Cómo ayudar a nuestros hijos a expresar los sentimientos


Aunque quisiéramos proteger a nuestros hijos de las desilusiones, frustraciones y conflictos con otros, no podemos tenerlos constantemente bajo nuestra protección. Lo que sí podemos hacer es ayudarlos a que entiendan y manejen mejor los sentimientos molestos que resultan de las experiencias desagradables.

Expresar sentimientos es difícil, pero los padres podemos contribuir a que nuestro hijo interprete sus emociones y aprenda a expresarlas. De esta manera, le ayudaremos a ser un adulto emocionalmente estable. pic_grandmas

Al compartir sus sentimientos desagradables, nuestro hijo se sentirá menos herido o agobiado por esos sentimientos. También logrará un mayor control sobre sus propias emociones y conducta y además tomará mejores decisiones cuando se enfrente con las pruebas y desilusiones de la vida diaria. Si se encuentra apoyado y que le escuchamos mejorará nuestra comunicación y existirá una relación más cercana.

Pero … ¿cómo podemos hacerlo?, he aquí algunas pautas para conseguirlo:

  • Escuchar atentamente a nuestro hijo sin intervenir hasta conocer el problema en su totalidad.
  • Darle tiempo suficiente para que se explique, permitiéndole llegar a sus propias conclusiones.
  • Conceder credibilidad y confianza a los sentimientos de nuestro hijo. Así aprenderá a confiar en sí mismo y en nosotros. No neguemos sus sentimientos ( “¡va, no te pongas así” o “no será para tanto”), si no lo hacemos facilitamos que el niño se observe porque no se siente ni recriminado ni juzgado.
  • No hacer juicios previos etiquetando a nuestro hijo. Huyamos de consideraciones del tipo “es un llorón”, “es demasiado tímido”, “nunca aprenderá a defenderse”. Nos impiden ver lo que el niño siente en ese preciso momento.
  • Ayudarle a nombrar lo que siente. Es imprescindible que aprenda a reconocer y diferenciar sentimientos: temor, ira, miedo, enfado, alegría, felicidad, disgusto, decepción, sorpresa, etc.
  • Promover en casa un ambiente general de escucha y de respeto por los sentimientos de todos los miembros de la familia.

Nosotros somos, para nuestros hijos, modelos de conducta, aprenderán más sobre sus emociones de lo que capten del ambiente que de lo que les enseñemos directamente.

Carmen Herrera García
Profesora de Educación Infantil y Primaria

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