Funiculí, funiculá

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Un funicular (del latín funicŭlus, “cuerda”), es un medio de transporte usado en grandes pendientes, cuenta con dos cabinas enlazadas por un cable sobre una vía de ferrocarril, a modo de ascensor, de tal forma que mientras uno sube, el otro baja.

Esta es una famosa canción napolitana compuesta en 1880 por Luigi Denza con letra del periodista Peppino Turco. Conmemora la apertura del primer funicular del Monte Vesubio y se cantó por primera vez en el Hotel Quisisana, Hotel de Castellammare di Stabia. Tuvo gran éxito, de esa manera Turco y Denza la presentaron en el Festival de Piedigrotta en ese mismo año. Eduardo Oxenford, un cantautor inglés y traductor de libretos, publicó una versión que se popularizó en países de habla inglesa.

Seis años después de la composición de Funiculì, funiculà, el compositor alemán Richard Strauss escuchó la canción, durante una gira por Italia. Pensó que se trataba de un tema folclórico y lo incorporó a su sinfonía Aus Italien. Denza presentó una demanda contra él, ganó el pleito y, a partir de entonces, cobró un canon cada vez que el Aus Italien se ejecutaba en público.

Esta versión de Richard Strauss es la que oímos aquí, cantada por Luciano Pavarotti:

 

Por si queréis cantarla vosotros también,  (está en dialecto napolitano, algo diferente al italiano):

Aissera, Nanninè, me ne sagliette, tu saje addo’? (Tu saje addo’?)
Addo’ ‘stu core ‘ngrato cchiu’ dispietto, farme nun po’! (Farme nun po’!)
Addo’ lo fuoco coce, ma si fuie, te lassa sta! (Te lassa sta!)
E nun te corre appriesso, nun te struie, sulo a guarda’! (Sulo a guarda’!)
Jammo, jammo, ‘ncoppa jammo ja’,
jammo, jammo, ‘ncoppa jammo ja’.
Funiculí – funiculá, funiculí – funiculá,
‘ncoppa jammo ja’, funiculí – funiculá.
Nèh jammo: da la terra a la montagna,
no passo nc’è…
No passo nc’è…
Se vede Francia, Pròceta, la Spagna…
e io veco a te!
E io veco a te…
Tiráte co li ffune, ditto ‘nfatto,
‘ncielo se va…
‘Ncielo se va…
Se va comm’a lo viento e, a ll’intrasatto,
gué saglie sá’…
Gué saglie sá’…
Jammo, jammo,
‘ncoppa jammo ja’…
Jammo, jammo,
‘ncoppa jammo ja’…
Funiculí – funiculá,
funiculí – funiculá…
‘Ncoppa jammo ja’,
funiculí – funiculá….
Se n’ ‘e’ sagliuta, oi’ ne’, se n’ ‘e’ sagliuta, la capa già! (La capa già!)
E’ gghiuta, po’ e’ turnata, po’ e’ venuta, sta sempe cca’!(Sta sempe cca’!)
La capa vota, vota, attuorno, attuorno, attuorno a te! (Attuorno a te!)
Sto core canta sempe nu taluorno,sposammo,oi’ ne’!(Sposammo,oi’ ne’!)
Jammo, jammo, ‘ncoppa jammo ja’,
jammo, jammo, ‘ncoppa jammo ja’.
Funiculí – funiculá, funiculí – funiculá,
‘ncoppa jammo ja’, funiculí – funiculá

 

En español seria:

Ayer por la tarde, mi amor, fuí,
¿sabes adónde?
¡Adonde este ingrato corazón no puede pesarme más!
¡Adonde el fuego quema, pero si huyes
te permite ir!
¡Y no te sigue, no te quema, para que veas el cielo!…
Vamos, vamos de la mano, vamos para allá,
¡funiculì, funiculà!
¡Vamos desde el suelo a la montaña, mi amor! ¡Sin caminar!
Tú puedes ver Francia, España y Procida…
¡y yo puedo verte!
Tirado por una soga, no antes de decir que hacer,
vamos a los cielos ..
Vamos rápido como el viento, ¡subamos!, ¡subamos!
Vamos juntos, vamos para allá,
¡funiculì, funiculà!
¡Hemos subido, mi amor, ya hemos subido a la cima!
Ha ido, regresó y, a continuación, vuelve…
¡Está todavía aquí!
¡La vacía, vacía cumbre, alrededor, alrededor,
alrededor tuyo!
Este corazón todavía canta
y no es petulante
¡Vamos a casarnos, mi amor!
Vamos juntos, vamos para allá,
¡funiculì, funiculà!

El gusano de seda y la araña – Iriarte

Trabajando un gusano su capullo,
la araña, que tejía a toda prisa,capullo gusano de seda
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:

«¿Qué dice de mi tela el señor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada a mediodía.
¡Mire qué sutil es, mire qué bella!…»

El gusano, con sorna, respondía:
«¡Usted tiene razón; así sale ella!»

Se ha de considerar la calidad de la obra,
y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.

Plácido Domingo Embil

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Nació el 21 de enero de 1941 en Madrid. Hijo de los conocidos cantantes de zarzuela Plácido Domingo y Pepita Embil, por razones profesionales sus padres se radicaron en México donde sus padres tenían su propia compañía lírica, en la cual el joven cantante de ópera dio sus primeros pasos como barítono. En este país pasó su infancia y adolescencia y adquirió una formación musical muy completa (empezó a tocar el piano con 8 años), ya que no sólo aprendió canto sino dirección orquestal con Igor Markevitch en el Conservatorio Nacional Mexicano.

Mientras cursaba sus estudios primarios empezó a estudiar solfeo con el maestro Manuel Barajas y subió varias veces a interpretar papeles de niño en algunas obras. Aunque su voz todavía no estaba formada, comenzó a cantar zarzuelas como barítono.

Su temperamento le llevó, en los años siguientes, de una actividad a otra: fue jugador de fútbol, quiso ser torero, intervino en comedias musicales, acompañó a cantantes en salas de fiestas y recibió alguna que otra oferta para hacer cine. Su amigo Manuel Aguilar le sugirió que probase suerte en la ópera, y aunque pensaba que no tenía voz para ello, Plácido aprendió varias romanzas y dio una audición en la Academia de la Ópera de México.

Su voz potente y dramática le ha permitido especializarse en la gran ópera francesa e italiana del siglo XIX (Bizet, Saint-Saëns, Verdi, Puccini). Convertido en una de las figuras más importantes de la lírica mundial, cantó en los principales escenarios con un repertorio de más de 70 papeles, abarcando, además de los anteriores nombrados, a Donizetti, Wagner y Strauss.

En 1958, se convierte en arreglista e hizo los coros de los músicos de rock and roll Enrique Guzmán y César Costa, en su banda Los Black Jeans.

El pianista hebreo mexicano José Cahan le informó que en el Teatro de la Ópera de Tel Aviv necesitaban un tenor, una soprano y un barítono; Plácido habló con su mujer, Marta Ornellas (también cantante de ópera), y juntos marcharon a Israel el 21 de diciembre de 1962. Aunque el contrato era por seis meses, permanecieron dos años y medio. El tenor participó en 280 funciones y su esposa en 150, hasta que ella abandonó la carrera en favor de su marido y su familia.

De su estancia en Tel Aviv arranca su repertorio y su consolidación como tenor.

El 1 de enero de 1966 debutó en el Liceo de Barcelona con La mulata de Córdoba, del compositor mexicano José Pablo Moncayo, y a partir de ahí sus estrenos se contaron por éxitos, tanto en la Metropolitan Opera House en 1968 como al año siguiente en la Scala de Milán y en el festival de Verona, período que culminó con la triunfal acogida que tuvo su incorporación del papel de Cavaradossi, de Tosca, en el Covent Garden de Londres, en 1971.

En la década de los noventa, junto con José Carreras y Luciano Pavarotti, forma la célebre sociedad artística de “Los Tres Tenores” con el motivo del Mundial de fútbol Italia 1990. Con esta sociedad actuó en numerosos en macroconciertos.

A partir de 1973, y cada vez con mayor frecuencia, ha practicado también la dirección de orquesta.

Desde 1993, trabaja en la creación del más renombrado concurso de canto, Operalia, y en la dirección artística de Los Angeles Music Center Opera y de la ópera de Washington

Se mantiene como una de las mayores figuras de la ópera internacional, siendo posiblemente el tenor más popular y uno de los cantantes líricos con más amplia discografía: más de 100 grabaciones, 50 videos de ópera y tres películas sobre: “La Traviata” (de 1983), “Otelo” (1986) y “Carmen” (1984).

La rana y la gallina – Iriarte

Desde su charco una parlera rana oyó cacarear a una gallina. gallina

–Vaya –le dijo–, no creyera, hermana, que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?

–Nada, sino anunciar que pongo un huevo.

–¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!

–Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso cuando yo no me espanto de oírte como graznas noche y día?

Yo, porque sirvo de algo, lo publico; tú, rana, que de nada sirves, calla el pico.

¿Por qué vemos nuestra imagen reflejada en los espejos?

niña con espejo

Todos sabemos lo que son los espejos, ya los usaban las antiguas civilizaciones egipcia, griega, etrusca y romana como utensilios de tocador y objetos manuales pero, porqué nos reflejamos en ellos..

Los espejos son superficies pulidas que tienen en su reverso una capa metalizada de plata o estaño que refleja casi totalmente la luz. Cuando nos colocamos ante un espejo, los rayos luminosos que refleja nuestro cuerpo llegan a su superficie y se vuelven a reflejar, viajando en sentido contrario del espejo a nosotros. Al estimular nuestros ojos, las señales luminosas son transmitidas al cerebro, que se encarga de ordenarlas y reconstruir la imagen captada, que es simétrica a la nuestra.

Por esto, precisamente, si ante el cristal movemos la mano derecha, parecerá que nuestra figura reflejada ha movido la izquierda, y viceversa. También si ponemos el papel escrito ante el espejo, se verá reflejado al revés, de forma que casi no podremos leerlo.

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