¿Premiar las notas?

Muchos padres, llenos de buena voluntad, prometemos a nuestros hijos grandes premios para animarles a estudiar. Pero los educadores ven en ello un método arriesgado que no siempre viene acompañado de mejores resultados.00Y604fF-8A

¿Una herramienta educativa?

Todos tanto padres como educadores deseamos fervientemente que nuestros hijos y alumnos saquen buenas notas en el colegio. La inteligencia es un factor muy complejo que, afortunadamente, los psicólogos y profesionales de la enseñanza tratan cada día con más delicadeza y profundidad. Ahora ya se sabe que hay muchas clases de inteligencia, una de ellas es la que necesita para superar los exámenes escolares. Pero afortunadamente no es la única. Aunque el valor de una persona no puede ni debe medirse por el catalejo miope de las calificaciones académicas, lo cierto es que en la sociedad actual tienen un valor desmesurado, y que los padres hacemos todo lo que podemos para que las notas de nuestros hijos sean lo más brillantes posible.

Dentro de esta dinámica, un recurso muy utilizado por los padres es ofrecer a su hijo un regalo si aprueba la evaluación o si saca buenas notas. Pero estas técnicas no acostumbran a tener el resultado que habíamos imaginado.

alumno-ninez-viejo_~u19122269 No existe ningún estudiante al que le guste fracasar en sus exámenes. La satisfacción por el éxito es algo natural en las personas pero los padres acostumbramos a explotarlo muy poco. Infravaloramos esa necesidad que tiene todo ser humano de demostrarse a sí mismo y a los demás lo que es capaz de hacer y la sustituimos por un bien material. Pero en realidad, la alegría y el bienestar interior que producen el éxito y la superación de las dificultades, no se puede suplir con ninguna recompensa material.

Cuando prometemos un regalo a nuestro hijo para que apruebe en una evaluación, fomentamos que en la siguiente nos pida algo superior como recompensa, pero a medida que crece irá demandando premios mayores y estos premios pueden pasar a ser un chantaje a cambio del aprobado.

Y esa no es una buena manera de proceder. Las buenas notas se han de elogiar, ensalzar, aplaudir, todo lo que queráis, pero jamás comprar. El trabajo del estudiante es estudiar. El nuestro es apoyarle en todo lo que necesite como estudiante y como persona. Reconocerle sus méritos, habilidades y ayudarle a aceptar sus limitaciones que también las tiene, como todo el mundo.

Además, cuando a pesar de la recompensa prometida, el niño no triunfa, la sensación de fracaso aumenta porque no ha conseguido la meta ni siquiera con los estímulos anunciados. Desde esta perspectiva, cuanto más grande es el premio, mayor es el malestar interior que provoca el fracaso y más disminuye la autoestima.

Los especialistas no piensan que sea una buena técnica prometer para aprobar. Otra cosa diferente es que toda la familia se alegre de los éxitos de uno de sus miembros, lo alaben y lo festejen. Llegan las notas, son buenas, todos nos ponemos contentos, felicitamos al triunfador y se celebra de la manera que a la familia le parezca más oportuna: yendo todos a cenar a su restaurante favorito, al parque de atracciones, regalando (¿por qué no?) aquello que tanta ilusión le hacía y que había pedido para Reyes… ninos-pintando

Quizás como padres o madres, podamos pensar que nos hemos quedado sin la única herramienta que conocíamos y poníamos en práctica para motivar a nuestro hijo en sus estudios. En este caso podemos hacernos las siguientes preguntas:

- ¿Funciona?

-  ¿El sentido común nos dice que los premios que le hemos dado hasta ahora están dentro de unos límites razonables?

- ¿Acepta nuestro hijo que no siempre puede haber premios extras?

- Si ya tiene más de 10 u 11 años, ¿es consciente de que el regalo es un detalle para demostrar nuestra alegría por su éxito, pero que lo importante es lo que ha aprendido porque le servirá para aprender más y ser cada día más inteligente?

Si la respuesta a estas y otras preguntas similares es positiva, podemos seguir con este sistema de motivación. Probablemente, junto al premio material ponemos en práctica otras estrategias de las cuales tal vez no somos conscientes.

Pero si los éxitos no llegan, los regalos son exagerados o creemos que nuestro hijo se está “materializando” e incluso haciéndonos chantaje para estudiar, (“si no me compras la moto…”) tal vez sea el momento de buscar otras técnicas de motivación más adecuadas.

Bebé baila samba

¿Por qué son peligrosas las pirañas?

piraña La palabra piraña proviene del guaraní, donde pira significa “pez” y aña significa “diablo”, o sea “pez diablo“.Las pirañas son peces carnívoros u omnívoros, pese a su exiguo tamaño, no superior a 25 cm. de longitud, son uno de los depredadores más feroces del mundo acuático. Son popularmente conocidas por sus afilados dientes (que son capaces de traspasar un anzuelo de acero) y por su insaciable y agresivo apetito por la carne en general. Esto y la tendencia gregaria que les caracteriza, hacen de estos peces un enemigo temible, puesto que la acometida conjunta de tal muchedumbre de individuos puede devorar en contados minutos la presa más corpulenta. Habitan en aguas tropicales (cuencas del Amazonas y Orinoco).

Al contrario de lo que el cine ha divulgado, las pirañas no suelen atacar a los humanos, correspondiendo los escasos ataques registrados a los especímenes del género Pygocentrus (panza roja) De hecho, los nativos se bañan tranquilamente en las aguas frecuentadas por estos peces, siendo la piraña un alimento cotidiano entre las poblaciones locales.

Micifuz y Zapirón – Samaniego

¡Qué dolor! por un descuido gatito-2

Micifuz y Zapirón, 

se comieron un capón,

en un asador metido.

Después de haberse lamido

trataron en conferencia

si obrarían con prudencia

en comerse el asador.

¿Lo comieron? -¡No, señor!

Era caso de conciencia.

El leopardo y las monas – Samaniego

monosNo a pares, a docenas encontraban

las Monas en Tetu, cuando cazaba,

un Leopardo; apenas lo veían,

a los Arboles todas se subían,

quedando del contrario tan seguras,

que pudiera decir: no están maduras.

El cazador, astuto, se hace el muerto

tan vivamente, que parece cierto.

Hasta las viejas Monas,

alegres en el caso y juguetonas,

empiezan a saltar; la más osada

baja, arrímase al muerto de callada,

mira, huele y aún tienta,

y grita muy contenta:

“Llegad, que muerto está de todo punto,

tanto, que empieza a oler el tal difunto.”

Bajan todas con bulla y algazara:

ya le tocan la cara,

ya le saltan encima,

aquella se le arrima,

y haciendo mimos, a su lado queda;

otra se finge muerta y lo remeda.

Mas luego que las siente fatigadas

de correr, de saltar y hacer monadas,

levántase ligero,

y más que nunca fiero,

pilla, mata, devora, de manera

que parecía la sangrienta fiera,

cubriendo con los muertos la campaña,

al Cid matando moros en España.

Es el peor enemigo el que aparenta

no poder causar daño; porque intenta,

inspirando confianza

asegurar su golpe de venganza.

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