse a sí mismo disfrazado de “goyesco” y produjo varias láminas con motivos inspirados en la obra de Goya. De esta devoción nacen los dos cuadernos de Goyescas, para piano, con el subtítulo Los majos enamorados.
En 1901 creó la Academia Granados en Barcelona, lugar en el que se formaron pianistas como Alicia de Larrocha o Frank Marshall.
La consagración del joven compositor tuvo lugar en 1910 tras el éxito de su obra maestra: Goyescas, tanto es así que el director de la ópera parisiense, le hizo el encargo de convertir las Goyescas en ópera, para su representación en París. Tal representación no fue posible, pero recibe la proposición de hacerlo en Nueva York, donde se va a vivir con su esposa.
De Goyescas dijo Manuel de Falla:
“No olvidaré jamás la lectura de la primera parte de Goyescas; aquellas frases tonadillescas traducidas con tal sensibilidad; la elegancia de ciertos giros melódicos, unas veces impregnados de ingenua melancolía, otras de alegre espontaneidad, pero siempre distinguidos y sobre todo evocadores, como si expresaran visiones interiores del artista”.
La representación de Goyescas, efectuada en el Metropolitan el 28 de enero de 1916, constituyó un éxito y Granados fue invitado por el presidente de los Estados Unidos para tocar en la Casa Blanca. Esta circunstancia fue causa de que el compositor perdiera el transatlántico que había de volverle a España.
Suele encuadrársele en el neo-romanticismo por su vinculación estilística con el piano de Chopin, Schubert, Schumann y Edvard Grieg.
Poemos oír en este vídeo el conocido Intermedio de la ópera Goyescas ilustrado por cuadros de Goya:
Cuando voy a la playa![]()
me gusta jugar
me divierto y aprendo
con la arena y el mar.
Cuando voy a la playa
no me alejo de la orilla
con mis manguitos y mi pala
lo pasaré de maravilla.
Cuando voy a la playa
y me tomo mi merienda
no tiro basura ni al mar ni a la arena
cuida tu playa,
si no quieres perderla.
María del Mar Quirell