Gulliver en Lilliput– Jonathan Swift

Los viajes de Gulliver es una de los obras más famosas de Jonathan Swift. Escrita en 1726, consta de cuatro libros de aventuras,  apasionantes, que constituyen una crítica a la sociedad de su época:gulliver

1. Viaje a Lilliput

2. Viaje a Brobdingnaga

3. Viaje a Laputa, Balnibarbi, Luggnagg, Glubbdubdrib, y Japón

4. Viaje a la ciudad de los Houyhnhnms

Os hablo aquí del primer libro: Gulliver en Lilliput.

Lemuel Gulliver, era un médico cirujano inglés, comenzó viajando en diversos barcos hasta embarcar en un precioso gran velero llamado el “Antílope” que se dirigía a las Indias Orientales.  Una noche se desató una violenta tormenta con olas gigantescas; a los marineros no les dio tiempo a lanzar los botes salvavidas al agua. Nuestro protagonista fue arrastrado por esta, y empujado por el viento y las olas llegó a tierra firme donde se desvaneció.

Al despertar se encontró atado en la playa y rodeado por unos personajes que no levantaban 15 cm. del suelo y cuyo idioma no entendía. Convivió con ellos unos meses, les ayudó con sus enemigos, medió entre reinos vecinos, y se despidió encariñado de ellos.

Las aventuras vividas con los liliputienses tendréis que leerlas vosotros en el libro: ¡merece la pena!.

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Los pájaros no tienen dientes – Gloria Fuertes

Los pájaros no tienen dientes,pajaros
Con el pico se apañan.
Los pájaros pescan peces
Sin red ni caña.
Los pájaros, como los ángeles,
Tienen alas.
Los pájaros son artistas
Cuando cantan.
Los pájaros colorean el aire
Por la mañana.
Por la noche
Son músicos dormidos
En las ramas.
Da pena ver a un pájaro en la jaula.

Las habichuelas mágicas – H. C. Andersen

00dilinguagrande2 Periquín vivía con su madre, que era viuda, en una cabaña del bosque. Como con el tiempo fue empeorando la situación familiar, la madre determinó mandar a Periquín a la ciudad, para que allí intentase vender la única vaca que poseían. El niño se puso en camino, llevando atado con una cuerda al animal, y se encontró con un hombre que llevaba un saquito de habichuelas.

-Son maravillosas -explicó aquel hombre-. Si te gustan, te las daré a cambio de la vaca.

Así lo hizo Periquín, y volvió muy contento a su casa. Pero la viuda, disgustada al ver la necedad del muchacho, cogió las habichuelas y las arrojó a la calle. Después se puso a llorar.

Cuando se levantó Periquín al día siguiente, fue grande su sorpresa al ver que las habichuelas habían crecido tanto durante la noche, que las ramas se perdían de vista. Se puso Periquín a trepar por la planta, y sube que sube, llegó a un país desconocido.

Entró en un castillo y vio a un malvado gigante que tenía una gallina que ponía un huevo de oro cada vez que él se lo mandaba. Esperón03 el niño a que el gigante se durmiera, y tomando la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de las habichuelas, y descolgándose, tocó el suelo y entró en la cabaña.

La madre se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su producto vivieron tranquilos mucho tiempo, hasta que la gallina se murió y Periquín tuvo que trepar por la planta otra vez, dirigiéndose al castillo del gigante. Se escondió tras una cortina y pudo observar cómo el dueño del castillo iba contando monedas de oro que sacaba de un bolsón de cuero.

En cuanto se durmió el gigante, salió Periquín y, recogiendo el talego de oro, echó a correr hacia la planta gigantesca y bajó a su casa. Así la viuda y su hijo tuvieron dinero para ir viviendo mucho tiempo.

Sin embargo, llegó un día en que el bolsón de cuero del dinero quedó completamente vacío. Se cogió Periquín por tercera vez a las ramas de untitledla planta, y fue escalándolas hasta llegar a la cima. Entonces vio al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la tapa, dejaba caer una moneda de oro.

  Cuando el gigante salió de la estancia, cogió el niño la cajita prodigiosa y se la guardó. Desde su escondite vio Periquín que el gigante se tumbaba en un sofá, y un arpa, oh maravilla!, tocaba sola, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas, una delicada música. El gigante, mientras escuchaba aquella melodía, fue cayendo en el sueño poco a poco.

Apenas le vio así Periquín, cogió el arpa y echó a correr. Pero el arpa estaba encantada y, al ser tomada por Periquín, empezó a gritar:

-¡Eh, señor amo, despierte usted, que me roban!

Se despertó sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los gritos acusadores: jack8e776542_1

-¡Señor amo, que me roban!

Viendo lo que ocurría, el gigante salió en persecución de Periquín. Resonaban a espaldas del niño pasos del gigante, cuando, ya cogido a las ramas empezaba a bajar. Se daba mucha prisa, pero, al mirar hacia la altura, vio que también el gigante descendía hacia él. No había tiempo que perder, y así que gritó Periquín a su madre, que estaba en casa preparando la comida:

-¡Madre, tráigame el hacha en seguida, que me persigue el gigante!

Acudió la madre con el hacha, y Periquín, de un certero golpe, cortó el tronco de la trágica habichuela. Al caer, el gigante se estrelló, pagando así sus fechorías, y Periquín y su madre vivieron felices con el producto de la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda de oro.

La zorra y la cigüeña – La Fontaine

la cigüeña y la zorra 1 Sintiéndose un día muy generosa, invitó doña zorra a cenar a doña cigüeña. La comida fue breve y sin mayores preparativos. La astuta raposa, por su mejor menú, tenía un caldo ralo, pues vivía pobremente, y se lo presentó a la cigüeña servido en un plato poco profundo. Esta no pudo probar ni un sólo sorbo, debido a su largo pico. La zorra en cambio, lo lamió todo en un instante.

Para vengarse de esa burla, decidió la cigüeña invitar a doña zorra.

– Encantada — dijo –, yo no soy protocolaria con mis amistades.zorra_cigue

Llegada la hora corrió a casa de la cigüeña, encontrando la cena servida y con un apetito del que nunca están escasas las señoras zorras. El olorcito de la carne, partida en finos pedazos, la entusiasmó aún más. Pero para su desdicha, la encontró servida en una copa de cuello alto y de estrecha boca, por el cual pasaba perfectamente el pico de doña cigüeña, pero el hocico de doña zorra, como era de mayor medida, no alcanzó a tocar nada, ni con la punta de la lengua. Así, doña zorra tuvo que marcharse en ayunas, toda avergonzada y engañada, con las orejas gachas y apretando su cola.

Para vosotros escribo, embusteros: ¡ Esperad la misma suerte !

No engañes a otros, pues bien conocen tus debilidades y te harán pagar tu daño en la forma que más te afectará.

¿Por qué se colocan herraduras a los caballos?

Durante su proceso de evolución, el caballo ha sufrido la atrofia de cuatro de los cinco dedos que tenía, para acabar apoyándose en uno por cada extremidad. Esto, que a primera vista parece una desventaja, le hace muy adecuado para la carrera, por ser mínima la superficie de contacto con el suelo.

La uña del dedo único está muy desarrollada y se denomina casco. Aunque el casco es muy resistente, sufre con el tiempo un proceso de desgaste. El hombre lo ha protegido por medio de la herradura, una pieza de hierro con mayor resistencia al desgaste que el casco del animal, al que se sujeta mediante clavos.

casco de caballo

casco con herradura

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