La abeja
¿Quieres conocer el mundo del hip hop? ¿Y a los adolescentes? Aquí podrás ver los sabores y sinsabores que ocasiona a una madre tener un hijo al que le gusta el graffiti.
Para conocer las curiosidades de nuestra tierra. Nuestros malagueños ilustres, nuestros platos, nuestros monumentos, nuestros museos y muchas cosas más.
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Ya llega el verano.
Desde muy temprano,
saca su abanico.
*
Como mariposa,
mueve el paipay rosa
con gran desparpajo
arriba y abajo.
*
Si tiene calor,
coge el bañador
y va a la piscina
¡Vaya tremolina!
*
¡Caray, cuánta gente!
Perico, sonriente,
dice en un segundo
hola a todo el mundo.
Durante un buen rato
nada como un pato.
Bucea un montón
igual que un salmón.
*
Una y otra vez
salta el mono-pez
desde el trampolín:
¡parece un delfín!
*
Perico un buen día
se sube al tranvía
con gorra y toalla
y llega a la playa.
Se queda perplejo
al ver un cangrejo.
¿Será complicado
caminar de lado?
*
Abre su sombrilla.
Anda hasta la orilla
y una enorme ola
le moja la cola.
*
El mar viene y va,
y Perico está
seco de chiripa.
¡Se lo pasa pipa!
Por fin, ¡qué proeza!,
entra de cabeza.
Chapotea el mico
más de una hora y pico.
*
En el bar de al lado
se toma un helado
Tiene cucurucho
y le gusta mucho.
*
El sol ya se esconde.
¿Alguien sabe dónde?
Sobre la laguna
se asoma la luna.
Perico en pijama
se mete en la cama.
El mono pequeño
tiene mucho sueño.
*
Un grillo que pasa
se acerca a su casa.
Desde la ventana
le canta una nana.
En la mesa, y también en otros lugares hay que tener mucho cuidado con los gestos y acciones que llevemos a cabo. Vamos a ver algunas de las situaciones más comunes:![]()
Bostezar.
Si por cualquier motivo hemos dormido mal, estamos cansados o tenemos sueño, y no podemos reprimir el bostezo, debemos poner la mano delante, no abrir la boca delante de todos los comensales.
Rascarse.
Es demasiado habitual ver a personas sentadas en la mesa, rascándose los brazos, la cabeza, u otras partes que es mejor no decir. Es de muy mala educación, aparte de poco higiénico, hacer eso en la mesa. Lo mejor es irnos a otra habitación o al baño, donde poder hacerlo con tranquilidad y absoluta privacidad. Y si vuelven los picores, trataremos de hacer lo mismo, evitando rascarse delante de todo el mundo (pero si lo hacemos, siempre con mucha discreción de manera que el resto de comensales no se enteren).
Sacarse “entradas”.
Lo que coloquialmente de llama “andarse con el dedo en la nariz”. Totalmente prohibido. Si algo nos molesta, se retira utilizando un pañuelo.
Las orejas.
Lo mismo que para la nariz. No es correcto andarse en las orejas, rascarse, etc. Si algo nos molesta, lo mejor es retirarse a solas para preservar la intimidad y respetar al resto de los comensales.
Descalzarse.
Si lo zapatos nos “matan”, por que los hemos estrenado para esa ocasión, por que hemos estado mucho tiempo en pie, etc. bajo ningún concepto podemos quitárnoslos. Aunque no nos vean, es de pésima educación. Aparte de que podría llegar a “notarse” en el ambiente si muchas personas hiciesen lo mismo.
Jugar con la comida.
Ni los niños ni los mayores podemos ni debemos hacer bolitas con la miga de pan, jugar con los colines del aperitivo, etc. Los alimentos son para comer, no para jugar.
De: Protocolo.org
Las hojas carnosas que forman el bulbo de las cebollas contienen, en sus células unas vesículas llenas de un líquido formado por sustancias muy irritantes, como azufre (entre otros) que quedan en libertad cuando las pelamos. Debido a su carácter volátil, dichas sustancias alcanzan rápidamente nuestros ojos, estos compuestos sulfurados reaccionan con la humedad de estos generando ácido sulfúrico, que nos produce esa sensación de quemazón. Las terminaciones nerviosas en los ojos son muy sensibles y detectan esta irritación. Es entonces cuando el cerebro reacciona diciéndole a los conductos lacrimales de los ojos que produzcan más agua, es decir lágrimas, para diluir el ácido y proteger así los ojos, o sea, el llanto. La secreción de las lágrimas es una defensa de nuestro organismo para proteger nuestro sentido de la vista. De esta manera, las lágrimas disuelven el tóxico disminuyendo su concentración.