Que en el mar se flota con más facilidad que en las piscinas es un hecho de observación común. Ello se debe a la diferencia de densidad de ambos medios líquidos. Mientras el agua del mar, por su contenido salino, es gruesa, la de las piscinas (dulce) es ligera. Pero este contraste, con respecto al Mar Muerto adquiere una relevancia insólita. Las aguas de este mar, como consecuencia de los copiosos aportes de sal que la intensísima evaporación provoca allí, alcanzan el orden de los 275 gramos por litro. lo que determina que los bañistas puedan mantenerse a flote sin necesidad de nadar.


















