Geronimo Stilton – Elisabetta Dami

image

Geronimo Stilton es el ratón protagonista de una serie de libros que narran sus aventuras, historias y misterios.  Trabaja de escritor y director de un periódico titulado “El Eco del Roedor“. Vive en la Isla de los Ratones, cuya capital es Ratalonia ( la geronimo-stiltonciudad del mapa), donde nació y donde vive. Stilton es un bibliófilo y melómano, amante de la música clásica y de la tranquilidad, aunque sus aventuras son siempre agitadas. Es distraído, con la cabeza en las nubes, un poco torpe, nada agresivo, sociable, optimista y aventurero, colecciona en su tiempo libre cortezas de parmesano del siglo XVIII, juega al golf y sobre todo le encanta contarle cuentos a su sobrino Benjamín.

Tiene una gran familia: Trampita, su primo; Tea, su hermana ; su sobrino Benjamín y Torcuatro, su abuelo.

Y muchos amigos como: Metomentodo Quesoso, un amigo desde la guardería hasta la actualidad que trabaja como detective e investigador privado, Tenebrosa Tenebrax, Patty, Hiena y Spring.

Como le gusta muchísimo escribir, existen muchos libros en los que podéis leer sus aventuras y conocer a sus familiares y amigos, ¡ah! obtuvo el Premio Ratitzer por sus libros ¿eh?, porque son historias para reir, tiernas y ¡auténticas historias de primera!, estos son algunos de sus libros, para empezar pero hay muchísimos más:

1. Mi nombre es Stilton, Geronimo Stilton.

2. En busca de la maravilla perdidageronimo benjamin

3. El misterio manuscrito de Nostrarratus.

4. El castillo de Roca Tacaña

5. Un disparatado viaje a Ratikistán.

6. La carrera más loca del mundo.

7. La sonrisa de Mona Ratisa

8. El galeón de los gatos piratas.

9. ¡Quita esas patas, caraqueso!.

10. El misterio del tesoro desaparecido.

11. Cuatro ratones en la Selva Negra.

12. El fantasma del metro….

Además tiene su propio club con más de 25.000 socios y cuyo enlaces tenéis en el apartado de enlaces divertidos.

  

Peer Gynt era un aldeano, adolescente y atrevido, que fantaseaba con ser rico pero, esa historia, la conoceremos más adelante, ahora podemos oír la música de una de sus aventuras, se llama “En casa del rey de las montañas” y fue compuesta por Edvard Grieg dentro de su Suite nº 1, op 46. , seguro que la habéis oído como banda sonora de películas de aventuras:

 

Romance de las tres cautivas

A la verde, verde, a la verde oliva,
donde cautivaron a las tres cautivas.
El pícaro moro que las cautivó,
a la reina mora se las entregó.Vernon-Emile-Three-Sisters
-¿Cómo se llamaban estas tres cautivas?.
-La mayor, Constanza, la menor, Lucía,
y a la más pequeña, llamaban Rosalía.
-¿Qué oficios daremos a las tres cautivas?.
-Constanza amasaba, Lucía cernía
y la más pequeña, agua les traía.
Yendo un día por agua a la fuente fría,
se encontró un anciano que de ella bebía:
-¿Qué haces ahí, buen viejo, en la fuente fría?.
-Estoy aguardando a mis tres cautivas.
-Padre, usted es mi padre, y yo soy su hija;
Voy a darles parte a mis tres hermanitas.
-Ya sabes, Constanza, ya sabes, Lucía,
como he visto a padre en la fuente fría.
Constanza lloraba, Lucía temía,
y la más pequeña, así les decía:
-No llores, Constanza, no llores, Lucía,
que viniendo el moro larga nos daría.
La pícara mora, que las escuchó,
abrió la mazmorra y allí las metió.
Cuando vino el moro, de allí las sacó,
y a su pobre padre se las entregó.

Canción de cuna – Johannes Brahms

Brahms dedicó esta preciosa “Nana” al segundo hijo, Hans, de una buena amiga, la soprano Berta Faber, con la que vivió un idilio en su juventud, fruto del cual quedó esta amistad. La cantante la interpretaría posteriormente en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera.

Os dejo aquí la letra en alemán y su traducción al español:

Wiegenlied

Guten Abend,
gut’ Nacht,
mit Rosen bedacht,
mit Näglein besteckt,
Schlupf’ unter die Deck’:
Morgen früh, wenn Gott
will,
wirst du wieder geweckt,
morgen früh, wenn Gott0_thumb
will,
wirst du wieder geweckt!
Guten Abend,
gut’ Nacht,
von Englein bewacht,
die zeigen im Traum
dir Christkindlein’s Baum:
Schlaf’ nun selig und süß,
schau’ im Traum’s
Paradies!
Schlaf’ nun selig und süß,
schau’ im Traum’s
Paradies!

Canción de cuna

Buenas tardes,
buena noche,
cubierto de rosas,
rodeado de claveles,
deslizate bajo la colcha:
Mañana temprano, si Dios
quiere,
de nuevo despertarás,
mañana temprano, si Dios
quiere,
de nuevo despertarás!
Buenas noches,
buena noche,
protegido por Ángeles,
que te mostrarán en sueños
el árbol de Navidad:
Sueña ahora feliz y dulce,
contempla en tus sueños
el Paraíso!
Sueña ahora feliz y dulce,
contempla en tus sueños
el Paraíso!

El príncipe Leonardo – J. Llarch (II)

Gato_Verde Tres días llevaba Luceta en el frasco de cristal, hasta que por fin pronunció unas palabras cabalísticas y apareció un enorme gato verde, al que la mujer ordenó:

- ¡Salta sobre la mesa en que descansa el frasco que me encierra y con tu cola derríbalo para que, al romperse, recupere yo mi libertad!

Así lo hizo el gato, y apenas el cristal tocó el suelo surgió una llama que fundió los barrotes de la jaula, quedando en pie la cruel mujer. Pero ¿dónde estaba Leonardo? Quiso saberlo. El gato le dijo que se hallaba en una habitación en cuya entrada había una cruz.

- Pues será preciso hallar a otro mortal de carne y hueso dispuesto a pactar con el genio maléfico a cambio de alguna ambición.

- Tango nos servirá para ello. Está enamorado de una princesa … – dijo el gato

- Vayamos, pues, a casa de este hombre

El viejo se sorprendió ante la visita y, al oír su relate dio su conformidad.

-Confía en mi poder maléfico, pues vas a convertirte ahora en el príncipe Leonardo, si bien interiormente seguirás siendo el mismo, dijo Luceta.

Sopló levemente y el viejo Tango quedó convertido en el príncipe Leonardo.1254677927ExyOZf

- Ahora emprenderás el viaje hacia el país de los Siete Lagos y te presentarás ante la princesa, que se casará contigo. Pero tienes que llegar antes de Nochebuena y apoderarte de la lave que Colombito, el cerrajero, tiene en su poder. Si no logras impedir que él le entregue la llave a la princesa, estarás perdido irremisiblemente.

-¡ Necesito cinco espadachines ! pidió el ambicioso Tango.

Luceta trazó un signo con sus manos y aparecieron cinco espadachines, a quienes dio instrucciones para que alcanzaran a Colombito.

Entretanto, este seguía cabalgando. De pronto se le rompió una herradura que tuvo que arreglar pero, mientras lo hacía, el yunque del herrero empezó a cantar:

“Colombito, Colombito, cinco llaves has de forjar, que los caballos del genio han salido y una llave que quieren robar”.

Le hicieron cinco llaves iguales, y una vez terminadas, salió como una exhalación a la grupa de su caballo. Pero a poco le daba alcance uno de los espadachines, que le dijo:

- Soy el capitán Pulgar. En nombre de Luceta, te exijo la llave. Colombito no ofreció resistencia y le entregó una. Y lo mismo sucedió con los demás. Pero cuando volvieron, la bruja les descubrió que eran unas llaves falsas.

Mientras, el viejo Tango, había llegado al palacio y se hacía anunciar como el príncipe Leonardo, así que era recibido por el rey y la princesa. Pero el tiempo iba avanzando y sonaron las doce. De pronto irrumpió en palacio un brioso jinete – Colombito – que se acercó a la princesa para decirle:

- ¡ Las doce ! esta es la hora que el príncipe Leonardo me señaló para que os entregara la llave de su encierro, pues permanece prisionero.

- ¡No es posible! ¡El príncipe está aquí!Princesa Blancarrosa

- No, este no es el príncipe. Tomad la llave.

Apenas la hubo tocado la princesa brilló un gran resplandor, y apareció el príncipe verdadero, mientras el viejo Tango se convertía en un ser repugnante.

Cuando el rey iba a ordenar que le encerraran, la princesa exclamó:

- El castigo humilla y crea resentimiento, Debemos perdonarle. Él obró por amor hacia mí, y yo le perdono.

El viejo Tango no solo fue perdonado sino que actuó como padrino en los esponsales de la princesita Blancarrosa y el príncipe Leonardo. Y en cuanto a Colombito fue nombrado capitán de arqueros.

 

guirnalda

 

 Sergey Prokofiev compuso “El amor de las tres naranjas” en la época de la revolución rusa, octubre de 1917, cuando tenía 26 años. Es una ópera en un prólogo, cuatro actos y diez cuadros cuyo libreto es también del propio compositor junto a Vera Janacopoulos, basada en la pieza homónima (Fiaba dell’amore delle tre melarance) para la comedia del arte del noble y escritor veneciano Carlo Gozzi, quien a su vez basó su obra en un antiguo cuento oriental. La historia trata de un joven príncipe, el cual, maldito por la bruja Fata Morgana, se enamorará de tres naranjas y las buscará desesperadamente por todas partes. Sólo recibe un consejo: cuando las encuentre, debe abrirlas cerca de una fuente. Lo que el príncipe no sabe es que las inmensas naranjas contienen una princesa cada una en su interior y que, si no les da de beber inmediatamente después de sacarlas de la naranja, morirán. He aquí el fragmento correspondiente a la “Marcha”:

El príncipe Leonardo – J. Llarch (I)

En una noche oscura y tormentosa, el príncipe Leonardo volvía al galope de las tierras lejanas de “las lomas verdes”.   VIEJA_~1Ninguna luz anunciaba presencia humana, cuando de pronto surgió en la negrura un caserón.

Llamó a la puerta el príncipe y a poco se abrió aquella  morada, apareciendo una ventera, a la que explicó:

- Quiero cena para mí y establo para mi caballo.

La ventera así lo hizo. Mas durante la cena advirtió que el príncipe no soltaba de su mano izquierda un pequeño cofre de marfil. Llevada de maliciosa curiosidad, le preguntó qué guardaba en él.

- ¿Son joyas, tal vez?

- Es posible que así sea, dijo el príncipe. Y entonces la ventera le llenó la copa de vino exquisito.

Apenas el príncipe lo hubo probado, ella se echó a reír y luego dijo:

- ¡Mirad, mirad! ¡Tenéis cola como los caballos … una cola roja, como de fuego!

Levantóse el príncipe y vio con horror que, en efecto, llevaba cola.

- Todo el mundo me conoce por la hostelera Luceta, pero nadie sabe que tengo un pacto con un genio malo. Dadme, pues, posadera el cofre, o de lo contrario, transformaré vuestra cabeza en pelota de trapo.

El príncipe se negó resueltamente a ello, y entonces la posadera le arrojó una miga de pan al rostro, convirtiendo su cabeza en pelota.

- Si me entregáis la arquilla os transformaré de nuevo en persona.

Tardó el príncipe en contestar, en busca de solución, y viendo en una mesa un frasco de cristal dijo:

- Nada puedo hacer contra vos. Estoy dispuesto a cederos el collar de esmeraldas que hay en la arquita, a cambio de una demostración de vuestro poder.

- ¿Cuál?, inquirió la posadera

- Convertíos en una mujer tan pequeña que quepa en este frasco.

- Esto es muy fácil para mí. Y lanzando un silbido se convirtió en una mujer muy pequeñita, que de un salto se metió en el frasco. Una vez dentro, Leonardo se abalanzó sobre él y lo tapó, sujetándolo por el exterior. Tomó una vela y derritiéndola cubrió la ranura circular con una capa de cera diciendo:

-¡ Y ahora sal, si puedes! No saldrás si no devuelves mi figura natural!

- Jamás lo haré. ¡Jamás, jamás!

Leonardo adoptó entonces una solución: envolver el frasco con un pedazo de tela. Tomó el cofrecito y, sacando el caballo del establo, montó en él y se dirigió hacia una montaña, en cuya cima se hallaba una casita, habitada por un sabio. A requerimiento del príncipe, éste le dijo:

- Para vencer los poderes malignos, debes entregarte a la meditación, Leonardo. En cuanto a la posadera, la encerrarás en una cámara secreta del viejo torreón de las piedras negras. Enciérrala bien, pues si Luceta pudiera escapar correrías un gran peligro. Para evitarlo, aprisiónate voluntariamente en una habitación que tenga un cerrojo de siete vueltas. La puerta debe ser recia, y en ella pintarás una cruz. Estarás allí hasta Nochebuena, prucurando que aquel que posea la llave del cerrojo cumpla con tus órdenes.

- Pero ¿dónde hallaré tal cerradura?caballero

- Irás al mercado del pueblo cercano. Allí está un niño cerrajero llamado Colombito. Es el único que puede ayudarte.

- Cumpliré vuestras instrucciones. Y subiendo al caballo emprendió el camino hacia la feria. Allí buscó al niño  y al encontrarlo le dijo:

- Necesito una cerradura de siete vueltas a la que ninguna fuerza humana, ni ingenio maléfico sean capaces de abrir, pero debes construirla en mi torreón. Una vez terminada, te pagaré cuanto desees, por mucho que sea.

Se movieron las orejas del niño al oir tal promesa y recogió las herramientas para seguir al extraño cliente. Su asombro no tuvo limites cuando al hallarse en las afueras vio cómo de las asentaderas de aquel muchacho con cabeza de trapo, salía una cola de caballo, resplandeciente como el fuego.

En tanto penetraron en un pinar. Tras un pino surgió un torreón de negras piedras. Y Leonardo dijo entristecido al niño:

- Pasa, Colombito, y no te dejes intimidar por lo que veas.

Como el niño no era cobarde y aquellas palabras le parecían sinceras, obedeció, andando por un largo pasillo hasta que Leonardo abrió una puerta y se encontraron en una estancia iluminada por seis grandes velones.

Al fondo del muro frontero había otra puerta con una cruz pintada en oro. Aquella era la puerta en que debía ser colocada la cerradura. El príncipe colocó el índice en una piedra del muro, girando al momento un trecho de la pared, y quedó al descubierto una cerradura disimulada.

- Pasa. Pronto comprenderás el por qué te pido tanto.canstock3781212

Entraron y Colombito vio algo asombroso: una gran jaula de barrotes de hierro, y en su interior, sobre una mesilla, un frasco de cristal con una mujer dentro. El príncipe le explicó lo sucedido y Colombito exclamó:

- Contad conmigo.

- Pues atiende a mi recomendación. Una vez entre en mi encierro, girarás siente veces la llave en la cerradura. Luego, galoparás en mi caballo hasta el palacio de la princesa Blancarrosa, situado en el país de los Siete Lagos. No abandones la llave del cerrojo hasta ponerla en manos de la princesa, pues debo permanecer encerrado hasta Nochebuena. Cuando den las doce, caerá roto el cerrojo y vencidos los poderes maléficos. Entonces podré presentarme antes Blancarrosa, con la que me casaré.

El muchacho prometió no olvidar ninguna de aquellas instrucciones. Y el príncipe penetró en su prisión, llevando consigo el cofrecito de las esmeraldas. Cerró Colombito la puerta, giró la llave siete veces y dijo:

- Confiad en mí.

Luego salió montado en el brioso corcel y se alejó del lugar.

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 906 seguidores