Como ya sabemos, la Biblia cuenta en el Génesis (ver “Adán y Eva”) que Dios creó el universo en seis períodos de tiempo y que utilizó el séptimo para descansar. Fueron los antiguos judíos quienes adoptaron la semana de siete días y consagraron uno de ellos (el sabbat) como fiesta religiosa. Los nombres en español de los días de la semana proceden del latín. Entre los romanos el lunes estaba dedicado a la Luna (lunae dies), el martes a Marte (martis dies), el miércoles a Mercurio (mercuri dies), el jueves a Júpiter (jovis dies), el viernes a Venus (veneris dies), el sábado a Saturno (saturnis dies) y el domingo al Sol (solis dies).
El nombre del sábado procede del sabbat judío y el del domingo (dominicus dies) fue introducido por los cristianos para designar el día consagrado al Señor (Dominus).




















